Cómo eliminar la necesidad de aprobación

Este artículo fue redactado y avalado por Cristina Pérez
· 8 febrero, 2014

Todos, en mayor o menor medida, necesitamos nuestra dosis de aprobación exterior, ya que somos seres sociales por naturaleza. Sin embargo, hay una línea que separa lo saludable de lo patológico en el contexto de las relaciones y que debemos tener en cuenta, si no queremos establecer lazos de dependencia.

Como dijo Steve Jobs “no permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen tu voz interior”. Una frase sabia que es fácil de entender, pero difícil de llevar a la práctica, ya que por regla general, el ser humano desea agradar y ser halagado. La cuestión es encontrar un equilibrio para evitar que el bienestar personal dependa de la opinión de los demás. Profundicemos en la necesidad de aprobación.

La necesidad de aprobación desde que nacemos

Para entender por qué algunos adultos tienen dependencia a ser aprobados, debemos remontarnos a la niñez. En las primeras etapas de la vida necesitamos la aprobación exterior, es decir, esa sensación de seguridad que nos proporcionan las figuras de apego. De hecho, si no recibimos su aprobación, probablemente desarrollaremos problemas de autoestima.

Madre aprobando la actitud de su hija

Si una madre le dice a su hijo que es un desastre, no confía en él y en vez de ver sus virtudes se enfoca en los defectos, este niño cuando crezca tendrá una autoestima debilitada y buscará en otros esa aprobación que no recibió. Pero no siempre se crece con baja autoestima por valoraciones familiares, ya que las opiniones de compañeros de clase, amigos o profesores también influyen.

La familia suele ser el pilar más importante, pero a veces un niño puede llegar a desarrollarse y formar una sana autoestima gracias a la aprobación de otros miembros importantes fuera del seno familiar.

Según Vernieri (2006) la autoimagen es la aceptación positiva, de aquello que se refleja a otros, que está basada en la experiencia personal y el cuidado que se tiene de sí mismo y que se construye a lo largo de la vida, a partir de las experiencias vividas y las relaciones con los demás.

No obstante, es lógico que aún en la edad adulta se busque cierta aprobación, ya que reafirma y da seguridad. Sin embargo, la línea que separa la búsqueda de aprobación saludable de la problemática es muy fina. Una forma de identificar en qué punto nos encontramos es analizar si nuestras decisiones y comportamientos varían según las opiniones exteriores.

¿Cuándo se convierte la necesidad de aprobación en dependencia?

Podríamos hablar de dependencia cuando entregamos las riendas de nuestra vida a los demás, cuando nuestro bienestar depende de sus opiniones y valoraciones. La pregunta sería ¿deseamos o necesitamos la opinión de los demás?

A continuación, explicamos 5 actitudes de alarma que podrían indicarnos que somos dependientes a la aprobación exterior:

  • Opinar diferente y no mostrar el desacuerdo, sino intentar ser amables para agradar y no enfadar a la persona que tiene una opinión distinta a la nuestra.
  • Variar nuestro estado emocional según la opinión de los demás. Si nos halagan y nos aprueban nos sentimos eufóricos y alegres, pero si nos critican y desaprueban nos sentimos tristes y poco valiosos.
  • No saber decir “no” y anteponer hacer favores a los demás a escuchar nuestras necesidades.
  • Preocupación excesiva por tener buen aspecto. Una cosa es que nos guste arreglarnos y lo hagamos a menudo, y otra que se convierta en una necesidad y no nos pueden ver despeinados, sin maquillaje o con un aspecto que consideremos que no es saludable. Las personas que no presentan necesidad de aprobación no tienen problema en mostrarse sin arreglar, ya que lo hacen con naturalidad.
  • No ser espontáneos ni auténticos por miedo al rechazo. Si ante la sociedad nos mostramos demasiado correctos y perdemos la naturalidad y espontaneidad, podría ser que en el fondo tuviéramos miedo a ser rechazados. Por ello, se intenta pasar desapercibidos, para evitar recibir críticas.
Manos encadenadas que simbolizan necesidad de aprobación

¿Cómo eliminar esa necesidad de aprobación patológica?

Podemos eliminar la necesidad de aprobación, cambiando nuestros pensamientos y creencias. No basta con entenderlo, sino que es necesario reflexionar a fondo y creer en los siguientes puntos:

No podemos gustar a todos

Seas quien seas, tengas las virtudes que tengas, nunca gustarás a todo el mundo. Siempre habrá personas que nos critiquen y desaprueben, y eso le pasará a todo ser humano de este planeta. Por lo tanto, necesitar gustar a todo el mundo es imposible.

Hasta los artistas más reconocidos tienen sus detractores. Los Beatles, considerados uno de los mejores grupos de la historia, no gustan a todos. Lo mismo ocurre con Picasso, Miró, Dalí, Mondrian, Kandinsky, etc. También con escritores como Bukowski, Kerouac, Wilde… Por muy reconocido que seamos, por muchos seguidores que podamos llegar a tener, habrá alguien a quien no le gustará lo que hagamos, y eso no debe perturbarnos, ya que el gusto es algo subjetivo.

Nadie nos conoce como nosotros mismos

Otro pensamiento erróneo es creer que los demás están en la posesión de la verdad. Las personas con necesidad de aprobación creen más en las opiniones exteriores que en las suyas propias.

Nadie nos conoce tan bien como nosotros, y a menudo sucede que se forman opiniones equivocadas sin bases racionales. Por ello, no debemos darle tanto poder a lo que otros piensen de nosotros, porque pueden equivocarse. Solo nosotros mismos somos quienes podemos tener unos criterios estables de autoconcepto.

Toma tus decisiones

Cada vez que tengamos que tomar una decisión deberíamos hacernos esta pregunta, ¿en base a qué estamos tomando esta decisión?, ¿nos influye la opinión y los deseos de otros?, ¿qué deseamos nosotros, si dejamos de lado la opinión social? Decide según tu criterio, no según el de los demás.

No somos ni más ni menos que nadie

No somos ni más ni menos valiosos que otros. Todos somos iguales, no importan los éxitos conseguidos, ni las posesiones ni la seguridad en uno mismo. Lo único importante es quien seas como persona, los valores humanos que te definen.

Las desaprobaciones no significan un rechazo

Habitualmente, cualquier crítica se toma como un menosprecio hacia nuestra persona, cuando en realidad a menudo es un rechazo hacia un gusto, forma de vida, opinión, etc… Por ejemplo, alguien podría desaprobar a otro por un gusto musical o por cuestiones políticas. Eso no significa que nos están rechazando como persona, sino que es un tema de no congeniar en gustos.

María Nieves Vera (2009), profesora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, nos aporta unas cuantas claves para encajar de forma positiva las críticas:

  • Reaccionar con calma ante una crítica para poner en práctica nuestra paciencia y aprender a no sentirnos atacados.
  • Aprender a controlar nuestras emociones negativas.
  • Reflexionar sobre que una crítica es solo una opinión y por ello, no debe poner en juego nuestra autoestima.
  • Aprovechar una crítica para evaluar si realmente es buena (constructiva) o es un intento de manipulación.
  • Si la crítica es buena podemos aprovecharla y aprender de ella, en lugar de estropear nuestra relación con la persona que nos la ha hecho.
  • También se da el caso de que la crítica sea certera pero las palabras sean dolorosas. En esta situación, podemos aprovecharla y enseñar a la persona que nos ha criticado otra forma más correcta de verter su opinión.
  • En caso de que nos intenten manipular, la mejor forma de frustrar los planes de la otra persona es reaccionar con calma.
  • Reaccionar de forma irascible puede mostrar nuestros puntos débiles a la otra persona. Así que una vez más, mejor permanecer tranquilos y relajados.
  • Si la crítica es certera, aprendemos de ella; si no lo es, reafirmarnos en nuestra postura, siempre desde la calma.
  • Permanecer tranquilos nos permite salir victoriosos de una situación que normalmente se torna desagradable.

A menudo, la crítica de errores cometidos se toma como una desaprobación hacia la persona, cuando en realidad no tiene nada que ver. Aquello que ha sido rechazado era simplemente una manera de actuar errónea, pero ese error no define a una persona, puesto que todo ser humano comete errores y gracias a ellos evoluciona.

Suele tener más aprobación quien no la busca ni la necesita

Amigos riendo

Paradójicamente, las personas que no piensan en la aprobación suelen ser más aceptadas que las que lo buscan. La explicación estaría en que suele gustar lo auténtico, aunque no coincida con nuestras opiniones, más que lo sumiso y entregado.

Sé tú mismo sin buscar esa aprobación, sé auténtico sin preocuparte por la opinión exterior, ya que intentando gustar obtendrás el efecto contrario.

Refuerza tu autoestima

Una de las mayores causas de la necesidad de aprobación es una autoestima débil. Reforzarla nos ayudará a mejorar el problema. Cuando pensemos que somos personas valiosas y tengamos una opinión positiva sobre nosotros mismos, no nos hará tanto daño una desaprobación, lo veremos como algo natural que sucede en la vida y nos daremos cuenta que lo esencial es creer en uno mismo a pesar, de lo que suceda en el exterior.

Acepta las diferencias entre personas

No todos somos iguales, cada uno tenemos nuestros gustos, opiniones, forma de vida, etc.. ser diferente no significa ser mejor o peor. Nos encontraremos a personas opuestas con las que no congeniaremos, pero eso no debemos verlo nunca como desaprobación sino como diferencia.

Fotografía cortesía de Svetlana Undalova