Cómo eliminar la necesidad de aprobación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 9 septiembre, 2018
Cristina Pérez · 8 febrero, 2014

Todos en mayor o menor medida necesitamos nuestra dosis de aprobación exterior, ya que somos seres sociales por naturaleza, pero hay una línea que separa lo normal que todos hemos sentido alguna vez, de lo patológico donde la persona tiene problemas personales por una excesiva necesidad de aprobación.

Como dijo Steve Jobs “no permitas que el ruido de las opiniones de los demás ahoguen tu voz interior”. Una frase sabia que es fácil de entender, pero difícil de llevar a la práctica porque todo ser humano desea agradar, ser halagado, y no es algo negativo siempre que no se caiga en el exceso y el bienestar personal no dependa de lo que otros opinen.

La necesidad de aprobación desde que nacemos

Para entender por qué algunos adultos tienen dependencia a ser aprobados, debemos remontarnos a la niñez. En las primeras etapas de la vida necesitamos la aprobación exterior, que de no ser recibida traerá problemas de autoestima en la edad adulta.

Madre aprobando la actitud de su hija

Si una madre le dice a su hijo que es un desastre, no confía en él y en vez de ver sus virtudes se enfoca en los defectos, este niño cuando crezca tendrá una autoestima debilitada y buscará en otros esa aprobación que no recibió. Pero no siempre se crece con baja autoestima por una valoración familiar, a veces otras personas en el colegio, amistades, profesores, etc sustituyen esa valoración.

La familia suele ser el pilar más importante, pero a veces un niño puede llegar a desarrollarse y formar una sana autoestima gracias a la aprobación de otros miembros importantes fuera del seno familiar.

Nuestra autoimagen fue construida por lo que recibimos del mundo, por eso es lógico que aún en la edad adulta siempre se busque un poco de aprobación, ya que nos reafirma y nos da seguridad.

A todos nos gusta que nos halaguen, gustar, caer bien, pero la línea que separa una búsqueda de aprobación sana de otra problemática es muy fina, y estaría en analizar si nuestro comportamiento y decisiones varían por las opiniones exteriores.

¿Cuándo se convierte en dependencia?

Podríamos hablar de dependencia cuando entregamos las riendas de nuestra vida a las opiniones de otros. Una cosa es desear la aprobación que sería algo normal, pero la línea que traspasa lo patológico estaría en necesitarlo para tener buenas emociones.

Manos encadenadas que simbolizan necesidad de aprobación

Reflexiona, ¿lo deseo o lo necesito? A continuación, explicamos 5 actitudes de alarma que podrían indicarnos que somos dependientes a la aprobación exterior:

  • Opinar diferente a alguien y no mostrar el desacuerdo, sino que intentamos ser amables para agradar y no enfadar a la persona que tiene una opinión opuesta a la nuestra.
  • Nuestras emociones varían por la opinión exterior. Si nos halagan y nos aprueban nos sentimos eufóricos y alegres, pero si nos critican y desaprueban nos sentimos tristes y poco valiosos.
  • No saber decir “no” y anteponer hacer favores a los demás antes que escuchar las necesidades propias.
  • Preocupación excesiva por tener buen aspecto. Una cosa es que nos guste arreglarnos y lo hagamos a menudo, el problema viene cuando se convierte en una necesidad y no nos pueden ver despeinadas, sin maquillaje o con un aspecto que consideremos que no es saludable. Las personas que no necesitan la aprobación de los demás no tienen problema en mostrarse sin arreglar y lo hacen con naturalidad.
  • Saber estar excesivo. Si ante la sociedad nos mostramos demasiado correctos y perdemos la naturalidad y espontaneidad, podría ser que en el fondo tuviéramos miedo a ser rechazados, por ello, intentamos pasar desapercibidos, para que no podamos recibir alguna crítica.

¿Cómo eliminar esa necesidad de aprobación patológica?

Podemos eliminar la necesidad de aprobación, cambiando los pensamientos y creencias. No basta con entenderlo sino que es necesario reflexionar a fondo y creer en los siguientes puntos:

No podemos gustar a todos

Seas quien seas, tengas las virtudes que tengas, nunca gustarás a todo el mundo. Siempre habrá personas que nos critiquen y desaprueben y eso le pasará a todo ser humano de este planeta, por lo tanto, tener la necesidad de aprobación como dependencia es bastante irracional.

Hasta los artistas más reconocidos tienen sus detractores. Los Beatles, considerados uno de los mejores grupos de la historia, no gustan a todos. Lo mismo ocurre con Picasso, Miró, Dalí, Mondrian, Kandinsky, etc. También con escritores como Bukowski, Kerouac, Wilde… Por muy reconocido que seamos, por muchos seguidores que podamos llegar a tener, habrá alguien a quien no le gustará lo que hagamos, y eso no debe perturbarnos, porque debemos interiorizar que el gusto es algo subjetivo.

Nadie nos conoce como nosotros mismos

Otro pensamiento erróneo es el de creer que los demás están en la posesión de la verdad. Las personas con dependencia a la aprobación, creen más en las opiniones exteriores que en las suyas propias.

Nadie nos conoce tan bien como nosotros, y a menudo sucede que se forman opiniones equivocadas sin bases racionales, por ello nunca debemos darle tanto poder a lo que otros piensen de nosotros, porque se equivocan, y es uno mismo quien debe tener unos criterios estables de autoconcepto.

Toma tus propias decisiones

Hombre eligiendo un camino sin necesidad de aprobación

Cada vez que tengamos que tomar una decisión deberíamos hacernos  esta pregunta, ¿en base a qué estamos tomando esta decisión, nos influye la opinión y deseos de otros?, ¿qué deseamos nosotros, dejando de lado la opinión social? Decide siempre según tu criterio, no según el de los demás.

No somos ni más ni menos que nadie

No somos ni más ni menos valiosos que otros. Todos somos iguales, no importan los éxitos conseguidos, ni las posesiones ni la seguridad en uno mismo, lo único importante es quien seas como persona, los valores humanos que te definen.

Las desaprobaciones no significan un rechazo

Habitualmente, cualquier crítica se toma como un menosprecio hacia nuestra persona, cuando en realidad a menudo es un rechazo hacia un gusto, forma de vida, opinión, etc… Por ejemplo, alguien podría desaprobar a otro por un gusto musical o por cuestiones políticas. Eso no significa que nos están rechazando como persona, sino que es un tema de no congeniar en gustos.

María Nieves Vera (2009), profesora del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, nos da unas cuantas claves para encajar de forma positiva las críticas:

  • Podemos poner en práctica nuestra paciencia reaccionando con calma ante una crítica.
  • Aprendemos a controlar nuestras emociones negativas.
  • Al reaccionar con calma y paciencia podemos aprender a no sentirnos atacados.
  • Aprendemos que una crítica es sólo una opinión y que no debe poner en juego nuestra autoestima.
  • Aprovechar una crítica para evaluar si realmente es buena (constructiva) o es un intento de manipulación.
  • Si la crítica es buena podemos aprovecharla y aprender de ella y no estropear nuestra relación con la persona que nos la ha hecho.
  • También se da el caso que la crítica sea certera pero las palabras sean dolorosas, en ese caso, podemos aprovecharla y enseñar a la persona que nos ha criticado otra forma más correcta de verter su opinión.
  • En caso de que nos intenten manipular, la mejor forma de frustrar los planes de la otra persona es reaccionar con calma.
  • Reaccionar de forma irascible puede mostrar nuestros puntos débiles a la otra persona. Así que una vez más mejor permanecer tranquilos y relajados.
  • Si la crítica es certera, aprendemos de ella; si no lo es, nos reafirmamos en nuestra postura. Siempre desde la calma.
  • Permanecer tranquilos nos permite salir victoriosos de una situación que normalmente se torna desagradable.

También a menudo la crítica de errores cometidos se toma como una desaprobación hacia la persona, cuando en realidad no tiene nada que ver, lo que ha sido rechazado era simplemente una manera de actuar errónea, pero ese error no define a una persona puesto que todo ser humano comete errores y gracias a ellos vamos evolucionando.

Suele tener más aprobación quien no la busca ni la necesita

 

 

Amigos riendo

Paradójicamente, las personas que no piensan en la aprobación suelen ser más aceptadas que las que lo buscan. La explicación estaría en que suele gustar lo auténtico, aunque no coincida con nuestras opiniones, más que lo sumiso y entregado.

Sé tú mismo sin buscar esa aprobación, sé auténtico sin preocuparte por la opinión exterior, ya que intentando gustar obtendrás el efecto contrario.

Refuerza tu autoestima

Una de las mayores causas de la necesidad de aprobación es una autoestima débil. Reforzarla nos ayudará a mejorar el problema. Cuando pensemos que somos personas valiosas y tengamos una opinión positiva sobre nosotros mismos, no nos hará tanto daño una desaprobación, lo veremos como algo natural que sucede en la vida y nos daremos cuenta que lo esencial es creer en uno mismo a pesar de lo que pase en el exterior.

Acepta las diferencias entre personas

No todos somos iguales, cada uno tenemos nuestros gustos, opiniones, forma de vida, etc.. ser diferente no significa que sea mejor o peor. Nos encontraremos a personas opuestas con las que no congeniaremos, pero eso no debemos verlo nunca como desaprobación sino como diferencia.

Fotografía cortesía de Svetlana Undalova