Cómo enseñar a los niños a ser agradecidos

Eva Maria Rodríguez · 6 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 octubre, 2019
Enseñar a los niños a ser agradecidos es una tarea de fuego lento. Se trata de acompañar a su desarrollo biológico para que disfruten de esta maravillosa virtud.

Enseñar a los niños a ser agradecidos va más allá de acostumbrarles a responder con un «gracias»; infundirles un sentido de gratitud es algo completamente diferente. La gratitud va más allá de los buenos modales: es una mentalidad, un rasgo y un estilo de vida.

La gratitud es, pues, un valor que todo niño debería desarrollar para ser capaz de reconocer lo que los demás hacen por ellos. Ser agradecido es una característica personal importante con otras inclinaciones, como pueden ser la generosidad y bondad. Un niño agradecido es menos egoísta, una actitud que a la larga le hará más feliz y le situará en una mejor posición en el intercambio social.

«La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles«.

-Esopo-

Niño con el corazón en la mano.

Claves para enseñar a los niños a ser agradecidos

Cientos de estudios coinciden en que, entre otros beneficios, practicar la gratitud:

  • Predispone a las emociones positivas.
  • Reduce el riesgo de depresión.
  • Aumenta la satisfacción de las relaciones.
  • Incrementa la capacidad de recuperación frente a eventos estresantes de la vida.

No cabe duda de que enseñar a los niños a practicar la gratitud es un gran regalo para ellos y también para las personas de su alrededor. A continuación presentamos algunas estrategias para enseñar a los niños a ser agradecidos.

1. Dar ejemplo

Los padres y otros adultos de referencia son el primer modelo de conducta para los niños. Si los niños ven a sus padres comportarse de manera generosa y disfrutar y valorar las cosas buenas que les ocurren, por pequeñas que sean aquellos, querrán seguir el ejemplo de sus progenitores.

Si, por el contrario, los niños ven que sus padres y otros adultos protestan constantemente por todo, se comportan de manera grosera y arisca y nunca están satisfechos con nada, será muy difícil que entiendan qué significa ser y sentirse agradecido.

2. Ayudarles a entender que los demás también tienen necesidades

Es normal que los niños pequeños sean egoístas y egocéntricos, y es difícil explicarles que el mundo es grande y no gira para satisfacer sus deseos. Biológicamente, la posibilidad de salir de lo que se reduce a ellos la irán ganando con el tiempo; ahora bien, nosotros también podemos ayudar desde el entorno.

Tenemos que ayudarles a que vean que todos tenemos unos deseos y que en muchas ocasiones estos son de alguna manera contrarios o poco compatibles. Así, no poder satisfacerlos puede generar mucha frustración, desplazando nuestra atención de lo que sí tenemos y haciendo un mundo de lo que nos falta.

3. Enseñarles a compartir

Un niño que aprende a compartir, aprende en el mismo camino a valorar lo que tiene, tanto en objetos y comodidades como en personas con las que puede contar. Compartir implica aprender a ser considerado con los demás y ampliar los horizontes del mundo.

4. Subrayar la importancia de decir “gracias”

En la misión de enseñar a los niños a ser agradecidos, queremos destacar una idea: dar las gracias no debe ser solo algo mecánico que los niños tengan que aprender a decir cuando reciben algo; aunque al principio para ellos sea solo una palabra, han de ir aprendiendo a la vez su verdadero significado. La costumbre de decir gracias, poco a poco, irá ayudándoles a plantearse por qué realmente se sienten agradecidos.

5. Agradecer a los niños cuando hagan algo bueno

Cuando los niños hagan algo bueno hay que darles las gracias; mostrarles gratitud, del mismo modo que de ellos se espera que se muestren gratos hacia los demás. Es parte del ejemplo que hay que esforzarse por darles.

De esta manera, los niños descubrirán que son importantes y que hay cosas sencillas que agradan a los demás y que los hacen felices. A la vez, también querrán descubrir cuáles son esas cosas en los demás.

6. Hablar sobre las cosas por las que se está agradecido

Es bueno pedir al niño que exprese por qué se siente agradecido, sin reprobarle o regañarle porque no valore algo. De esta manera, se puede conocer mejor al niño para descubrir así los puntos de su forma de ser que hay que reforzar para que consolide la gratitud.

Los adultos también deben explicarle a los niños las cosas por las que se sienten agradecidos. De esta forma, estos pueden ampliar su visión del mundo y entablar un diálogo que les ayude a valorar las cosas buenas que pasan en su vida.

Padre hablando con su hija

La importancia de ser agradecido

Como hemos visto, enseñar a los niños a ser agradecidos tiene muchas ventajas. El problema es que la gratitud no siempre surge de manera natural.

Los aspectos negativos en nuestras vidas, como las decepciones, los resentimientos y los miedos a veces ocupan más nuestra atención que los aspectos positivos, llevándonos a la no aceptación de la gratitud como rasgo propio de la personalidad. Pero Robert Emmons, un destacado experto académico en gratitud, argumenta que desarrollar intencionalmente una perspectiva agradecida nos ayuda a mejorar nuestro nivel de satisfacción vital.

En el camino de enseñar a los niños a ser agradecidos, a esto seguirá reparar en que muchas de estas cosas buenas son «regalos» que hemos tenido la fortuna de recibir. Al hacer de la gratitud un hábito, podemos lograr cambiar el tono emocional de nuestras vidas y crear más espacio para la alegría y la conexión con los demás.

Reklau, M (2019). El poder  de la gratiud.