Cómo evitar el: "no eres tú soy yo"

03 Febrero, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Terminar una relación requiere de madurez y valentía. Implicar analizar nuestros motivos y saber comunicarlos de forma asertiva.

Las relaciones personales son complejas y retadoras. Especialmente las de pareja, por el mayor nivel de implicación e intimidad que conllevan. Pero, sin duda, uno de los momentos más duros que hemos de enfrentar en nuestra trayectoria amorosa son las rupturas sentimentales. En estas situaciones es frecuente escuchar la manida frase: “no eres tú, soy yo”. Pero, ¿qué significa realmente?.

La realidad es que esta afirmación no aporta ninguna información verdaderamente relevante. Viene a significar que la persona que la pronuncia no ha querido (o no ha podido) realizar un análisis profundo de lo que ocurre en ella misma y en su relación. Así, acude a este recurso para terminar una situación que le genera malestar sin pasar por el incómodo proceso de mirarse a sí misma.

Una explicación necesaria

Cuando estamos en pareja adquirimos un cierto compromiso con la otra persona. Compartimos vivencias y sentimientos, nos acompañamos en los momentos más felices y en los más duros. Desarrollamos un vínculo que alimentamos a diario y, en definitiva, entrelazamos nuestros caminos.

Por eso es necesario estar a la altura cuando llegue el momento de finalizar la relación. Por respeto a la otra persona, al vínculo que compartimos, y a nosotros mismos, hemos de tener la madurez de identificar qué ha fallado. Y, por supuesto, de transmitírselo al otro de una manera asertiva.

Todos estamos en nuestro pleno derecho de decidir terminar una relación. Y, por supuesto, resulta mucho más honesto y valiente hacerlo a tiempo que dejar correr el tiempo engañándonos a nosotros y a nuestro compañero. Sin embargo, no todo es lícito cuando escogemos dar por finalizada una pareja. La forma en que actuemos tendrá consecuencias en las emociones y en la autoestima del otro, por lo que hemos de ser prudentes.

Si finalizas una relación sin explicaciones, o con una excusa tan vaga como un: “no eres tú, soy yo”, dejas a la persona en una incómoda y dolorosa situación de incertidumbre. Es muy probable que, en su necesidad de respuestas, se culpe y llegue a la conclusión de que es insuficiente como ser humano. Por el contrario, si proporcionamos una información clara y sincera ayudaremos al otro a realizar un duelo más rápido y menos doloroso. Y a poder aplicar ese aprendizaje adquirido en futuras relaciones.

Mujer triste por su relación

“No eres tú, soy yo”: no es más que una excusa

Pues, en efecto, la frase “no eres tú, soy yo” no dice nada. No es una explicación válida, aceptable ni suficiente. Por lo general es la excusa que utilizan quienes quieren terminar un vínculo amoroso pero no se atreven a profundizar en sus sentimientos. Con esta frase se aseguran de que el otro no tenga la oportunidad de ofrecer un cambio, de asegurar que puede ser mejor. Salen indemnes y continúan su camino.

Sin embargo, en una relación humana no existen culpables absolutos. Existen responsabilidades compartidas. No se trata de señalar al otro ni de establecerse como el causante de que la pareja no haya funcionado. Se trata de identificar los puntos de vista que no se comparten, las emociones que se han apagado o las expectativas que no se han cumplido. 

Tal vez pronuncias esa frase porque consideras, sinceramente, que el otro es una persona magnífica y valiosa. Pero esto no significa que la culpa sea tuya, implica solamente que no es la persona adecuada para ti, aunque sí pueda serlo para otra.

Pareja discutiendo

Atrévete a conocerte

Por ello es necesario no tener miedo de mirarnos el interior. De preguntarnos qué ocurre, qué siento o qué no siento, qué deseo y a qué le temo. Es un ejercicio de valentía y madurez conocernos y asumir nuestros anhelos y necesidades. Solo de esta manera sabremos cuándo una relación necesita cambios, cuándo ha de terminar y cuándo somos nosotros los que necesitamos sanar algo.

Amar requiere coraje, requiere conocer y abrazar tu sombra y no huir en frases manidas cuando sientes algo negativo y no sabes qué es. Atrévete a descubrirte y convertirte en una persona emocionalmente sana y madura. Solo así sentirás la suficiente seguridad para ofrecer una explicación valiosa y coherente a quienes, en algún momento, compartieron su vida contigo. Sólo así podrás amar con pasión y decir adiós con respeto.

  • Bustos Caro, A. C. (2011). Cuando se acaba el amor: Estrategias de afrontamiento, duelo por pérdidas amorosas y crecimiento postraumático en estudiantes universitarios (Bachelor's thesis, Quito: USFQ, 2011).
  • Caballo, V. E. (1983). Asertividad: definiciones y dimensiones. Estudios de psicología4(13), 51-62.