¿Cómo motivar a los niños a aprender?

Motivar a los niños a aprender es todo un desafío para padres y educadores. En este artículo, hablaremos de algunas estrategias que nos pueden ayudar a lograr este objetivo. ¡Descúbrelas!
¿Cómo motivar a los niños a aprender?
José Padilla

Escrito y verificado por el psicólogo José Padilla el 29 septiembre, 2021.

Última actualización: 29 septiembre, 2021

La motivación puede definirse como un estado que moviliza, dirige y mantiene el comportamiento (Woolfolk, 2010). Orienta el interés de los estudiantes hacia nuevos temas o formas de aplicación del conocimiento ya adquirido.

Durante el aprendizaje, la motivación es el vector director hacia la adquisición de nuevos conocimientos (Rodríguez, 2006). Además, también ayuda a consolidar o completar los conocimientos ya adquiridos.

White-McNulty, Patrikakou y Weissberg (2005) afirman que los estudiantes motivados:

  • Demuestran un compromiso con el aprendizaje crucial para el desarrollo académico, social y emocional.
  • Encuentran el trabajo escolar interesante e importante, se sumergen en sus estudios e invierten su energía en alcanzar sus metas.
  • Buscan desafíos y ven a los obstáculos como oportunidades para crecer.
  • Manifiestan una actitud positiva hacia el aprendizaje y los entornos destinados a ello, como puede ser la escuela.

Todo lo anterior justifica la necesidad de motivar a los niños a aprender y de pensar en estrategias que permitan conseguirlo. Que los niños se sientan motivados es importante no solo para el aprendizaje, sino también para ellos mismos.

La motivación es la magia capaz de conseguir que sientan como propio, y no como una imposición, el deseo de aprender. A continuación, expondremos diez estrategias para motivar a los niños a aprender.

Estrategias para motivar a los niños a aprender

Antes de aplicar una o varias de las siguientes estrategias, hay que considerar, en primer lugar, si hay algo que está desmotivando al niño a aprender.

En segundo lugar, sería bueno identificar las dificultades a las que se está enfrentando. Hacerlo nos permitirá conocer la situación y el estado del niño, situándonos en un estado privilegiado para encontrar soluciones al problema.

Niños contentos chocando las manos

1. Seguir las cinco «C»

Para Adriana Ornellas (como se citó en Sáez, 2020) la clave para motivar a los niños a aprender es realizar actividades de aprendizaje que incluyan las cinco «C»:

  • Contexto: ayudémosles a conectar el aprendizaje con las experiencias y conocimientos previos, de manera que puedan relacionar los conocimientos que adquieren con su realidad cotidiana. Frente a lo abstracto, más propio de un sistema nervioso completamente desarrollado, ganan las propuestas que son concretas y con una aplicación inmediata. En este sentido, mejor que intenten adivinar cuánto nos va a costar todo lo que estamos comprando a que hagan una buena cantidad de sumas sin contexto.
  • Creatividad: estimulemos la resolución creativa de problemas reales y significativos. Este proceso es motivador porque demuestra a los niños la aplicabilidad de lo que aprenden y la utilidad que tienen para resolver los problemas.
  • Curiosidad: encendamos o despertemos el interés de los niños por lo que están aprendiendo. Este factor es un excelente movilizador para la búsqueda de conocimiento y aprendizaje en ellos, pues las inquietudes los impulsan a buscar respuestas.
  • Control: démosles la oportunidad a los niños de influir en lo que están aprendiendo y de elegir cómo lo hacen. Con esto, ayudamos a los niños a desarrollar su autonomía y reforzamos la capacidad de gestionar sus propios procesos de aprendizaje.
  • Colaboración: generemos un espacio de cooperación, interacción e intercambio. El trabajo en equipo hace que los niños se sientan acompañado y apoyados en el proceso.

2. Fijar objetivos pequeños y concretos

Para motivar a los niños a aprender hay que plantear objetivos concretos y no demasiado ambiciosos. Intentemos que estos tracen un pequeño plan mental con el que sientan que pueden alcanzarlos; de lo contrario, podrían desanimarse. Esta estrategia alimentará la motivación de los niños con una sensación de logro cuando alcancen el objetivo.

Para plantear las metas u objetivos, es bueno tener en cuenta sus estados de ánimos y sus actitudes. En muchos casos, tendremos que intervenir en estas dimensiones antes de centrarnos en incentivar la motivación por el aprendizaje.

3. Adaptarnos a cada niño

Cada niño tiene sus propios intereses, sueños, necesidades y estilos de aprendizajes. Tener esto en cuenta es importante para motivarlos.

Si sabemos qué les gusta, qué esperan y de qué forma aprenden, podemos proponer actividades que conecten con sus maneras de ser.

4. Fomentar la exploración lúdica

El juego es una actividad fantástica. No solo permite que los más pequeños se diviertan y se sumerjan en lo que están haciendo, sino que también suelen tener como producto final el aprendizaje. De hecho, en la infancia, donde casi todo está por descubrir, es complicado encontrar un juego con el que los niños no aprendan.

Ahora bien, aquí podemos ganar mucho si conocemos las preferencias de cada niño. ¿Es tranquilo o no puede parar quieto? ¿Es constante o tiende a no terminar aquello que empieza? Las respuestas a estas preguntas nos dirán qué juegos proponer.

En este sentido, los adultos solemos ser bastante torpes e intentar promover juegos que van en sintonía con nuestro estado de ánimo o nivel de energía, cuando quienes queremos que jueguen los niños.

5. Desafiar a los niños

Para motivar a los niños a aprender podemos usar el desafío como estrategia. Retar a los pequeños con una actividad con la que puedan tener éxito nos pondrá en el camino.

Lo recomendable es presentarles desafíos que puedan alcanzar solos, o con una pequeña ayuda. No pasa nada si se tienen que enfrentar un rato a emociones como la frustración, mientras estas no sean las protagonistas o aquellas con las que termine su esfuerzo.

Reconocer las limitaciones de cada niño, sus fortalezas y debilidades, nos ayudará a ser más inteligentes proponiendo desafíos.

6. Dar control a los niños

Los niños se sienten más motivados cuando pueden ejercer cierto grado de control sobre la actividad que están realizando. Por eso, es bueno trasmitirles la idea de que el conocimiento se puede adquirir de muchas formas, y más con los medios que disponemos en la actualidad.

Podemos ofrecerles la oportunidad de pensar y crear nuevas formas de resolver un problema. Hacer que sientan que pueden decidir sobre su aprendizaje y que son escuchados es esencial para que sigan trabajando con la idea de que ellos son el centro de ese proceso en el que están inmersos.

Madre hablando con su hija mientras hacen formas con plastilina

7. Reforzar el proceso, en lugar del resultado

La forma en la que motivamos a los niños para que aprendan puede hacer que orienten su comportamiento desde el desempeño y no desde el aprendizaje. Aunque cuidado, existe el peligro, si no lo hacemos bien, de que, en nuestra voluntad de potenciar su motivación, terminemos con la motivación intrínseca.

En este sentido, los refuerzos que mejor funcionan son aquellos que acompañan a su propia sensación de satisfacción: “al igual que tú, me siento muy satisfecho por cómo te has esforzado, por cómo has tomado decisiones y por todo lo que has crecido mientras intentabas conseguir lo que querías”; “me siento muy orgulloso de tus aciertos, pero todavía más de tus fallos, porque has permitido que estos fueran tus maestros para que mañana puedas ayudar a tus compañeros”.

Muchas veces las calificaciones no reflejan lo que un niño ha aprendido, por eso es necesario elogiar el proceso. Así este reconoce que lo realmente importante es lo que hace, su esfuerzo y no tanto sus resultados.

Como hemos visto, podemos reforzarles de manera sencilla por “usar buenas estrategias en un proyecto, mantenerse concentrado, perseverar en un proyecto cuando surgen obstáculos, planificar con meditación, prestar atención a los detalles” (Willingham, 2005).

8. Crear un plan de estudio

Para motivar a los niños a aprender es útil crear un plan de estudio. Con él, los aprendices podrán anticipar lo que les queda, además de evaluar el camino ya recorrido.

El plan es la brújula, en el sentido de que nos facilita decisiones ya tomadas cuando es bueno que dediquemos nuestros recursos al proceso de aprendizaje. Así, los niños no tienen que destinar energía a decidir qué van a estudiar esta semana porque ya está establecido en el plan.

Dentro de este plan, los descansos son importantes para recuperar energía. Es fácil que los pequeños vivan en un estado de cansancio, terminen sintiéndose sobrepasados y desanimados por ese mismo agente que antes les motivaba.

En este sentido, la planificación ayuda. Es una brújula para saber dónde estamos, pero también para evitar entrar en una zona peligrosa de desgaste. Si hablamos de niños y aprendizaje, lo mejor es negociar con ellos, de manera que puedan sentir que también tienen control sobre este apartado. Así les estaremos ayudando también en su camino hacia la autonomía.

9. Valorar el aprendizaje

Los niños participan en el aprendizaje de manera más activa cuando comprenden para qué se les enseña o por qué es importante aprender determinada lección. Debemos buscar constantemente la oportunidad de señalar la utilidad de lo que están aprendiendo e invitarles a pensar en otras formas de usarlo en la vida cotidiana. Esto motivará a los niños porque descubrirán que aprender es algo valioso y útil en la vida.

Motivar es todo un arte; requiere sutileza, pero también decisión; inteligencia, pero también entusiasmo. Además, para motivar a otro, al menos hay que acompañarle un rato al principio del sendero, o mostrarnos disponibles para ayudar. Acompañados siempre llegamos más lejos.

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