¿Cómo sacarle el máximo partido a una sesión de terapia?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 9 mayo, 2018
Yamila Papa · 14 mayo, 2015

Se habla de las cualidades que debe tener un psicólogo pero no de cómo tendríamos que comportarnos nosotros como pacientes en una sesión de terapia. Recuerda que “poner tu granito de arena” te servirá para avanzar en el tratamiento, por lo tanto, vale la pena el esfuerzo.

Los psicólogos especializados en clínica han estudiado para ayudar a las personas que acuden a ellos buscando ayuda y, además, se les presupone la mejor de la intencionesPor otra parte, claro que se equivocan y cometen errores, porque son seres humanos y no máquinas o robots (por ahora).

¿Cómo hacer que una sesión de terapia funcione?

Pero, para que una sesión de terapia funcione, al igual que ocurre en una pareja, las buenas prácticas e intenciones han de ser compartidas. Él/Ella como psicólogo/a, tú como paciente. Es, precisamente, la unión de esas dos apuestas en común la vale la pena afianzar para conseguir los mejores resultados.

Tienes que asumir que la responsabilidad del éxito en una consulta reside tanto en la persona que consulta como en aquella que ayuda. No olvides este decálogo para sacar provecho de tus citas con el psicólogo.

1. Confía en el profesional

Recuerda que su tarea es ser guía, ayudarte y acompañarte, también aconsejarte, no convertirse en tu enemigo íntimo número uno. Observará tu salud emocional y mental, analizará tus palabras, tus gestos y tus sentimientos.

La consulta es un sitio en el que es bueno que estés relajado, pero también es un sitio para trabajar y en el que vas a tener que esforzar.

Mujer siendo consolada por su psicóloga

Todo en pos de tu recuperación. Es bueno que confíes en tu terapeuta y le cuentes abiertamente lo que te ocurre. Si es bueno no te juzgará, no te mirará mal ni te echará en cara nada. Simplemente necesita datos para poder ayudarte.

2. Avisa si no puedes asistir

Todos tenemos inconvenientes de último momento, cambios en el trabajo, cosas que pasan sin que queramos, atascos en el tráfico o enfermamos. Si no irás a la sesión, envíale un mensaje o llámalo por teléfono, no te cuesta nada y a él lo ayuda mucho a organizarse y a no tener que esperarte.

El respeto tiene que circular en ida y vuelta, por lo tanto si el profesional no puede atenderte por un imprevisto, te lo tiene que hacer saber lo antes posible.

3. Sé discreto con lo que te dice el psicólogo

Trata de que todo aquello que se dice en la consulta quede allí. Esto se cumple en la mayoría de los casos por parte del terapeuta, pero no siempre del paciente.

Si por ejemplo estás en la sala de espera y ves a alguien que conoces no lo divulgues gratuitamente, esta persona quizás no quiera revelarlo y tú tienes el deber moral de guardar esta información. 

En sí, no tiene nada de malo ir al psicólogo pero a algunas personas no les agrada la idea de que todo el mundo se entere.

4. Pregunta si no entiendes

No tengas vergüenza de parar la conversación y retomar donde te has perdido. Si no comprendes por qué razón el analista te ha dicho algo o indicado algún ejercicio o hábito para poner en práctica, no dudes en consultarle.

Pide explicaciones de manera respetuosa y correcta y las recibirás a cambio. No sirve de nada hacer algo como una máquina sin saber para qué sirve.

Mujer preguntando

 

5. No te reprimas

Si tienes ganas de llorar, llora. Si quieres gritar, grita. Si deseas enojarte, hazlo. Deja que tus sentimientos afloren. Permítete expresarlos sin controlarlos. Ya va siendo hora de que permitas que tus emociones fluyan.

Una terapia en la que los sentimientos quedan fueran de la consulta probablemente fracase.

No tengas miedo de expresar lo que sientes y de decir lo que te pasa. Para eso estás haciendo terapia. Recuerda que los psicólogos han estudiado cómo lidiar con personalidades difíciles y con desequilibrios emocionales. Evitar guardarse cosas o reprimirse es muy bueno para la continuidad de la terapia.

6. Sé sincero con tu terapeuta (y contigo mismo)

De nada te sirve mentirle al psicólogo. Eres libre de hacerlo, claro está, pero lo mejor para el resultado satisfactorio de la terapia es que te comportes de forma madura y responsable frente al profesional.

Todo es por tu bien, no lo olvides. Esto no quiere decir que le cuentes todos los detalles de tu vida ni hables abiertamente de tu intimidad, pero si que respondas con la verdad a sus preguntas, por ejemplo.

7. Aprovecha cada minuto de sesión

No te pierdas e intenta mantener la concentración, como hemos dicho antes la consulta de un psicólogo es un lugar en el que puedes relajarte y soltarte, pero al que también vas con un objetivo

El psicólogo hará lo posible para encausar la conversación hacia algo más importante, déjate llevar hacia allí. Piensa que cada minuto que puedes hablar de tu problema es menos tiempo que necesitas para solucionarlo.

8. No esperes el milagro

No se trata de ir al analista una o dos veces y cambies de la noche a la mañana. No darás un giro de 180° en una semana.

El proceso es paso a paso, de a poco. No quieras avanzar o ganar ninguna carrera, nadie te apura, disfruta del camino, la terapia no es un suplicio, sino un lindo recorrido para atravesar.

Paso a paso

 

9. Dile al terapeuta cuando creas que “estás curado”

Es importante que te marques objetivos y que al cumplirlos lo hables con el profesional. Si te sientes mejor y que por un tiempo deseas hacer una pausa en el tratamiento, háblalo con él.

No abandones sin avisar, no termines una sesión diciendo esta fue la última vez. Como todo, el proceso de dejar la terapia puede llevarte varias consultas.

10. Sé más proactivo

Los consejos que te propone el psicólogo deben ser llevados a cabo por ti, de esta manera conseguirás ver cambios o mejoras. Si no haces nada para modificar la situación, con ir una hora a la semana a terapia no te alcanzará.

La sesión de terapia no surtirá efecto si te quedas de brazos cruzados. Ninguna sesión de terapia hace magia. Los psicólogos pueden ofrecernos consejos, herramientas, nuevas perspectivas. Pero, no pueden solucionar nuestros problemas por nosotros. Nosotros somos los que tenemos que tomar acción. Solo así, cada sesión de terapia valdrá la pena.