¿Cómo ser realistas para mejorar nuestra autoestima?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 13 junio, 2018
Laura Reguera · 13 junio, 2018

Mejorar nuestra autoestima es uno de los pilares de muchas intervenciones en terapia, uno de los elementos que forma parte de la base sobre la que construimos el resto de la intervención. Es así porque una buena autoestima fortalece nuestro sistema imunoemocional y sostiene nuestra capacidad de resiliencia, los brazos y las piernas con las que nadamos. Entendida su importancia, ahora la pregunta es, ¿Cómo mejorar nuestra autoestima?

Conseguirlo, al igual que afrontar otros retos psicológicos, requiere que pongamos en marcha diversas herramientas/estrategias. Esto es así porque el hundimiento de nuestra autoestima puede tener raíces en diferentes factores. Uno de los más importantes es el sistema de atribuciones con el que trabajamos y el grado de influencia que pensamos que tenemos sobre lo que nos sucede.

“La autoestima baja es como conducir por la vida con el freno de mano puesto”.

-Maxwell Maltz-

¿Qué es la atribución causal y cómo puede perjudicar nuestra autoestima?

Generalmente, cuando hay un déficit de autoestima, consideramos que lo que nos sucede es consecuencia de factores propios, internos y que además no podemos cambiar. Es decir, nos atribuimos a nosotros mismos la causa de esa “desgracia”. Pongamos un ejemplo. ¿Qué pensará una persona con una baja autoestima cuando sufre una ruptura sentimental? Lo más habitual, en estas circunstancias, es que él o ella crean que la relación se ha terminado por su culpa.

Mujer triste con baja autoestima

Así, aparecerán pensamientos negativos del tipo “no soy lo suficientemente bueno/a para él/ella”, “no le merezco”, “soy el culpable de que esto haya llegado a su fin”. La realidad es que, cuando una relación de pareja termina, la responsabilidad suele estar repartida. Esta no suele caer solo en uno de sus miembros, aunque uno o los dos lo sientan así.

De esta manera, cuando se da una ruptura sentimental, es normal que aparezcan “pensamientos de autoculpa”. Frete a este tipo de pensamientos puede aparecer precisamente la autoestima, que si es sana, aligerará peso y evitará el hundimiento. Es decir, seremos más realistas con las atribuciones causales que hacemos al respecto. Y lo mismo pasa en el resto de ámbitos de nuestra vida. Las personas tienden a hacer atribuciones estables e internas sobre aquello que les sucede.

Pero no sólo eso, además tienden a hacer atribuciones externas de aquello bueno que les sucede. Es decir, creen que cuando les ascienden en el trabajo, por ejemplo, es porque su jefe es buena persona, pero no por sus méritos como a nivel laboral. ¿Qué sucede con esto? Que así es imposible que se sientan bien con ellos mismos cuando son premiados o reforzados.

“Hasta que no te valores a ti mismo, no valorarás tu tiempo. Hasta que no valores tu tiempo, no harás nada con él”.

-M. Scott Peck-

Aprender a modificar la atribución causal para mejorar nuestra autoestima

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para cambiar nuestra atribución causal y así mejorar nuestra autoestima? Empecemos por alejarnos un poco para tomar perspectiva. Así podemos hacer una evaluación general y ajustada a la realidad y no solo centrada en los fallos o los problemas. Como pasa cuando comparamos nuestra vida con la de los demás en las redes sociales, de nada nos va a servir que esta atribución causal se vuelva demasiado optimista, pues luego el choque con la realidad será peor.

Por ello, debemos cuestionarnos hasta qué punto influimos en lo que nos pasa (para bien o para mal) y qué otros factores ha intervenido para que se diera un determinado desenlace. Así, tenemos que aprender a atribuirnos lo bueno que nos pase si de verdad se debe a algo que hemos hecho. De este modo, aprenderemos y mejorará nuestra autoestima.

Chica haciéndose un selfie

De la misma manera, tenemos que ver si lo malo es atribuible a causas relacionadas con nosotros mismos o no, para dejar de culparnos por hechos en los que nuestra influencia haya sido mínima o nula. Además, si en lo sucedido sí que tenemos una buena parte de responsabilidad, de nada servirá que nos castiguemos después de haber analizado el hecho y haber aprendido. Así será más complicado que repitamos los errores en un futuro y que nuestra autoestima resulte dañada.

“Cuando recuperes o descubras algo que alimenta tu alma y te trae alegría, encárgate de quererte lo suficiente y hazle un espacio en tu vida”.

-Jean Shinoda Bolen-

Siguiendo esta línea, podremos continuar evolucionando y mejorando. En este sentido, ser capaces de analizarnos a nosotros mismos de forma realista nos va a ayudar a tener una visión más ajustada de nuestras fortalezas y debilidades. Esto mejorará nuestra autoestima y facilitará nuestro empoderamiento, ya que seremos capaces de elegir mejor los objetivos en los que invirtamos nuestros recursos.

Imágenes cortesía de Camila Cordeiro y Annie Spratt.