Cómo trabajar las habilidades sociales en adolescentes

Las habilidades sociales son un aspecto fundamental para crear y mantener relaciones. Por ello, son un elemento clave que los adolescentes deben desarrollar.
Cómo trabajar las habilidades sociales en adolescentes
Cristina Roda Rivera

Escrito y verificado por la psicóloga Cristina Roda Rivera.

Última actualización: 01 marzo, 2022

Las habilidades sociales se definen como nuestra capacidad para aplicar un cierto número de reglas sociales que facilitan las interacciones con los demás.

Por tanto, adquirir habilidades sociales en la adolescencia aumenta el potencial adaptativo en la vida adulta. De hecho, supone la diferencia entre el malestar y el bienestar psicológico en una muchas situaciones.

Ahora bien, en la actualidad, la mayoría de los adolescentes no han tenido buena parte de la experiencia social directa que sí han tenido otras generaciones. Las pantallas y también una pandemia han dificultado el desarrollo de este tipo de habilidades, lo que tiene como consecuencia la desconexión con los demás y la creencia por parte de muchos adultos de que los jóvenes no tienen respeto ni educación.

La enseñanza de estas habilidades es básica para hacer sentir bien a los demás. No hay nada más equivocado que considerar que la amabilidad o el respeto están “pasados de moda”. Al fin y al cabo, a todo el mundo le gusta ser bien tratado y cuanto antes se aprenda, más feliz será y hará a los demás.

Por ello, a continuación haremos un recorrido por las habilidades sociales más importantes para trabajar con los adolescentes.

Adolescentes con redes sociales
El contexto social actual tiene diversas barreras que distancian a los adolescentes del contacto social en vivo y continuado.

1. Desarrollar la autoconciencia emocional

La autoconciencia emocional es la capacidad básica para comprender nuestros propios procesos internos y para relacionarnos adecuadamente con los demás. En este contexto, la conciencia emocional es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y es la base de la inteligencia emocional y las habilidades sociales.

Para trabajarla con adolescentes, se puede realizar una actividad en la que se les pone en contacto con ocho emociones, creando conciencia en cómo se manifiesta una emoción en particular y cómo afecta a su vida. Este ejercicio se basa en los principios de la arteterapia y se realiza de forma individual. Sin embargo, también se puede practicar en grupo. Es necesario un papel blanco y rotuladores de colores.

Instrucción

Pide a un adolescente que dibuje un círculo y lo divida en ocho porciones de un pastel. Luego, tiene que dedicar cada una de ellas a una emoción, dándoles un color o una imagen que coincida con su idea de lo que significa la emoción para él.

Si un adolescente tiene problemas para pensar en ocho emociones, puedes ayudarlo, pero nunca elegir en lugar de él. No presiones si no puede llegar a ocho. Trabaja con lo que él logre presentar.

Después de que el adolescente haya terminado con el dibujo, hay que iniciar un diálogo con él. ¿Qué significa cada imagen para ti?, ¿qué te hizo elegir esos colores en particular?, ¿en qué momento de tu vida experimentas esta emoción?, ¿qué emoción es dominante para ti hoy en día?, ¿qué emoción es la más difícil de manejar? Y así.

En el caso de que el adolescente tenga problemas para relacionarse con sus emociones, puede usar la rueda de emociones de Plutchik como apoyo para empezar a relacionarse de otra forma con su esfera emocional.

2. Hacer contacto visual

Hacer contacto visual con los demás es una de las habilidades sociales más importantes, pero muchos adolescentes suelen evitarlo. Distracciones telefónicas, timidez, indiferencia, baja autoestima o tal vez algún complejo… Son muchas las razones que pueden hacer que los adolescentes no miren a los demás a los ojos.

El objetivo es lograr que establezcan un contacto agradable -aunque sea breve-. Una regla es la del 50/70: tratar de mantener el contacto visual el 50 % del tiempo cuando habla y el 70 % del tiempo cuando escucha.

3. Practicar lo que le interesa

Disfrutar de los demás será más natural cuando un adolescente está haciendo algo que le interese genuinamente. Ya sea participar en su deporte favorito, tocar un instrumento que le guste o ser parte de un club que le guste, este es el primer paso para construir habilidades sociales.

De manera que indagar con él en cuáles son sus aficiones favoritas o en qué le gustaría desarrollarse o aprender puede ser de gran ayuda para identificar aquello que le interesa y motivarlo para que comience a practicarlo. 

4. Aprender a escuchar

La mayoría de los adolescentes no son buenos a la hora de escuchar, ya que lo más probable es que nadie les haya enseñado. Lo que han aprendido es que escuchar consiste básicamente en prestar atención de forma pasiva el tiempo suficiente hasta que puedan volver a la conversación o a su teléfono.

Actividad para reflexionar sobre la escucha

Si eres educador o profesor, puedes hacer esta actividad:

Pide a todos los participantes que se sienten en círculo. La primera persona comienza a contar una historia (lo que quiera). Después de 3 a 5 oraciones, diga “parar” y elija al azar a otro participante para continuar. Esta persona ahora tiene que repetir la última oración dicha y luego continuar inventando la historia.

Si no puede repetir correctamente la última oración después de cinco segundos, está descalificado. El juego continúa con las mismas reglas y el ganador es la última persona que queda después de que todos los demás hayan sido descalificados.

Luego, pide a los participantes que reflexionen sobre el juego. ¿Cuándo y cómo se distrajo su atención?, ¿qué les ayudó a concentrarse y recordar la oración anterior?

Adolescentes hablando
Escuchar es una de las habilidades sociales más importantes, ya que influye en todo el universo comunicacional.

5. Practicar la asertividad

La asertividad se caracteriza por la capacidad de expresar de forma directa y segura nuestra opinión, nuestros sentimientos o nuestras actitudes genuinas, de manera que se respeten los derechos de los demás y las circunstancias sociales.

Quizás el punto más importante es asegurarles a los adolescentes que está bien reclamar sus derechos y pedir, iniciar, expresar sus opiniones y sentimientos. Que está bien decir NO a otras personas de forma respetuosa.

Actividades

Para trabajarla, se pueden crear una lista de desafíos sociales teniendo en cuenta la edad o las necesidades sociales del adolescente. Los desafíos se pueden escribir/imprimir en tarjetas separadas y se pueden practicar una vez por semana o según el horario que se acuerde.

Algunos ejemplos de desafíos sociales son los siguientes:

  • Hacer un cumplido honesto a alguien.
  • Aprender dos cosas nuevas sobre alguien de clase.
  • Compartir con un amigo lo que se ha estado pensando últimamente.
  • Llama al servicio de atención al cliente de una tienda favorita y pedir información sobre algún producto.
  • Decir a un mejor amigo lo que le gusta de él.
  • Pedir a un maestro (o a un entrenador) que aclare una tarea que no se entendió por completo.

Después de completar la tarea, es importante discutir con el adolescente cómo le hizo sentir el desafío en particular. ¿Lo encontró fácil, difícil, incómodo o algo más? ¿Cuáles podrían ser formas alternativas de preguntar, de expresar? ¿Cómo reaccionaron los demás?

Como hemos visto, es posible trabajar las habilidades sociales con los adolescentes de diferentes formas. Lo importante es hacerlo y no dejarlo en el olvido y más en este momento en el que el desarrollo de la identidad y los vínculos sociales tienen gran relevancia.

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