El complejo de Adán

El complejo de Adán es una inclinación que se presenta en líderes con poca experiencia o demasiada soberbia. En muchos casos llevan a grandes dificultades para quienes son dirigidos por ellos.
El complejo de Adán
Sergio De Dios González

Revisado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 01 julio, 2021.

Escrito por Edith Sánchez, 01 julio, 2021

Última actualización: 01 julio, 2021

El complejo de Adán es el nombre coloquial que se le da a un tipo concreto de actitud arrogante. Se aplica sobre todo a las organizaciones y tiene lugar cuando algún funcionario o líder descalifica todo lo que le se ha hecho hasta el momento; su objetivo es el de inaugurar una nueva realidad. Dicho de otra forma, quienes tienen el complejo de Adán se sienten los fundadores de un mundo nuevo.

Quienes padecen el complejo de Adán parten de la idea de que todo lo que se ha hecho hasta ahora carece de validez; consideran que, dentro de ese trabajo, no hay nada aprovechable. Quieren hacer un “borrón y cuenta nueva” y partir de cero. En la gran mayoría de los casos, esta actitud tiene consecuencias negativas. ¿Por qué? Lo veremos enseguida.

Las grandes obras tienen su tiempo, sus esfuerzos y sus etapas, sus problemas y sus soluciones, no se trata de soplar y hacer botellas, todo esfuerzo es un aporte, solo la grosera vanidad y la ingratitud desconocen el trabajo de los demás”.

-Luis Alfonso Cabrera-

El complejo de Adán

El complejo de Adán es propio de personas arrogantes. Es como si fueran el primer ser humano sobre la Tierra, ya que desconocen la validez de lo que se ha hecho hasta que ellos aparecen en escena. Es así como llegan a un cargo a hacer “cambios estructurales” o “reingenierías totales”. Sustentan su decisión en los errores que se han cometido en el pasado.

Esto ocurre, por lo general, en los cargos que aglutinan responsabilidad. Sin embargo, también puede suceder en todo tipo de situación o actividad. Lo más común es que los detentadores del complejo de Adán sean personas sin experiencia, pero con buenos conocimientos. Por lo general, traen bajo el brazo las teorías más innovadoras o nuevas tendencias en boga.

En principio, esta actitud es una clara señal de inmadurez. Así mismo, revela un fuerte deseo de figurar y de hacer de sí mismo un factor definitivo en la historia de una organización, una ciudad, un país, o lo que sea. Se ve con relativa frecuencia en los políticos que resultan elegidos por primera vez, o que son nombrados para un cargo de importancia.

Jefe egocéntrico

Reconocer el complejo de Adán

En principio, una persona con el complejo de Adán puede percibirse como alguien con gran capacidad de liderazgo, muy buenas ideas y una gran vitalidad. Es obvio que toda gestión previa tiene errores para corregir. Lo que hacen estas personas es enfatizar en esas equivocaciones y a partir de ello sustentan sus propuestas de cambio radical.

Es muy importante diferenciar esta actitud de la que tiene un líder que llega a hacerse cargo de una organización o una institución en crisis estructural. En este último caso, es muy probable que se requiera de cambios profundos para solucionar problemas de fondo.

En cambio, en el complejo de Adán existe la intención de cambiar algo que, si bien tiene errores, no representa una situación crítica. Así mismo, quienes esgrimen esta actitud suelen manifestar determinados patrones de conducta, como los siguientes:

  • Centran el cambio en su acción individual. Toman muy poco en cuenta las opiniones o sugerencias de los demás.
  • Presentan dificultad para escuchar. Este tipo de personas están más enfocadas en promover sus propias ideas que en escuchar las de otros.
  • Buscan persuadir, más que evidenciar. No se enfoca tanto en las evidencias que sustentan la validez de sus propuestas, sino en un discurso de promoción de sus ideas.
Mujer ignorando a su compañero de trabajo

¿Por qué es negativo?

¿Por qué puede ser negativo un líder con ideas innovadoras y el deseo de cambiarlo todo para mejorar? Con frecuencia, lo indicado es que los grandes cambios sean fruto de un trabajo mancomunado y no de la decisión de un individuo. Si de veras hay necesidad de reestructurarlo todo, nada mejor que contar con la opinión y la experiencia de todos los involucrados en la transformación.

De manera adicional, se debe comenzar por sopesar los aspectos positivos y negativos de lo que ya existe. Todo puede funcionar mejor, pero en algunos casos solo se requieren algunos ajustes y no un cambio total. Este factor en particular puede llegar a provocar una fuerte inestabilidad en una organización.

Así mismo, es recomendable tener en cuenta la resistencia al cambio y los procesos que permiten llegar a una nueva estructura. En la mayoría de los casos lo indicado es que los cambios se vayan produciendo de manera gradual.

Muchas veces lo difícil es identificar con precisión los puntos prioritarios a intervenir. Las grandes reestructuraciones solo son necesarias si hay una crisis evidente. Cuando las motiva solo el complejo de Adán tienden a provocar inconformidad, desajustes en el funcionamiento y, muchas veces, fracasos.

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  • Cuadra Peralta, Alejandro, & Veloso Besio, Constanza. (2007). Liderazgo, Clima y Satisfacción Laboral en las Organizaciones. Universum (Talca)22(2), 40-56. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-23762007000200004
  • Porras, J. L. (2006). El complejo de Adán y Eva. Inti, (63/64), 367-370.