Comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo: ¿lo has sufrido?

La agresión pasiva es una dinámica muy común en los escenarios laborales. La ejercen compañeros que son amables solo cuando quieren algo, que socavan nuestra autoridad, que siempre se quejan, pero no hacen nada para solucionar los problemas...
Comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo: ¿lo has sufrido?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 22 febrero, 2022

El comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo es un campo de minas constante por el que cuesta mucho transitar. Son escenarios dominados por la falsedad y la incertidumbre. Uno no sabe a qué atenerse; los cumplidos se ofrecen, pero están disfrazados y envueltos por la más afiliada falsedad. La amabilidad siempre es interesada y el sarcasmo está a la orden del día.

¿A quién no le suenan estas situaciones? Las vivimos con frecuencia y es un fenómeno muy estudiado por la ciencia y la psicología social. Por ejemplo, la Clínica Mayo define la agresividad pasiva como ese estado en el que una persona alberga sentimientos negativos, pero los expresa de manera encubierta e indirecta.

Esto hace que un compañero que sienta envidia por nuestros logros enmascare esa emoción mediante una hostilidad discreta, incisiva, con instantes de cercanía que al poco se traducen en una respuesta agresiva. No es fácil convivir y aún menos trabajar en entornos dominados por esta situación. De hecho, lo es menos para esas personas con una personalidad más sensible.

Escena simbolizando el Comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo
La hostilidad que esconde el comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo puede hacer que muchos empleados se sientan quemados y hasta acosados.

Características del comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo

A menudo se asume que el comportamiento pasivo-agresivo aparece en el lugar de trabajo a causa de los sentimientos de ira, malestar y la clara incapacidad para comunicarse de manera efectiva. Lo llamativo es que es tipo de conducta tiende casi siempre a imitarse por varios individuos dentro de un escenario. Por eso, no podemos hablar de un problema clínico o patológico, y sí de un fenómeno psicosocial.

Debemos aclarar entes de nada que el trastorno de personalidad pasivo-agresivo dejó de aparecer en la cuarta edición del manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Ahora bien, la comunidad científica está de acuerdo en se trata de un tipo de conducta y personalidad claramente problemática.

Una investigación de la Universidad de Estatal de Michigan incide en que este comportamiento está impulsado muchas veces por un carácter narcisista. Pero como decimos, lo más llamativo es que en ocasiones en un mismo trabajo hay varios empleados que revelan una misma conducta, y esto puede tener un gran impacto en toda la organización.

¿Cómo se manifiesta este comportamiento en el entorno laboral?

El comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo aparece de muchas maneras y todos cumplen un objetivo: la venganza. Cuando alguien experimenta ira, malestar, desdén, envidia o frustración busca vengarse sobre otros de manera camuflada e indirecta. Estas son las características:

  • Cuando hay un problema en el trabajo, lejos de solucionarlo buscan culpables.
  • El trato siempre es ambivalente: hoy somos sus mejores amigos y mañana somos esa persona que evitan a toda costa.
  • Son expertos en la procrastinación, y cuando se sienten presionados delegan sobre nosotros sus obligaciones.
  • Nunca dejan de quejarse, a todo le ven pegas, problemas y dificultades.
  • Socavan la autoridad de todo aquel que tienen enfrente. Ponen en duda nuestras valías.
  • Son sarcásticos y no dudan en ponernos en evidencia ante los demás para avergonzarnos.
  • Escampan rumores, críticas y chismes.
  • Nos piden favores apelando a nuestra bondad y luego desprecian aquello que hacemos por ellos.
escena para simbolizar el comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo
Acabar con los patrones pasivos agresivos en el trabajo es un desafío complejo. Se necesita regular las políticas de la empresa para evitar conductas que dañen al clima emocional del equipo.

¿Cómo tratar a los compañeros pasivo-agresivos?

Es recomendable tener presente que lo que busca el pasivo-agresivo es invalidar a los demás, desahogar sentimientos de valencia negativa sobre víctimas previamente elegidas. Estas dinámicas hostiles socavan el clima del trabajo de una empresa, reduciendo su productividad  y trazando situaciones de elevado desgaste psicológico.

¿Cómo afrontar el comportamiento pasivo-agresivo en el trabajo? Estas serían algunas claves básicas.

1. Respuestas emocionales neutras

El pasivo-agresivo necesita un terreno para arrojar sus frustraciones e ira oculta. Y si somos nosotros mucho mejor. Buscan desgastarnos, quitarnos la calma y hacernos enfadar.

Por tanto, un recurso efectivo es reaccionar de manera neutra ante sus estrategias. Ignorar, no responder y hacer el vacío al pasivo-agresivo hará que busque otro escenario donde volcar su hostilidad.

2. Si no hay más remedio, confrontaremos de manera rápida y tajante

Como es lógico, no siempre podremos ignorar a quien nos hostiga o maltrata. En estas situaciones límite es necesario reaccionar de manera rápida confrontando al pasivo-agresivo.

Hay que usar un tono relajado, pero asertivo, y expresar en primera persona lo que ha sucedido, además de pedir que no vuelva a sucederse.

“Me has dado una información errónea a propósito para que mi tarea fracasara. No me ha gustado tu conducta, yo la encuentro falta de respeto y de profesional. Pienso que no eres un buen compañero si actúas de este modo. Te pido que cambies y que respetes mi trabajo”

3. Adecuadas políticas de empresa para salvaguardar la convivencia y el respeto

La Agencia Europea para la Seguridad y Salud del Trabajo estipuló hace poco que las empresas tienen la responsabilidad de salvaguardar la salud mental de sus empleados. ¿Qué significa esto? Implica que, al igual que están al tanto de los riesgos físicos o químicos de un entorno de trabajo, deben tener un protocolo para identificar los riesgos psicosociales.

El mobbing, la ansiedad, el estrés y las conductas agresivas en cualquiera de sus formas no deben tener cabida en ningún escenario social. Esto debe controlarse tanto de manera horizontal como vertical, desde dirección, recursos humanos, y pasando por esos empleados que deben alertar de ese malestar existente para dar aviso.

Por tanto, estamos ante un desafío ante el que todos somos responsables. Este tipo de comportamientos son nocivos a todos los niveles; evitémoslos.

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