Comportamientos de una persona que se subestima

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 30 mayo, 2015
Raquel Lemos Rodríguez · 30 mayo, 2015
Las personas que se subestiman son sus peores enemigas. En estos casos, enfoques psicológicos como la terapia cognitivo-conductual orientada a mejora la autoestima pueden servirnos de ayuda.

Subestimar a los demás es algo bastante común, pero también lo es subestimarse a uno mismo. Ambos comportamientos son igual de dañinos. Erosionan nuestras relaciones, restan impulso a nuestro crecimiento personal y a nuestro bienestar. De este modo, pocas valías psicológicas son tan necesarias como invertir de forma adecuada en nuestra autoestima

La confianza, el aprecio y el valor en nosotros mismos es un recurso precioso que garantiza algo más que la felicidad. La persona que tiene una estima saludable hacía esa figura que cada día se refleja en su espejo, luchará con mayor brío por sus propios objetivos. Se sentirá merecedor de cada cosa lograda, invertirá de forma adecuada en sus relaciones y disfrutará de una mayor satisfacción.

Todos merecemos disfrutar de este tendón psicológico excepcional. Sin embargo, tal y como nos señalaba Albert Ellis, autoaceptación no es autoestima. Es decir, no basta con “aceptarnos” a nosotros mismos. Tenemos que valorarnos. Esto, por curioso que nos parezca, no es algo que hagamos de manera adecuada. De ahí que sea adecuado saber en qué momento una persona se subestima.

“No hay deber que podamos subestimar tanto como el deber de ser feliz”

-Robert Louis Stevenson-

Hombre triste con la mano en el rostro para representar a la persona que se subestima

La persona que se subestima rechaza los cumplidos

La modestia puede ser un rasgo que te caracterice. Ahora bien, la verdad es que esa modestia encierra lo mucho que te subestimas. Un “no es nada“, “no es para tanto“, “no me importa” puede encerrar un verdadero problema.
La mayoría de las veces, nuestra receptividad a los cumplidos es un claro reflejo de nuestra autoestima. Esto mismo es lo que nos demuestra un estudio llevado a cabo por el psicólogo David R. Kille, de la Universidad de Waterloo, Canadá. De ese modo, las palabras amables y reconocimientos, nos hacen sentir incómodos porque se contradicen con la propia opinión que tenemos de nosotros mismos.

No nos las tomamos en serio o sencillamente, no sabemos cómo reaccionar ante un cumplido.

Haces referencias a otras personas

Si eres una persona que se subestima, tu forma de hablar se caracterizará por hacer siempre referencia a otras personas. Por ejemplo, “mi marido dice…”, “mi profesor dijo que…”. Esto denota falta de seguridad en lo que uno está diciendo. De hecho, si trabajas de cara al público o como comercial tu credibilidad brillará por su ausencia.

Con esto también apoyas tus opiniones en los demás “pregúntale a tal persona si no me crees”, “¿no es cierto lo que dijo Ernesto?”. Cosas así nos harán muy vulnerables e inseguros.

Evitas pensar en ti primero

¿Cuándo fue la última vez que te permitiste un capricho? Las personas que se subestiman tienden a pensar que no se pueden permitir ciertas licencias. Aspectos como priorizarse frente a los demás en un momento dado, regalarse tiempo, algún detalle o capricho es algo que nos cuesta cuando la autoestima es baja.

No todo tiene porqué ser para los demás, ¡tú también mereces cosas buenas! Tienes el derecho (y la obligación) de darte la importancia que debieras a ti primero. ¡Una sola vez! Inténtalo. No es ser egoísta, es quererse a uno mismo.

Piensas que los demás te ven de forma negativa

¿Cuándo dejarás de pensar que esas personas que se ríen lo hacen de ti? Un chico o chica que te pide para salir ya provoca que en tu pensamiento salte la frase “esto no durará mucho, cuando me conozca se alejará de mí”. Un piropo sincero te parece una limosna, algo que te dicen para que no te sientas tan mal por tu físico.

Sé seguro. Cuando te des cuenta de que hay sinceridad en las palabras de los demás, que tú no eres el objetivo de las risas te harás fuerte y ganarás en seguridad. No pienses cosas que realmente no son. Te estás subestimando tú solo. ¡No lo permitas!

chica representando a la persona que se subestima

No te crees único, no ves nada especial en tu persona

Otro de los pensamientos y comportamientos de las personas que se subestiman es creer que no son las únicas. Por ejemplo, siguiendo el ejemplo de una persona que invita a salir a otra o le hace un regalo la persona que se subestima pensará que lo hace con todas.

“Todo empieza así”, “no soy la única”, “las demás son mejores”, estos pensamientos son muy comunes. Aquí está patente una vez más la inseguridad. Tienes que creer en ti. Así, y aunque no lo creas, no hay dos personas iguales. Jamás pienses que te tratan como a alguien más.

Palabras peyorativas

Los motes que te ponen ¡ya los has pensado tú! ¿Por qué piensas de esa forma? Esas palabras que surgen en tu mente, esas palabras peyorativas que provocas te pongan debido a que tú mismo te los pones ¡no te ayudan!

Muchos de los comportamientos de las personas que se subestiman se asemejan a los que hacen las personas que necesitan sentir dolor. Tengo esta debilidad, este problema y en vez de huir me regocijo en el por mucho que duela. No es lo adecuado.

Esperamos que estos comportamientos te hayan servido para determinar cómo se comporta una persona que se subestima. ¿Has descubierto que tú lo haces a veces? Pone solución, consulta con un profesional especializado para trabajar en tu autoestima. Enfoques como la terapia cognitivo-conductual pueden ayudarte.

 

 

  • McKaky, Matthew (2010) Tú vales más de lo que piensas: Cree en ti y despierta tu autoestima. Ediciones RobinBook
  • Robbins, Anthony (2009) Despertando al gigante interior. DeBolsillo