¿Con o sin amor?

Teresa Charro Martínez · 17 octubre, 2013


Se ha hablado mucho durante este año de la "hook up culture" en Estados Unidos. Este término hace referencia a las relaciones sexuales esporádicas, en todas sus variedades, que se mantienen sin que exista una relación sentimental entre las personas que las practican.

Esta expresión se ha hecho popular tras el lanzamiento del libro de Donna Freitas The End of Sex. En su obra, Freitas critica este tipo de actividades porque considera que banalizan el sexo. Según ella, el sexo se ha convertido en una obligación: los jóvenes salen por la noche con la expectativa básica de mantener relaciones sexuales, pasando del juego de atracción o de la implicación voluntaria de las emociones.

La escritora insta a que se promuevan las prácticas sexuales sólo en el marco de una relación estable: esta cultura del sexo indiscriminado arruina la vida de muchos estudiantes que lo practican por miedo al rechazo o al aislamiento en su vida social. Así, el sexo se convierte en un elemento de aceptación o de rechazo social.

El libro de Freitas se basa en una encuesta realizada a 2500 estudiantes de universidades públicas y privadas en Estados Unidos. En el 41% de los casos, los jóvenes confirmaban haber experimentado tristeza, pesar y ambivalencia tras mantener relaciones.

No obstante, han sido muchos los que han criticado el fenómeno de “la cultura del sexo descontrolado” indicando que no está tan extendido como Freitas quiere dar a entender. El debate está abierto ya que muchos jóvenes han manifestado sus preferencias por las relaciones estables frente a encuentros esporádicos, y muchos otros exponen las ventajas del sexo sin compromiso. De hecho, lo que contrasta con las generaciones del pasado es que en la actualidad, son muchas las jóvenes que consideran el compromiso como una atadura o como un lazo que las puede limitar en su progresión profesional.

En la actualidad la liberación femenina ha hecho que los encuentros sexuales crezcan de forma exponencial. Además, a esto se le suma el hecho de que la tecnología ha simplificado mucho las cosas. Así por ejemplo, un whatsapp es rápido e impersonal frente a la llamada a un teléfono fijo típica de antes que era más comprometedora y cercana.

Siguiendo esta línea, en el New York Times se publicaba el artículo “Sex on Campus: She Can Play That Game”, en el que se relataban las comodidades de tener una persona a la que acudir cuando quieres mantener relaciones sin necesidad de un compromiso, un cortejo o una charla previa. Tanto es así que algunas chicas confesaban que no se tomarían un café con el chico con el que mantenían relaciones con regularidad. De hecho afirmaba: “No nos gustamos en persona cuando estamos sobrios.”

La variedad de opiniones ha hecho que se abra un debate. Es cierto que siempre ha existido el sexo premarital, pero con el tiempo la sociedad se ha liberado de los pudores y muchos temas han dejado de ser tabús.

TODOS LOS ADULTOS DESEAN ALCANZAR TAMBIÉN UNOS OBJETIVOS AMOROSOS
 

Es indiscutible que son muchos los universitarios que encuentran en sus relaciones esporádicas una alternativa a las relaciones estables, que satisfacen sus necesidades; sin embargo también hay muchos jóvenes que se embarcan en este tipo de relaciones casuales con la esperanza de comenzar una relación romántica o de recibir algún tipo de gratificación emocional.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Binghamton en colaboración con el Instituto de Investigadores sobre Sexo, Género y Reproducción de la Universidad de Indiana se observó que aunque los encuentros sexuales son diferentes en la actualidad al dar prioridad a la experiencia sobre las relaciones con compromiso, todos los adultos desean alcanzar también unos objetivos amorosos, ya que, parecen inherentes a la condición humana.

Es interesante destacar que es cierto que mantener relaciones sexuales regularmente puede prolongar la vida de las personas; se liberan sustancias bioquímicas que son capaces de reparar células revitalizantes y así mantener a las personas jóvenes por más tiempo.

Por otro lado, el estudio publicado por el Journal of Sex Research constató que el sexo casual puede aumentar los niveles de depresión y el sentimiento de vacío, como ya relatamos en otro artículo previo.

Lo que es indudable es que aunque los encuentros sexuales desligados de un compromiso y una relación estable se han convertido en una parte importante de la vida social de los jóvenes, estos no renuncian a encontrar el amor en un futuro. Amor en el que probablemente tendrán otro significado.