Conocer personas que valga la pena es un éxito que quiero saborear

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 13 enero, 2016
Cristina Roda Rivera · 13 enero, 2016

Una tarde con viejas amigas, un viaje a algún lugar soñado e interminables noches de fiesta… Tras todo esto, surge una pregunta: ¿Realmente estoy compartiendo momentos con personas con las que tengo algo que ver?, ¿si no nos conociéramos de antes, mi relación con esta amiga de la infancia hubiera nacido? o ¿tendría que conocer personas para no limitarme?

Muchos de nosotros nos hacemos preguntas de este tipo cuando no sentimos interés por compartir momentos con ciertas amistades o con nuestra pareja. La posibilidad de conocer personas es una alternativa que no debemos olvidar a lo largo de nuestra vida.

Creemos que por haber compartido en una línea del tiempo la unión y la afinidad con algunas personas ya no tendremos que conocer a más, pero un día empiezas a desconocer a gente que creías conocer. Ya no tienen nada que ver contigo, con tus valores, tus intereses y tu forma de plantear la vida.

Quizás sea el momento de mirar al frente y arriesgarte, porque conocer personas diferentes te puede enriquecer y ampliar tus puntos de vista. No tenemos que limitarnos siempre a nuestro círculo de amistad, abrir fronteras es una opción que podemos experimentar.

Un recorrido con varias personas en el camino

Existen personas con las que hemos recorrido todo un camino, piezas fundamentales de nuestra vida sin las que no entenderíamos demasiado nuestro pasado. La influencia de sus hechos, sus palabras e incluso sus gestos han sido determinantes en nosotros.

Pero por una cuestión u otra, algunas personas de nuestro círculo pueden desaparecer, alejarse o simplemente disminuir la intensidad de la conexión que tenían con nosotros, es ley de vida. Los cambios de camino son esenciales en nuestras trayectorias.

“No busques al amigo para matar las horas, sino búscale con horas para vivir.”

– Khalil Gibran –

Amigas dándose la mano

Así, nuestros círculos de personas van variando con el paso del tiempo al igual que nuestros gustos y actitudes. Por eso, la aventura de conocer personas es algo que nunca acaba. Así como cambiamos nosotros, las personas de nuestro camino también lo hacen.

Rodéate de gente con tus mismos valores, no solo con tus mismos gustos

Si compartes gustos con una serie de personas puedes pasar momentos inolvidables, pero si no existen valores que os unan, el tiempo juntos será tedioso y en vano. Por eso no debes limitarte.

Creemos que al llegar a una determinada edad ya no podemos conocer personas nuevas o diferentes, que ya está todo organizado y programado por el entorno. Sin embargo, no hay mejores edades para conocer a alguien que en estos dos momentos:

  • Cuando aún tu personalidad es de cera que debe ir moldeándose
  • Cuando de repente ya te encuentras moldeado y simplemente, quieres dejar de mirar hacia dentro y deseas aplicar todo lo aprendido hacia fuera

No te cierres a una relación que ya no te aporta nada o por el qué dirán, porque saben secretos de ti o porque temes que al alejarte te responda con enfado o traición. Conocer personas con tus mismos valores te ayudará a crecer tanto interna como externamente.

La vida es tan corta,que nuestro único consuelo es compartir momentos inolvidables con personas inolvidables, y que luego la una a la otra pueda recordar qué fue lo que pasó

La era digital y las relaciones

Las nuevas formas de comunicarnos virtualmente suponen un instrumento válido para relacionarnos, pero no nos damos cuenta de que al final de muchos días, al apagar el ordenador hemos apagado la mitad de ese día. Nos sentimos seguros, interactuamos incluso con sueño y mal vestidos y eso nos da calma.

Pero cada vez somos más conscientes de que dejamos escapar contactos directos y días irrepetibles. Cuando leo las viejas novelas me asombra ver la capacidad frenética para estar todo el día en plena comunicación, incluso con personas que no eran de su agrado.

No hay que recurrir a las novelas, antes de la era digital salíamos y cada día era conocer alguien nuevo. Es importante pararnos a pensar cuántos días llevamos sin conocer a nadie nuevo, sin involucrarnos en actividades, sin reunirnos, para simplemente disfrutar de la naturaleza.

Este hecho ha contribuido también a nuestro desencanto con las relaciones, por mucho que pensemos que las relaciones virtuales son otra forma de relacionarnos, la vida está comprimida en una sola pantalla y al apagarse, se termina. Ampliar nuestro círculo con un contacto directo también es beneficioso. No solo podemos quedarnos con la alternativa de conocer personas detrás de la pantalla.

Quiero conocer personas, quiero volver a la vida aunque sea equivocándome

Amigas sonriendo rodeadas de flores

Que más da lo que pase, he atravesado épocas extrañas, tenía miedo y confusión pero me sentía viva y quiero volver a experimentarlo. Quiero salir de este largo letargo de una buena estabilidad emocional para entrar en otra etapa en la que me sienta desafiada.

No es por temeridad o irresponsabilidad, sino para llegar al final de mi vida contando y recordando historias; no sensaciones experimentadas a través de una pantalla o largos periodos dónde no ocurría nada: ni malo ni bueno, porque siempre éramos los mismos.

Quiero darme la oportunidad de dar a conocer mi yo actual, herido y no tan inocente pero más sensato y más libre, igual de sensible pero más inteligente. Quiero conocer personas para compartir mis valores y mis gustos, mis opiniones, mis alegrías y mis tristezas. Conocer personas nos ayuda a crecer y a conocer el mundo desde visiones diferentes, y eso es lo que yo quiero.

Hay mucha gente rota por el mundo esperando que un encuentro y un abrazo le curen todas sus partes rotas. Hay mucha gente alegre esperando más sonrisas o gente triste que le gustaría estar acompañada para ayudarse mutuamente. Hay mucha gente diferente esperando a encontrar a otra gente diferente con la que congeniar.