Conocerse para ser feliz

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Rocío García Garzón
· 11 junio, 2019
Conocernos es un reto apasionante. Es el punto del partida para el cambio dirigido, para encaminarnos y conquistar aquellos lugares, proyectos y relaciones en los que queremos estar.

¿Quién soy? Tenemos aquí la pregunta que todos nos planteamos en algún momento de nuestra vida. Sobre todo en ese preciso (y precioso) momento clave en el que todo ha dado un giro a nuestro alrededor y no somos capaces ni sabemos reconocernos. Conocerse para volver a encontrarse, nos vemos así involucrados en un proceso de desarrollo personal que durará toda nuestra vida.

Así comienza todo, con una simple pregunta, que como veremos más adelante no brilla por su simplicidad, sino por ser el motor que impulsa otras preguntas igualmente complejas. Comenzar a conocernos, descubrirnos y desarrollar nuestro potencial es el camino a seguir para encontrarnos con las respuestas.

Descubre tu mayor tesoro: tú MISMO

Podemos encontrar multitud de referencias en la literatura que abordan el arte de conocerse y descubrir lo que realmente queremos. Siendo niños, la pregunta sobre una hipotética profesión futura suele ser frecuente; incluso somos nosotros los que, en ocasiones, respondemos con un deseo antes de hacernos la pregunta. Hablamos de la típica pregunta que nos hacen nuestras familias, y con la que empezamos a proyectarnos al futuro y a construir la imagen de quienes somos y quienes nos gustaría llegar a ser.

Muchos son los que hablan de las repercusiones de este estilo de crianza. Sin embargo, mucho más allá de todo esto, la clave está en los lugares sobre los que nos enseñan a poner el foco, sin tener en cuenta que todo esto empieza por conocerse a uno mismo. ¿Sabes quién eres?

Lo que queremos o no, nuestra visión en espejo del yo empieza a imponerse por el estilo de educación recibido y por los cánones marcados en la sociedad, pero casi nunca se basa en lo que queremos realmente. No nos enseñan a eso, así conocerse a uno mismo es una tarea pendiente que dejamos para después o que directamente ni siquiera nos planteamos.

Mujer mirándose al espejo

Somos lo que vemos en casa y en colegio

Muchas veces, solo nos dejamos llevar por las tendencias que operan en nuestras familias, como la hija que estudia medicina y quiere seguir los pasos de su padre médico. A veces ocurre que al llegar el primer día de prácticas en el quirófano cae redonda al suelo, descubriendo así que no es lo que quiere.

Solemos adoptar figuras de referencia y seguir sus pasos. Es lo que hemos visto día a día, hemos observado las contingencias que recibe nuestro modelo y aprendemos así que podemos esperar de esa elección. ¿Fácil, no?

Sin embargo, no nos preocupamos en indagar quién soy yo -o mejor dicho, en definir un propio yo-. Cómo pienso, cómo siento, a través de qué colores me gusta ver el mundo, con qué me emociono, cómo es todo a mi alrededor, cómo me comunico con los demás, qué espero de la vida, de mí mismo y de los demás, etc.. Por tanto, el primer puente para el autoconocimiento reside en la educación. Tenemos que acompañar a nuestros niños y niñas mientras descubren quienes son, seres únicos.

«Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y esa, solo esa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas».

-Pablo Neruda-

Punto de partida: conocerse

Existe un preciso y precioso momento, aquel en el que conocerse a uno mismo pasa a formar un reto apasionante, siendo este desafío reconocido como tal. Es entonces cuando nos decidimos a cambiar aquello que no nos gusta, cuando nos lanzamos a explorar nuestra posibilidades, derribando muchos de los límites que de alguna manera hemos adoptado.

En muchos casos vivimos con el piloto automático activado, donde las emociones se experimentan, pero rara vez se regulan o se integran en nuestra historia personal. Por otro lado, cuando tomamos consciencia del gran abanico de posibilidades que tenemos, el proceso de autodescubrimiento gana sentido. Entiendo que no sepas por dónde empezar, a todos nos pasa, pero es solo cuestión de aprender a poner el foco en ti y en trabajar en tu desarrollo personal.

La psicología y el coaching, tus mejores aliados

Aprender a conocerse y trabajar en nuestro desarrollo personal son las caras de la misma moneda, la que nos permite «comprar la felicidad». No es un camino para emprender en solitario.

Así que rodéate de las personas que más te aporten, en definitiva «somos la media de la personas con las que compartimos nuestro tiempo». Además es una buena opción acercarte a la psicología y el coaching. Ambos se sirven de las herramientas de la psicología positiva para incrementar tu bienestar.

Mujer con los ojos cerrados

Preguntas clave para aprender a conocerse

  • ¿Quién eres tú?
  • ¿Qué sientes?
  • ¿Cuál es tu talento?
  • ¿Cuáles son tus sueños?
  • ¿Qué te gusta hacer?

Llega un momento en el que nace un nuevo yo. Así avanza el proceso de conocerse a uno mismo. Durante este camino nos damos cuenta que estamos mejor preparados para gestionar y disfrutar del mundo de las emociones, conociendo mejor los recursos con los que contamos y aquellos puntos en los que podemos mejorar.