Corporate Animals: lo absurdo del mundo corporativo

20 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la crítica de cine Leah Padalino
Corporate Animals es tan olvidable como necesaria. No nos brinda nada nuevo, pero se trata de una comedia que parodia el mundo de los negocios, un mundo en el que prima la sumisión frente a la creatividad. Sin ser absolutamente ingeniosa, logrará sacarnos una o varias sonrisas.

Que el terror se una a la comedia no es nada nuevo y, en los últimos años, estamos asistiendo a un momento en el que el humor negro parece gozar de un espacio relevante en el cine. Corporate Animals (Patrick Brice, 2019) nos brinda una parodia de las grandes empresas, de la jerarquía interna en las mismas y de situaciones que, aunque descabelladas, nos resultan horripilantes a la par que cotidianas.

¿Qué ocurriría si, de repente, los empleados de una misma empresa permanecieran encerrados durante días? Esa parece ser la premisa del filme en el que destaca una Demi Moore en el papel de Lucy. Un rol que le viene como anillo al dedo: el de jefa tirana que intenta parecer amable, a la que poco le importa el cambio climático a no ser que la imagen de su empresa dependa de ello. En definitiva, toda una loba con piel de cordero que sacará de sus casillas a sus empleados.

La trama es simple: los miembros de una empresa destinada a la comercialización de cubiertos comestibles acuden a un viaje organizado por la misma. Tras realizar diversas actividades, se dirigen a una cueva que, tras un terremoto, queda obstruida impidiendo la salida al exterior de los trabajadores y de la mismísima Lucy. En un espacio asfixiante y claustrofóbico, saldrán a la luz todas las rencillas del trabajo mientras luchan por sobrevivir.

Lo descabellado no tardará en adueñarse de la escena, el canibalismo combatirá el hambre mientras nosotros, como espectadores, asistimos a un espectáculo que va de lo horrible a lo risible en cuestión de segundos. Pese a las malas críticas obtenidas en determinados medios, lo cierto es que Corporate Animals es uno de esos filmes que nos invitan a reírnos de nuestro presente y a aliviar algunas de las tensiones que sufrimos a diario en el trabajo.

Corporate Animals: una situación extrema

Si lo que esperamos es ver una gran comedia, plagada de humor inteligente y que nos invite a reflexionar, entonces, es mejor no ver Corporate Animals. Sin embargo, si lo que queremos es entretenernos, disfrutar y, simplemente, dejarnos llevar por una carcajada un tanto absurda, Corporate Animals es lo que necesitamos.

Digo necesitamos porque, en ocasiones, las obligaciones diarias, el trabajo y el estrés son un obstáculo para desconectar y, en ese caso, la mejor medicina no es otra que la risa, olvidarnos un poco de nuestra rutina. Bien es cierto que el filme nos recuerda, en parte, a todas esas actividades de la vida contemporánea, actividades que se tornan absurdas por momentos y que, por miedo a perder el empleo, terminamos aceptando con una sonrisa amarga.

En la actualidad, vivimos un momento en el que algunas grandes empresas se parecen más a un patio de colegio que a un lugar serio de trabajo; en el que la creatividad no se premia tanto como la obediencia. Y eso es, precisamente, lo que nos trae Corporate Animals, una crítica a estos modelos actuales, a la tiranía y al poder que puede ejercer sobre nosotros nuestro lugar de trabajo para, finalmente, burlarse de la competitividad entre iguales y apuntar hacia un único culpable que, en este caso, será Lucy.

Ya desde los primeros minutos de metraje, observamos cómo algunos de los empleados acceden a realizar actividades que, de manera voluntaria, jamás habrían querido hacer. ¿Por qué aceptan? Sencillamente, por miedo a perder su puesto de trabajo, miedo a represalias o, incluso, miedo a no ascender profesionalmente.

En ocasiones, nos vemos ante situaciones desagradables o con las que no estamos de acuerdo; un miedo se adueña de nosotros, impidiéndonos decir lo que pensamos. Así, Corporate Animals dibuja un escenario bastante absurdo, pero terriblemente cotidiano.

En un espacio pequeño en el que luchan por sobrevivir, estos individuos sacarán a la luz su lado más salvaje con el único fin de no morir tras el derrumbamiento. A su vez, el lado más oscuro de la empresa se dejará ver de la mano de una jefa despiadada que manipula a sus empleados a su antojo. Pero si algo han aprendido de esta gran aventura, es que el trabajo en equipo puede aumentar notablemente lo que se puede conseguir de manera individual y, así, de forma irónica, oscura y risible, los trabajadores buscarán la forma de poner fin a su calvario.

Ante situaciones extremas, los humanos nos dejamos llevar -o nos sentimos tentados a dejarnos llevar- por nuestros instintos y por la supervivencia. En esta situación, perder el empleo ya no es tan relevante como la posibilidad de perder la propia vida. De esta manera, acudimos a un sinfín de situaciones descabelladas que pondrán a la intocable jefa en un lugar no tan privilegiado.

La cueva, en realidad, no es más que una metáfora de las ataduras de la vida cotidiana, un escenario que servirá para poner sobre la mesa todos los trapos sucios de la empresa.

Una sátira contemporánea

Seguramente, Corporate Animals pase sin pena ni gloria para el gran público. Y es que no deja de ser una comedia más, que no ha inventado nada nuevo y que está estrechamente ligada a los cánones estadounidenses que, desde un punto de vista europeo, resultan más absurdos que inteligentes. Pues no está exenta de caer en la broma fácil, en lo arquetípico y de olvidarse, de vez en cuando, de lo verosímil.

Pese a ello, no deja de ser interesante analizar una comedia que cuestiona determinados comportamientos de las grandes empresas, los titanes del mundo de los negocios. Porque, en realidad, su intención no es seria ni profunda, sino que pretende sacarnos una sonrisa e invitarnos a imaginar la más descabellada de las venganzas hacia aquellos que nos oprimen.

Trabajadores en una cueva

De alguna manera, pone ante nuestros ojos la ensoñación más macabra de todo aquello que le dirías al jefe más tirano si no tuvieras que medir consecuencias. Critica, igualmente, las sociedades corporativas en las que la imagen de marca termina por anular al individuo, convertirlo en un número y exprimirlo hasta sacar el máximo provecho posible a cambio de un sueldo muy bajo.

Un producto de pura evasión, eso es Corporate Animals, una comedia que no nos traerá nada innovador, nada más que una buena carcajada, aunque podamos llegar a empatizar con ella. Demi Moore se encuentra cómoda en un personaje que el público no tardará en identificar como «aquella jefa que» y que no duda en poner a sus empleados en situaciones que atentan contra su propia integridad física.

En definitiva, nos encontramos ante una comedia absurda y descabellada, muy estadounidense, y probablemente, fácilmente olvidable, pero no por ello irrelevante. Una sátira de la imagen corporativa, del sinsentido que impera en el mundo de las grandes empresas.

Su mensaje, pese a lo estúpido que pueda parecer, es más potente de lo que aparenta y, seguramente, más de uno se vea identificado con alguno de sus personajes. Finalmente, esta broma absurda y macabra termina por conquistarnos; aunque lo más seguro es que no pase de eso, de broma absurda y macabra sin mayor relevancia para la historia.