Cuando más te necesité, no estabas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 27 febrero, 2018
Raquel Lemos Rodríguez · 7 enero, 2016

Cuando más te necesité, no estabas. Eso me destrozó y me sumió en una gran tristeza. Cuando más te necesité, la soledad me acompañaba. Esperaba más de ti y me decepcionaste. Cuando más te necesité, me sumergí en la tristeza. ¿Será el momento de cambiar esta visión sobre mí y sobre los demás?

En muchas ocasiones hemos necesitado de alguien. Ya sea porque nos sentíamos mal, porque necesitábamos un apoyo, porque queríamos un hombro en el que llorar… Pero, ¿qué ocurre cuando en esos momentos no hay nadie? Nadie que nos brinde esa atención que requerimos. ¿Por qué, de repente, nadie puede venir a echarnos esa mano que en silencio gritamos?

“Muchas de tus tristezas inexplicables tienen una sola explicación: no quisiste como los otros necesitaban o no te quisieron como esperabas”

-Bernardo Stamateas-

Seguro que has vivido en más de una ocasión una situación como esta y si no ha sido así ¡qué buena suerte! Pues no hay peor sensación que cuando más necesites a alguien, ese alguien no esté para ti

Cuando te das cuenta de que no existes

Mujer con corazón

 

Lo peor que nos puede ocurrir es darnos cuenta de que para esa persona que consideramos especial, no existimos. Es una sensación muy negativa que hacen que afloren emociones de abandono, de rechazo, de no sentirnos queridos…

Cuando nos damos cuenta de que no existimos para otro, esto puede provocarnos una pérdida de autoestima importante, sobre todo si nos habíamos acostumbrado a depender de los demás para valorarnos.

Seguramente te sientas identificado con muchas personas que tienen carencias afectivas por este motivo. Porque no son capaces de comprender que las personas no siempre estarán contigo, que habrá un momento en tu vida en el que estarás solo. Debes interiorizarlo. Las personas tienen como un límite en tu vida, llegan tan solo hasta cierto punto. A partir de ahí, tú avanzas solo.

Es un momento difícil, un momento que mucho intentan retrasar, pero que inevitablemente llegará. Nadie podrá acompañarte, nadie estará contigo. Estarás solo, caminarás solo. Nadie te necesitará, nadie te llamará… Será tu peor momento, en el que la sensación de abandono se verá potenciada de una manera que será insoportable.

La soledad es la única cosa que encuentras cuando no la buscas

Libérate de las ataduras

 

Esta sensación de “solo ante el peligro” que te aborda cuando eres tú solo quien debe seguir el camino, esta sensación de abandono, esa idea de que todos te han dejado tirado manifiesta unas ataduras a las que te has visto aferrado desde siempre.

Cuando más te necesité ,mujer triste
Desde que somos pequeños nos acostumbramos a realizar ciertas cosas con los amigos, con la familia… pero ¿y si un día nos encontramos solos? Debemos aprender a no depender de nadie para seguir nuestro camino, para hacer las cosas que queremos hacer. Toma estos consejos y tenlos siempre muy presentes:

  • ¡Quiérete y valórate!: pues cuando te encuentres solo te darás cuenta de que no lo estás realmente, ¡te tienes a ti! Aprende a quererte y a no permitir que tu autoestima dependa de los demás, ni de que tu felicidad dependa del resto.
  • Haz amistad con la soledad: en ocasiones pensamos que la soledad no es buena, pero esto no es así. Aprende a verla de otra manera. Podrás aprender mucho, como por ejemplo a conocerte más a ti mismo.
  • No dependas de nadie para ser feliz: pues tu felicidad no debe de depender de nadie, esto solamente te sume en un vaivén de emociones que te frustrarán y te harán ser completamente infeliz. Busca la felicidad en ti mismo y no en nadie más.
  • Aprende a despedirte: algo a lo que no nos enseñan, pero muy necesario. Las personas entrarán en nuestra vida y también se irán, nos harán daño, nos decepcionarán… Despedirnos de ellas es algo que cuesta, pero algo que debemos aprender desde hoy mismo.
  • No esperes nada de nadie: en ocasiones, nuestras expectativas son demasiado elevadas con respecto a los demás y esperamos demasiado. Evita decepcionarte, no esperes nada de nadie, serás ¡mucho más feliz!

A ninguna persona dejas de importarle de la noche a la mañana y, si lo hace, es que nunca le importaste de verdad

Deja atrás el “cuándo más te necesité…”

¿Alguna vez te has encontrado en la situación de necesitar a alguien y que no esté? Aprende de estas experiencias y a eliminar de tu mente el “cuando más te necesité, no estabas”. Comprende que solo te necesitas a ti mismo. Tú nunca te fallarás a ti mismo, tú siempre estarás para ti.

No busques ninguna mano que te ayude, tienes tus pies, tus manos, tienes tu cuerpo y tu mente. Es lo único que necesitas. No dependas de nadie, ¡sé feliz! Aprende a quererte y a valorarte. Te tienes a ti mismo y es más que suficiente.

Imágenes cortesía de Berit Kruger Johnsen y Bett Spencer