Cuando regreses, quizás ya no esté

Raquel Lemos Rodríguez · 12 noviembre, 2015

En todas las parejas hay momentos críticos en los que quizás se necesita un parón, un momento para saber si la relación debe seguir adelante o hay que cortar por lo sano…  Las discusiones, el tiempo y otros problemas pueden influir en la toma de esta decisión. Incluso, si hay que marcharse a otro país por motivos de trabajo. En una relación, la pareja está continuamente a prueba, diferentes pruebas que deben superar.

Pero, ¿qué ocurre si decidimos marcharnos? La relación tiene que pasar por la prueba del abandono, esa en la que uno de los dos se marcha, mientras el otro se queda esperando, ¿o no?

“Lo que cuenta no es mañana, sino hoy. Hoy estamos aquí, mañana tal vez, nos hayamos marchado”

-Félix Lope de Vega y Carpio-

Es difícil el adiós, pero más difícil es el olvido

Mujer sufriendo por el olvido

Cuando uno de los dos decide marcharse, sea el motivo que sea, quizás se arrepienta tarde o temprano. Digamos que a veces sí es necesario darse un tiempo, pero esto puede ser positivo o negativo. Lo que nadie puede hacer es decir “adiós” y esperar a que la otra persona esté ahí esperando. Quizás nos lo diga: “te estaré esperando”, pero piensa… has sido tú quien ha dicho adiós y no hay que ser egoísta.

El miedo al abandono es algo que algunos de nosotros tenemos en ocasiones. Quizás haya sido un trauma del pasado, ese miedo a sentirse solo, a perder lo que más quieres. El famoso apego emocional que debemos evitar si queremos ser felices.

Pero, si alguien que teme el abandono es, indudablemente, abandonado, esto puede acabar de diferentes formas. Para empezar, la persona que se queda esperando puede derivar de su dolor una profunda decepción. Esta decepción provocará que te vea con unos ojos que llegado el momento pueden estar cargados de ira y de críticas.

El resentimiento no es algo bueno, pero si tú has elegido dejar a alguien a su suerte y cuando vuelves ves resentimiento en sus ojos, ¡es normal! Tú no has sido quien se ha quedado, sino quien se ha ido. Ponte en su lugar. La persona que se ha quedado ahí, sin ti, ha tenido que lidiar con un dolor que ha implicado que haya tenido que olvidarte. Algo que es muy difícil, pero que dado el tiempo es inevitable.

Por este motivo, regresar y querer encontrarse con la misma persona que has dejado quizás sea poner las expectativas muy altas. Una realidad que solo existe en tu mente, una realidad muy poco real.

He aprendido a vivir sin ti

Mariposas escapando

Muchas personas que se han sentido abandonadas por su pareja, que quizás estas les han pedido un tiempo y se han marchado, tarde o temprano aprenden a vivir sin ellas. Superarán todo apego, todo sufrimiento por no tener a la persona amada a su lado… todo esto se puede superar, aunque en un primer momento el mundo se nos venga encima.

Por eso, sería egoísta pensar en descubrir a la misma persona que se deja atrás, porque esta ha tenido que lidiar con un dolor que le hemos causado. Probablemente, ya no tendrás posibilidades, te encontrarás con una gran muralla elevada por tu causa, por tu partida y tu no esperado regreso.

En ocasiones, cuando nuestra pareja se va no sabemos si esta va a regresar. Por eso, tenemos que aprender a vivir como si tal regreso nunca se produjese. Si alguna vez te encuentras en la situación de tener que alejarte de tu pareja, por el motivo que sea, no esperes que cuando regreses esté igual. Quizás incluso haya rehecho su vida y entonces el dolor lo empezarás a sufrir tú.

“Si te vas no esperaré tu regreso, llévate los suspiros, las risas y los besos; si te vas, dejándome tirado y solo en un callejón, llévate también la luna, que fue cómplice de un amor”

-Jeiko Jiménez-

Nadie posee a nadie y no tenemos derechos sobre nadie. El poder reside en nuestras elecciones que marcarán el futuro y modificarán nuestro presente. No podemos atar a nadie a nuestra vida, ni siquiera pedirle que nos espere. Porque si nos vamos, ¿quién sabe?

rocio en una rosa

Nosotros nos hemos ido y confiamos en que esa persona se quede ahí esperando, pero ¿y si esa persona también confía en tu regreso, pero este nunca sucede? Todo lo que hagas tendrá sus pros y sus contras. Todo traerá consecuencias.

Imágenes cortesía de Cathy Delanssay