Cuando sacamos nuestra bestia interior

15 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz
Todos contamos con un lado oscuro del que nos avergonzamos o nos asustamos. Pero, en realidad esta solo nos muestra las partes de nuestro ser que continúan heridas.
 

Todos deseamos ser personas buenas, amables, amorosas y pacientes. Muchos nos esforzamos cada día por pulir nuestro carácter y trabajar aquellas áreas que no se adecuan a la persona que realmente queremos ser. Sin embargo esto no siempre es posible y en determinados momentos, sin que podamos evitarlo, surge nuestra bestia interior.

Este lado oscuro e “indeseable” habita en el interior de todas las personas. Se trata de algo tan natural como nuestra simpatía o nuestros buenos modales. Pero es precisamente nuestro rechazo hacia él lo que nos impide integrarlo adecuadamente.

¿Cuándo surge nuestra bestia interior?

Nuestra bestia interior no es más que nuestra sombra, las partes heridas de nuestra historia que aún no hemos trabajado, manifestándose de una forma abrupta. Si prestamos atención podremos comprobar que, por lo general, esta surge en situaciones concretas.

Por ejemplo, suele aparecer especialmente cuando atravesamos momentos de gran adversidad. Si enfrentamos un despido laboral, una ruptura amorosa o un problema de salud grave es posible que sintamos que las emociones negativas nos desbordan y toman el control.

 

Ante situaciones personales en las que nos sentimos fracasados o impotentes, en las que todas nuestras expectativas se derrumban y nos sentimos injustamente tratados por la vida, nuestra parte oscura sale a la luz sin que podamos remediarlo. Así puede que nos mostraremos irritables, ariscos e incluso agresivos con quienes nos rodean. Podemos actuar de forma desconsiderada y hasta despectiva hacia ellos, sin que esta sea nuestra intención.

También es común que sean ciertas personas concretas quienes tiendan a despertar nuestra “bestia interior” por los motivos más insignificantes. La personalidad, la actitud o las conductas de ciertos individuos tocan, de algún modo, las heridas abiertas que mantenemos y hacen saltar como un resorte nuestra parte defensiva.

Un padre, un familiar, un amigo, un compañero de trabajo… Puede que te sea fácil identificar a esa persona que, sin saber muy bien porqué, te lleva a actuar descontroladamente.

¿Cómo actuamos ante nuestra sombra?

 

Cuando estas actitudes y conductas negativas aparecen quedamos sorprendidos y, en muchas ocasiones, asustados. No nos identificamos con ellas, “yo no somos así” pensamos, no comprendemos de dónde han salido esas tendencias.

Y con ello surge la culpa. Culpa por habernos comportado mal con personas a quienes apreciamos y que solo intentan ayudarnos. Culpa por haber actuado de una forma desproporcionada. En definitiva, por no ser capaces de lograr el control. Esto solo incrementa nuestro malestar y nos conduce incluso a pensar que tal vez nos merecemos lo que nos ocurre porque somos malas personas.

Integra tu bestia interior

Por contradictorio que pueda sonar la acción correcta no consiste en rechazar o alejar nuestro sombra, sino en acercarnos a ella, analizarla, observarla, profundizar. Es imprescindible comprender que igual que nuestra realidad es dual también nosotros lo somos. Luz y oscuridad, frío y calor, arriba y abajo… habitamos un mundo de contrastes y es precisamente lo que somos.

 

Esa sombra que tanto te asombra, te asusta y te incomoda es parte de ti. Una parte tan legítima como tu luz y tus mayores virtudes. Por tanto de nada sirve ignorar su presencia, de nada vale huir pues allá donde vayas irá contigo.

Por el contrario adéntrate en ella y trata de comprender el mensaje que trae. Te está avisando de que tu forma de afrontar la adversidad no es la adecuada, te está mostrando lo que queda en ti por sanar.

Solo necesitas sanar

Entonces si tras un fracaso personal te encuentras reaccionando de forma agresiva y hostil hacia alguien, detente. Respira y cambia tu actitud. Sustituye la palabra fracaso por aprendizaje, cambia el pesimismo por optimismo respecto a tu futuro. Transforma en inspiración la envidia que sientes hacia quien le va mejor.

De igual modo deja de reprochar y culpar a quien desata tus demonios interiores y mírate a ti. ¿Por qué te molesta tanto la conducta de esa persona?, ¿qué te hace sentir?, ¿qué herida te toca con sus palabras?

 

Tu sombra solo te muestra dónde continuas herido, tu bestia interior surge para proteger tu herida. Entonces abraza tu orgullo, pues te está mostrando que alguna vez te sentiste humillado. Abraza tu soberbia pues es el recuerdo de que un día te sentiste insuficiente. Acoge y abraza tu oscuridad, entiende por qué esta ahí, pues es el único modo de convertirla en luz.

 
  • Jung, C. G., Campbell, J., Wilber, K., von Franz, M. L., Bly, R., Dossey, L., ... & Nichols, S. (1991). Encuentro con la sombra. El poder del lado oculto de la naturaleza humana. Recuperado de http://www. josepmariacarbo. cat/themes/demo/assets/docs/JUNG-CARL-Encuentro-con-la-sombra. pdf.
  • Monbourquette, J. (1999). Reconciliarse con la propia sombra: el lado oscuro de la persona (Vol. 56). Editorial Sal Terrae.