Cuando sacamos nuestra bestia interior

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
José Maria Tabares · 7 enero, 2014


Como seres humanos que somos, tenemos una característica que nos diferencia completamente del resto de los animales. Y no es otra que la de la razón. Gracias a ella podemos vivir en paz y armonía (aunque no siempre) entre todos sin que nuestro mundo se convierta en un jungla donde se imponga la ley del más fuerte.

Sin embargo, también tenemos nuestra parte “animal” como seres vivos que somos. Y es por ello por lo que en muchas ocasiones de conflicto o situación adversa, parece que nos invade un sentimiento de odio y animadversión hacia todo lo que nos rodea.

Si te ha ocurrido esto alguna vez, no te preocupes. Es normal que cuando nos salga algo mal, en muchas ocasiones nos entren ganas de romper con absolutamente todo y de ahí que nuestro humor cambie e incluso hagamos malas contestaciones a la gente que amamos.

¿Te ha pasado esto alguna vez y no sabes cómo controlarlo? Pues a través de las siguientes líneas te daremos una serie de pautas para que puedas controlar tu particular “bestia interior”.

Relájate y respira

Imaginen que han sufrido una catástrofe en el ámbito personal o profesional (un desengaño amoroso, un despido… etc) ¿A que ante esta situación parece que un germen de odio va a inundar todo su cuerpo?  Quieren olvidarse de todo lo que les rodea, desconectar del mundo e incluso desear lo peor a la persona culpable de vuestra situación.

Este sentimiento provoca que nos sintamos aún más peor con nosotros mismos. Creemos que somos malas personas que nos merecemos los que nos está pasando. Sin embargo, esto no es más que una paranoia creada por nuestra mente debido al fracaso que hemos recibido. Por ello, es importante que ante esta situación nos relajemos, respiremos profundamente y pensar sobre todo que ya vendrán tiempos mejor. De esta forma, evitaremos caer en la tristeza o depresión.

No queda otra que salir adelante

Si no queremos que esa bestia interior siga “alimentándose” de nuestra pena, desasosiego o estrés, no tendremos otra opción que levantarnos y seguir para adelante con nuestras vidas. ¿Y cómo conseguirlo? Pues existen muchas opciones. Una puede ser simplemente pasar página si el problema no tiene solución (sobre todo en temas relacionados con el desamor). Y si lo tiene, ¿por qué no intentar arreglarlo? De esta forma saldremos mucho más reforzados de la situación y con la autoestima mucho más alta.

Así mismo, si nos ponemos nuevas metas en nuestra vida a corto/medio plazo también conseguiremos expulsar toda esa negatividad que tenemos dentro. ¿La razón? Pues, en primer lugar, porque nos ayudará a aparcar momentaneamente el problema pudiendo renovar nuestras fuerzas para poder afrontarlo, y también nos sentiremos mejor con nosotros mismos ya que sentiremos que somos capaces de salir adelante ante cualquier adversidad, camino para esa paz interior que tanto anhelamos.