Cuentos cortos para niños de primaria

Pedro González Núñez · 9 octubre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 9 octubre, 2019
Los cuentos cortos son una herramienta maravillosa para generar escenarios en los que los niños puedan aprender. Así, hoy queremos hablar de ellos y mostraros dos ejemplos.

No hay excusa. Tal vez las tareas diarias te agobian y te dejan poco tiempo libre. No obstante, los niños necesitan tiempo de calidad con sus padres y educadores. Pues bien, una herramienta efectiva para dar valor a este tiempo compartido son los cuentos cortos especialmente adaptados.

En este caso, nos centramos en cuentos cortos para niños de primaria. Una edad preciosa para que los pequeños se aficionen a la lectura, un hábito muy saludable que, de establecerse, les acompañará durante toda su vida.

Los beneficios del cuento para niños

Los cuentos dan forma a lugares maravillosos, fantásticos para que su imaginación se desarrolle. Nos permiten empezar a trabajar con niños en espacios que no son reales, donde podemos proponer situaciones hipotéticas que no tienen consecuencias en lo tangible.

Niño leyendo un libro

El cuento también es magnífico para la educación en valores. Por lo general, los cuentos cortos destinados a niños de primaria se centran en la identificación de valores concretos, como la amistad, la generosidad, etc. Por otro lado, un niño que lee o escucha cuentos se suele convertir en un ávido lector.

Quiere conocer más, saber más. Sin embargo, los adultos no siempre están disponibles. Es entonces cuando aparece la motivación por alcanzar la autonomía, el interés por la lectura. Un hábito genial para mejorar su ortografía o mejorar la precisión de sus expresiones.

Igualmente, el cuento ayuda a mejorar la comprensión del pequeño más allá de la mera comprensión lectora. Es decir, hablamos de un ejercicio interesante para que practique la escucha activa y entrene su capacidad de síntesis, destacando los puntos más importantes y descartando aquellos que son prescindibles para entender la narración: lo mismo que tendrán que hacer después cuando comiencen a estudiar.

Cuentos cortos para niños

Sin duda, la lectura es un hábito magnífico que desarrolla la capacidad cognitiva de los niños. Por eso, para que mejoren su pensamiento abstracto y su capacidad memorística y tú puedas pasar un buen rato con ellos, anota estos cuentos cortos.

El niño y los clavos

Este es un cuento corto excelente para mostrar a los niños la necesidad de controlar los impulsos. Es una historia atractiva para demostrar a los pequeños que los actos tienen consecuencias y, muchas de ellas; aunque después pidan perdón, en ocasiones habrá daños que ya no se puedan reparar.

El cuento narra la historia de un niño con mal carácter. Por eso, su padre le da una bolsa de clavos y le pide que clave uno en una cerca de su casa cada vez que pierda la calma. El primer día, el chico clavará varias docenas, pero irá relajándose hasta que llegue el día en que no clavará ninguno.

Pasado el tiempo, el padre le pide al niño que quite un clavo cada vez que pierda el control sobre su conducta. El joven lo hace, hasta que llega el momento en que no queda un solo clavo en al cerca.

Una vez el niño ha quitado todos los clavos de la cerca, su padre va con él y se la enseña. El chico ve que todos los clavos han desaparecido, pero las marcas permanecen; lo mismo que pasa con algunos actos y sus consecuencias negativas.

Niña leyendo libros

Uga, la tortuga

Esta es una historia muy buena para entender la importancia del esfuerzo. En algunos ambientes se refuerza cualquier demostración de los más pequeños por ganar o ser competitivos. Muchos padres temen que sus hijos dejen la infancia en desventaja, sin haberse endurecido para lo que les espera en el mundo adulto.

En este cuento, Uga es una tortuga que se lamenta por ser siempre la última. Llega al final del camino cuando el resto de animales ya se han llevado toda la comida.

Un día, harta de la situación, Uga decide dejar de hacer sus tareas. Ya no se preparará ni siquiera para la llegada del invierno. Por fortuna, su vecina, la hormiguita, la avisará de que esa actitud no mejorará su situación. Lo que sí le propondrá es un cambio de estrategia.

A partir de ese momento, la tortuga dejará de intentar correr para ir en busca de la comida. Lo que sí hará es proponer un intercambio a los animales más rápidos: que ellos la lleven a cambio de que ella les enseñe matemáticas.

Esto son solo dos ejemplos de cómo ciertos escenarios poco reales nos pueden ayudar a ponerles ejemplos a los niños. Narraciones que encontramos en la enorme cantidad de estanterías que están esperándonos allí, en las bibliotecas o librerías, listas para que las descubramos con nuestros pequeños.

“Es mejor intentarlo y no conseguirlo, que no hacerlo y vivir siempre con la espina clavada”.

-La hormiguita vecina de Uga-