Curar el narcisismo con Heinz Kohut: 5 personajes de ficción

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 10 diciembre, 2017
Marta Marín · 10 diciembre, 2017

El narcisismo es cada vez más común, sobre todo en las nuevas generaciones. Parte de la responsabilidad de este fenómeno viene de los medios de comunicación, que fomentan esta tendencia en el carácter. Y sin duda, las redes sociales se han convertido en “las reinas del mambo”, en este sentido. Hay una continua exposición de nuestra vida privada, donde mostramos fortalezas y debilidades.

Sigmund Freud definió el narcisismo como la “líbido del yo”, es decir, como la atracción por uno mismo. Todo el mundo tiene líbido, pero hay personas en las que el narcisismo es más acusado que en otras. La gente con este tipo de carácter no es que esté enamorada de sí misma, pero sí demuestra mucha seguridad y se tiene en alta estima. Tienen una visión subjetiva de la realidad, y se toman como referencia para mirar el mundo. Es por ello, que les cuesta más tolerar la frustración.

“Era como un gallo que creía que el Sol había salido para oírle cantar”

-George Eliot-

Como bien nos demuestra la experiencia, rara vez el exceso o la ausencia de algo son buenos; debemos y tendemos a buscar un equilibrio. La opción más sana es quererse, pero sin formar una visión deformada o irreal de lo que somos.

En el mundo de la ficción, son muchos los personajes que poseen una líbido narcisista. Vamos a comentar 5 ejemplos que casi todo el mundo conocerá, donde propondremos algunas soluciones del psicoanalista Heinz Kohut, quien realizó grandes aportes a este estudio.

1. Tony Soprano (“Los Soprano”, 1999-2007)

El famoso mafioso de HBO se preocupa por mantener el máximo grado de poder dentro del grupo. Además, no tiene una visión objetiva de la realidad, sino que juzga todo desde su perspectiva, que siempre es la mejor. Eso le confiere un parapeto moral para ejercer la máxima violencia sin miramientos. También en varias ocasiones, su psiquiatra, la doctora Melfi, le identifica como sociópata.

A Tony Soprano no podemos exculparle de sus delitos, pero le recetamos practicar la creatividad. Ver que hay muchas maneras distintas de hacer las cosas, de enfrentarse a un problema, nos hace darnos cuenta de que es mucho más fácil pasar a la acción que frustrarse. Concentrar la energía en una actividad creativa hace que no sintamos una necesidad tan imperante de la atención de otros o de pensar en nosotros mismos.

Tony soprano

2. Joffrey Baratheon (“Juego de Tronos”, 2011-presente)

Joffrey ama todo de sí mismo y no duda de si obra correctamente. En este caso, su posición en el trono refuerza aún más su deseo de poder y atención con los ciudadanos. Es independiente de los factores exteriores, agresivo y con capacidad para pasar a la acción.

No sé si a este personaje le harían gracia nuestros chistes, pero le recomendamos humor. El humor es un triunfo sobre la adversidad; reírnos de nosotros mismos o de cualquier otra cosa, relaja y hace sentir bien. De repente, le resta importancia a las cosas y nos olvidamos de todo.

Joffrey Baratheon

3. Lucrecia (“Águila Roja”, 2009-2016)

El narcisismo de Lucrecia es el más típico, ya que le gusta mostrar su belleza física en cada ocasión, y su comportamiento, a veces, es muy sexual. Además, en aquella época las mujeres no tenían voz ni voto, solo se les tenía en cuenta por su belleza. También goza de cierto estatus, que le hace comportarse muchas veces con seguridad y superioridad frente a los demás.

Uno de los aspectos más seguros para superar el narcisismo es la sabiduría. Si ella aprendiera qué es lo más importante en la vida y cómo conservarlo no se dejaría llevar por la ambición y la corrupción. Tendría una vida más tranquila y feliz.

Lucrecia

4. Black Jack Randall (“Outlander”, 2014-presente)

Jack es capitán en el ejército inglés y disfruta ejerciendo su poder. No le importan las normas, es arrogante y lo mira todo desde su punto de vista. Además, resulta realmente agresivo con las personas. Ciertamente, pertenecer a determinada clase social, puede hacer que prolifere un sentimiento irreal de superioridad, que desemboca en narcisismo.

Una manera de contrarrestar esto es la empatía. Conectar con otra persona o ponernos en su situación, nos hace olvidarnos de nosotros mismos, y hace que afloren sentimientos menos egoístas y más amables.

Jack

5. Ross Poldark (“Poldark”, 2015-presente)

Parte del encanto de este protagonista es que se equivoca muchas veces por ser impulsivo. La capacidad para la acción enérgica es algo común en una personalidad narcisista. Esa impulsividad o rebeldía hace que no se pregunte si está obrando bien; lo da por hecho (seguridad).

Ross no se preocupa demasiado de su físico, pero eso no es motivo para que sepa que resulta atractivo. Solemos achacar esta preocupación a las mujeres, pero lo cierto es que se da en ambos sexos. Y no siempre se identifica con ir bien vestido, porque hay muchas maneras de dar una buena imagen.

Poldark

A Ross le recomendamos que se acepte a sí mismo, para que después no le duelan tanto sus errores. Todos, de una manera o de otra, tenemos que enfrentarnos a esta misión, la de aceptar nuestros defectos. Podemos alcanzar nuestros objetivos, teniendo siempre en cuenta nuestras limitaciones en cada momento.

Seguro que ahora te vienen a la mente otros ejemplos de personajes en series o cine, o incluso de algún conocido o amigo. Ser narcisista forma parte de la personalidad de muchos, y no es algo negativo siempre que no rompa el equilibrio. Tampoco debemos confundirlo con tener simplemente una buena autoestima. Si ves que alguien lo es de forma excesiva (que le causa problemas), o tú mismo te identificas como tal, puedes ayudar con las herramientas de las que te hemos hablado.