¿De dónde nace el miedo a nuestro propio miedo?

Alicia Escaño Hidalgo · 8 julio, 2016

Sentir miedo en situaciones que suponen una amenaza para nuestra supervivencia es natural y beneficioso. Gracias al miedo sobrevivimos, ya que funciona como una alarma que nos indica y avisa de aquello que puede ser realmente peligroso.

Hay que tener muy claro que cuando hablamos de que algo es peligroso, nos referimos a que es probable que comprometa nuestra vida.

Como el objetivo último de todo ser humano es sobrevivir, se hace necesario que se pongan en marcha toda una serie de mecanismos fisiológicos destinados al mantenimiento de nuestra seguridad.

Estos síntomas son, casi siempre, muy incómodos y en ocasiones hasta llegan a interpretarse como insoportables por la persona que los siente. Por lo tanto, se llevarán a cabo infinidad de conductas con el único objetivo de librarse de los fastidiosos temblores, los sudores, las molestas taquicardia, las respiraciones aceleradas, etc.

Se produce una respuesta de evitación, pero ya no de la situación que considerábamos en un primer momento como peligrosa y que ciertamente, podría serlo.

Ahora lo que ocurre es que huimos de nuestro propio miedo, de las manifestaciones corporales que se producen en nuestro organismo. Es como asustarse de la propia sombra, que por más que queramos escapar de ella, más nos persigue.

Con el miedo ocurre lo mismo. Cuanto más intentamos sacárnoslo de encima por lo irritante que puede resultar, más se apodera de nuestro yo.

¿Qué pensamientos provocan mi miedo?

Dejar de huir del miedo no es fácil porque las personas toleramos muy mal las incomodidades y mucho más si tienen que ver con nuestras emociones. Pero ahí está la clave, en la tolerancia.

Pero para llegar a conseguir esa deseada tolerancia, antes es necesario revisar por qué tenemos miedo de nuestro propio miedo. Algunos de los pensamientos o creencias que suelen pasar por la mente de las personas con miedo a su miedo son los que enumeramos a continuación:

Nos podemos volver locos

Mucha gente cree a pies juntillas que la ansiedad o los síntomas fisiológicos del miedo pueden llevarles a la locura y que por culpa de ello es probable que acaben en un psiquiátrico.

Rostro de mujer con ansiedad

Pues bien, nada más lejos de la realidad. El miedo no es más que una emoción y del hecho de que sus expresiones sean sumamente molestas no podemos concluir que ello nos vaya a volver loco. Es una afirmación exagerada, extremista y sin base lógica ni realista.

Vamos a morir

Aunque no podemos negar que la ansiedad puede afectarnos a nivel físico (caída del cabello, mareos, problemas en la piel, etc), no por ello vamos a morir. Las taquicardia que podamos sentir en una crisis de angustia puntual no van a acabar en un infarto ni nada por el estilo, aunque es cierto que puede resultarnos parecido y por ello asustarnos mucho, lo que no hará más que aumentar esas sensaciones.

Hasta la fecha, no hay ningún estudio científico que certifique que la ansiedad haya matado a nadie, por lo tanto deshecha esta absurda creencia.

Podemos hacer el ridículo

Es posible que cuando estamos ansiosos nos comportemos de forma extraña. Podemos tartamudear, temblar, resoplar y en el peor de los casos perder el conocimiento, pero no por ello tenemos que pensar que hacemos el ridículo.

¿Qué significa hacer el ridículo?, ¿lo es que otra persona nos mire de forma desconfiada por no seguir una norma?, ¿acaso no tenemos derecho a sentirnos mal de vez en cuando?

Tenemos que darnos permiso para expresar nuestras emociones sin miedo al qué dirán, ya que los comentarios, las críticas y las habladurías siempre van a existir, hagamos lo que hagamos porque al ser humano le encanta hablar de otros seres humanos.

Es distraído, simplemente. Así que deja de darle importancia a los pensamientos y opiniones de otros y céntrate en tus necesidades.

Podemos fastidiar a los demás

Esto también es falso ya que nadie es responsable de las emociones de nadie, solo somos responsables de las nuestras. Por este motivo es imposible que fastidiemos a nadie con nuestros síntomas de nerviosismo o inquietud. Si ellos se perturban por esta razón, el problema es únicamente de ellos y no nuestro y bien pueden poner medios para no sentirse incómodos.

Al igual que con las opiniones de los demás, has de sentirte libre de expresarte como te plazca en el momento que lo necesites y no darle demasiada importancia a lo que otros piensen.

Mujer corriendo con miedo

Claves para librarse del miedo al miedo

Algunas claves que debes aprender si es que quieres liberarte del miedo que le tienes a esas expresiones de miedo son las siguientes:

  • Cambia tu creencia irracional sobre los síntomas del miedo: ni te vas a volver loco ni vas a morir ni nada grave ocurrirá. No son insoportables ni dañinos, sino simplemente molestos. Cuanto más te digas lo contrario, más miedo tendrás y más aumentarán los síntomas.
  • Practica alguna técnica de relajación que haga disminuir esos síntomas: respiración, tensión-distensión, arteterapia o cualquier otra estrategia, pueden servir para calmar los síntomas primarios y que descienda tu miedo.
  • Actúa, sin miedo a lo que pueda ocurrir: haz tu vida normal, sin temer el hecho de que puedas tener un ataque de pánico o una crisis momentánea. Lo que los demás puedan pensar solo es problema de los demás y te afectará solo si así tú lo decides. Lo más importante siempre es no evitar exponerse a tu propio miedo ya que la evitación te sirve a corto plazo como alivio, lo que significa un refuerzo o premio, pero a largo plazo mantendrá tus miedos y estos cada vez crecerán más.