De tanto pasarlo mal, ahora solo disfruto de la vida

De tanto pasarlo mal, ahora solo disfruto de la vida

Cristina Roda Rivera 19 julio, 2015 en Emociones 12788 compartidos
Mujer nadando y disfrutando de la vida

Llega un momento en nuestra vida en el que estamos cansados de dramas. De los nuestros, de los que nos hemos montado en nuestra cabeza y de los que nos rodean. Nos sentimos también cansados de evaluarnos, de revolcarnos en errores del pasado y de abrir heridas que nos hacen parecer masoquistas. La vida de tanto pasarlo mal no hace detenernos para reflexionar sobre cómo la estamos experimentando.

Hay gente que siempre sabe equilibrar y no convierte su vida en un valle de lágrimas. Otros, sin embargo, hemos recorrido infinidad de veces ese valle de lágrimas, nos sabemos en qué consiste a la perfección.

Chica soñando despierta

Pero de repente, en algunas personas aparece un hartazgo, una pereza profunda a seguir la misma ruta de emociones demasiado fuertes, puede ser que ya simplemente no podemos más, o que hemos aprendido que no sirve para nada.

Nuestra energía se nos va.

Así que si te encuentras en ese punto, no estés inquieto por esta nueva sensación en ti. Cuando la vida te arrebata esa energía que tenías es que estás preparado para iniciar una nueva etapa. Una que será esplendorosa y que te brindará muchas cosas positivas.

Estás preparado para una nueva etapa, que será esplendorosa

Si no te llama, o no te escribe, no pensarás qué hay en ti que marcha mal.Pensarás que esa persona, no era para ti, y seguirás adelante con una nueva y maravillosa indiferencia
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Cuando la vida te indica que estás prepara para una nueva etapa, será entonces cuando te des cuenta de que actúas no para que los demás te aprueben, sino porque realmente es lo que te apetece. Así, empezarás a pensar menos, a preocuparte menos y a sentir mucho más.

También, comenzarás a apreciar los pequeños placeres de la vida. Esos, a los que en ocasiones no les brindas la atención debida. Cerrarás etapas con portazos y llaves, y comprenderás que pensar en ti, atenderte y velar por tu bienestar no te señala como alguien egoísta.

Pero, además de todo esto, dejarás de compararte con los demás. Comprenderás que tú misma eres el espejo donde mirarte para corregir y mejorar. Tú serás la referencia para mejorar la vida que estás experimentando.

Paisaje natural con árboles

Agradecerás las críticas constructivas y aprenderás a hacerlas tú también. Serás lo suficientemente asertivo para no ir a fiestas que no te apetecen con gente que no te apetece. Porque quedar bien o mantener las apariencias no es, ahora mismo, lo tuyo.

Darás sin esperar recibir, pero aprenderás a saber donde está el límite de la generosidad y del interés. Dejarás de analizar comentarios y desprecios. Ese tiempo lo usarás en planificar cosas importantes. Mejorarás en todo lo que te has propuesto, porque sabrás que si no lo haces tú nadie lo hará por ti.

Serás consciente de que hacerte la víctima no sirve.Tomarás las riendas de tu vida y aceptarás estoicamente las derrotas. Son tuyas, no deberás dar explicaciones de ellas. Asimismo, pedirás ayuda solo cuando sepas que existe y a las personas que lo hacen de corazón.

Quizás pienses como has podido perder tanto tiempo en agradar a gente que en realidad no te importa, cómo te has podido dejar influenciar de una manera tan personal con ciertos comentarios. Pero durará pocos minutos, porque te darás cuenta de lo feliz que estás ahora
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Ahora, sabes ya que pocos amigos dan la cama y la seguridad. Tener demasiados no es sinónimo de estar más acompañada. También sabes que tus valores se afianzan con cada paso que das y, sobre todo, sustituirás la pereza por la voluntad.

Utilizarás la tecnología para comunicarte, pero no serás una esclava de ella y las críticas destructivas serán leídas y archivadas sin causa. Aunque claro que vendrán problemas. Pero tu experiencia te ayudará a relativizarlos y solventarlos. Ya no te preocuparás más, actuarás más.

Mujer nadando

Puede ser que no hayas merecido tantas decepciones en tu vida, pero cae en la cuenta de que tanto dolor lo has transformado en madurez, calma y serenidad. Ahora, que estás feliz de conocerte y a los demás (aunque ya no te importe tanto) les resulta irresistible esta faceta tuya. Porque no hay nada más magnético que sentirte bien en tu piel y en tu mente.

Cristina Roda Rivera

Psicóloga,Especialista Máster en Psicología clínica y social.

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