¿Decidimos primero y pensamos después?

Fátima Servián Franco · 22 mayo, 2018

Uno de los estudios más interesantes de John-Dylan Haynes demostró que tomamos decisiones unos siete segundos antes de ser conscientes de ellas y unos diez segundos antes de ejecutarlas. Por lo tanto, primero decidimos lo que vamos a hacer y luego esta información llega en forma de pensamientos a nuestro mente. ¿Increíble verdad?

Ahora bien, para entender todo lo que esto conlleva hay que tener presente que el cerebro puede cambiarse a sí mismo. Así, cuando creemos que estamos cambiando algo de nosotros (por ejemplo, dejar de fumar o hacer más deporte), el cerebro comienza a reprogramarse para hacerlo posible. De esta forma el cerebro actúa como un todo, compaginando tanto mecanismos conscientes como inconscientes.

Así, cuando la fuerza de la consciencia es limitada se hacen fuertes los impulsos del  inconsciente. Por ejemplo, cuando no podemos resistir la tentación de comer algo y tenemos sobrepeso o cuando creemos que deberíamos hacer más deporte y no lo hacemos, la consciencia no tiene apenas fuerza para luchar contra los impulsos inconscientes que tenemos, siendo estos los que deciden a última instancia.

La fuerza ilimitada de la consciente se hace evidente ese tipo de situaciones en las que debemos vencer fuertes tendencia a hacer algo distinto.

Rostro con luces para representar el inconsciente

¿Decidimos de manera racional o emocional?

A pesar de que la gran mayoría de nosotros hemos sido educados a través de mecanismo de razonamiento y lógica, todos sabemos que las emociones juegan un papel importante en nuestro día a día. De hecho, tienen un papel fundamental en los mecanismos inconscientes del cerebro y en la manera en que decidimos. Se estima que el 85% de nuestras decisiones las tomamos de manera inconsciente y que solo un 15% son decisiones realmente conscientes.

En el libro El error de Descartes del neurólogo Antonio Damasio se afirma que las decisiones basadas en juicios morales evidencian de manera muy clara el papel de la emoción dentro del contexto social. Frases populares como “el amor es ciego” nos advierten del poder que las emociones tienen sobre estas cuestiones, pero no ha sido hasta fechas recientes cuando se ha considerado a las emociones como elementos determinantes en los procesos racionales.

Ante la pregunta “¿qué es una decisión acertada?”, en principio la respuesta parece fácil: es aquella que mayor beneficio nos aporta. Pero esta cuestión no siempre está tan clara, ya que somos capaces de valorar una decisión, a pesar de su racionalidad, como inadecuada e incorrecta. También somos capaces de advertir decisiones inadecuadas por lo exagerado de las razones que las motivan (“no viajar por el miedo a volar” sería una de ellas). En definitiva, nos valemos de un equilibrio entre lo racional y lo emocional para decidir de manera correcta y desenvolvernos en nuestra día a día. 

“El cerebro se parece mucho a un ordenador. Podrás tener varias pantallas abiertas en el escritorio, pero sólo serás capaz de pensar en una sola cada vez”.

-William Stixrud-

Mujer tomando una decisión en base a su intuición

¿Las decisiones son inconscientes?

¿Dónde está el margen entre el pensamiento consciente y el pensamiento inconsciente cuando decidimos? Realmente no lo sabemos a ciencia cierta, pero los primeros estudios que han abordado esta temática con técnicas de neuroimagen han encontrado que antes de pasar a la conciencia, muchas decisiones ya han sido tomadas por complejas redes cerebrales. Sin duda, este es otro de los procesos misteriosos e interesantes que tienen que ver con nuestra mente.

Además, para no sobrecargarse, el cerebro realiza muchos de sus procesos de manera automática, incluidas las decisiones, de ahí que puedan predecirse con segundos de antelación. Como vemos, descifrar la actividad cerebral que se esconde tras nuestros estados mentales nos acerca a una poderosa fuente de autoconocimiento.

“En el futuro se podrá predecir el comportamiento y la experiencia de una persona a partir de su actividad cerebral”.

-John Dylan Haynes-