Delatores de mentiras

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 octubre, 2014
Eva Maria Rodríguez · 28 octubre, 2014

A todos nos han engañado alguna vez, pero no por eso nos molesta menos. En muchas ocasiones, nos sentimos peor por no haber detectado la mentira que por el hecho mismo de que alguien nos ha mentido.

Hay muchos mitos en torno a las señales corporales que emiten las personas cuando mienten. Pero estas inforamción lo único que consiguen es que desconfiemos de los demas y que actuemos bajo la premisa de “este no me engaña”. Esto no puede dar lugar a nada bueno.

Muchas investigaciones han llegado a la conclusión evitar la mirada del otro, tocarse la cara nervioso, balbucear o taparse la boca con las manos no convierte a una persona en mentirosa. Es más, no todos los mentirosos muestras esos signos.

Mentir es algo común


La mentira está generalizada
. En un estudio llevado a cabo por el psicólogo británico Richard Wiseman, sólo el 8% de las personas reconoció no haber dicho nunca una mentira. Que dijeran o no la verdad es algo no sabremos nunca.

Otra investigación encontró que la mayoría de las personas dicen mentiras en torno a temas importantes todos los días, que cuatro de cada cinco mentiras no se detectan, que un tercio de las conversaciones implican alguna forma de engaño, y que el 60% de la población han engañado a sus parejas al menos una vez.

Lo que es una mentira y lo que no es

En la mentira hay una intención deliberada de engañar. Sin embargo, es fácil que, en  muchas ocasiones, nos dejemos engañar por las apariencias o que filtremos la información de manera equivocada y lleguemos a un error. También es bastante habitual hablar de forma que induzcamos a los demás a error, incluso que con ello nos creamos nuestras propias palabras.

Es más, ¿quién no ha prometido algo de forma sincera, pensando que podría cumplirlo, y que luego no ha podido hacerlo? Esto, en sí mismo, no es una mentira, a no ser que la promesa se realice a sabiendas de que no era posible cumplirla.

En cualquier caso, no siempre es fácil captar la diferencia, aunque sí que es importante saber que tal diferencia existe.

¿Qué tipo de personas son más propensas a mentir?

Las personas propensas a mentir suelen tener un comportamiento “sospechoso” en su día a día. Este comportamiento, en parte, tiene su fundamento en la preocupación que sienten por lo que otros piensan de ellos. Muchas de las personas que no mienten no lo hacen, precisamente, porque no están preocupados por lo que los demás piensen de ellos, por lo que hablan con total libertad. No necesitan demostrar lo que no son. Lo mismo ocurre con las personas que muestran gran facilidad de adaptabilidad social. Estas personas pueden ser más propensas a mentir para conseguir adaptarse a cada entorno con facilidad.

Por supuesto, la gente puede ser voluble y socialmente adaptable y seguir siendo básicamente honesta.
En cualquier caso, para mentir habitualmente una persona tiene que ser sensible al hecho de que otras personas tengan diferentes percepciones y expectativas respecto a ellos y al hecho de que la percepciones y expectativas de otras personas puedan ser influenciadas por lo que dicen o hacen.

En este sentido, las personas que se preocupan poco por lo que otros piensan en realidad son más propensos a ser honestos.

¿Cómo detectar una mentira en acción?

Antes todo, es necesario tener en cuenta que ser demasiado contundente con la pregunta o demostrar que esperamos una mentira por respuesta es la mejor forma de que alguien nos mienta, porque no solo le estamos dando la oportunidad de mentir, sino que estamos diciéndole que, diga lo que diga, no le vamos a creer.
Si quieres la verdad, será mejor que actúes en consecuencia y que le des la oportunidad al otro de explicarse.

#1 – No mires tanto y escucha más

Es más fácil pillar en una mentira a una persona en la radio que en la televisión, precisamente porque los mentirsos acostumbran a saber comportarse para que no se note.  En este sentido, los investigadores han encontrado que los mentirosos tienden a utilizar menos palabras al describir algo de lo que están mintiendo. Cuanta más información se da, más probable es cometer un error y que el otro se de cuenta.

#2 – Ten cuidado con el distanciamiento personal

Unmentiroso puede utilizar un menor número de pronombres personales para distanciarse personalmente de lo que está diciendo. Los que dicen la verdad se apropian de lo que dicen y también utilizan palabras más motivas para expresar su conexión con lo que están diciendo.

#3- Ten cuidado con el exceso de ensayo

La mayoría de nosotros nos olvidamos de las cosas. En el curso de una conversación, al describir algo que sucedió, por ejemplo, podemos olvidar fácilmente nombres, lugares, horas, etc. Es más, somos más propensos a ser un poco vagos cuando estamos diciendo la verdad, sobre todo durante una conversación casual. La mayoría de nosotros no recuerda mlos detalles triviales. Sin embargo, los mentiroso parecen tener habilidades sobrehumanas para la recuperación de la información sin importancia cuando se les hacen preguntas acerca de lo que se sospecha que podría ser una mentira. Aunque también hay gente honesta muy observadora, es importante atender al grado de preparación de la explicación del otro, por si acaso.

#4 – Atento a los cambios de conversación

Por lo general es más cómodo para las personas que dicen mentiras cambiar a consersaciones en las que no se sientan obligadas a mentir. Cuando una persona pone su afánen cambiar de tema cuando habla de algo en lo que, potencialmente, podemos cazarle en una mentira, es señal de que quiere evitar decir lo que no es.

#5-  Atento a ver si el otro se pone ala defensiva

A muchas personas les estresa mentir, mejor dicho, les estresa pensar que les van a pillar en la mentira. Si en una conversación alguien se pone constantemente a la defensiva y quiere evitar a toda costa un tema, es muy probable que no quiera pasar por el mal trago de decir una mentira.

#6 – Mentiras silenciosas

A veces no decir algo es una forma de mentir, es una mentira por omisión. No decir algo es una manera de evadir la necesidad de contar lo que ha pasado, de forma que el otro dé por hecho otra cosa o que asuma que el otro no ha tenido nada que vez, por ejemplo. Es importante, en este sentido, hacer hablar al otro.