Depresión en la vejez, ¿cómo se manifiesta?

29 marzo, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Alicia Escaño Hidalgo
Presentamos las caracterísiticas propias de la depresión en la vejez y explicamos como el apoyo social puedes diminuir el riesgo tanto de trastornos psicológicos como físicos

La depresión no es una categoría diagnóstica homogénea y unitaria. Dependiendo de cada persona, o de variables más específicas, como el grupo de edad, puede presentarse de una manera o de otra. Por ejemplo, en el caso de la depresión infantil, el estado de ánimo, más que triste o decaído suele manifestarse como irritación o enfado más que como tristeza. Además los niños suelen referir más síntomas fisiológicos y problemas de sueño.

Por otro lado, los datos epidemiológicos señalan que la depresión en las personas mayores tiene también un curso y una manifestación particular. Así, tratarla de manera generalista conduce a frecuentes errores.

En ocasiones, los síntomas de depresión se toman como algo normal en el anciano y no se les presta la atención suficiente. Además, los fármacos por los que se optan para su tratamiento, en muchos casos no son los más óptimos.

Es frecuente encontrar ancianos en residencias o instituciones geriátricas que padecen de depresión clínica. La presentación suele ser atípica -si no consideramos la variable edad- precisamente por la dificultad que supone para muchos ancianos expresar sus síntomas en relación al estado de ánimo, lo hacen a través de quejas somáticas.

Es común que verbalicen dificultades para dormir, falta de energía, dolores localizados o inespecíficos, etc. Esto se refleja en el hecho de que los profesionales relacionan más los síntomas con una enfermedad física que con un trastorno depresivo. Frecuentemente, debido a este solapamiento entre enfermedad física y depresión, hace que esta última quede enmascarada.

Hombre mayor con depresión

Características de la depresión en la vejez

Existe un relativo consenso en la literatura científica para afirmar que la depresión en la vejez, entraña, en gran medida la presencia de las siguientes características:

  • Episodios más largos y que se resisten más al tratamiento farmacológico.
  • No verbalizan tanto sentimientos de inutilidad o culpa como los adultos de mediana edad.
  • Sufren de alexitimia en mayor medida, esto es, la dificultad para la expresión verbal de las propias emociones
  • Es frecuente que padezcan alucinaciones y delirios.
  • Existencia de síntomas de tipo negativo como la apatía, el aplanamiento del afecto, falta de contacto ocular o reactividad al entorno.
  • Síntomas corporales que enmascaras los psíquicos: anorexia, fobias, hipocondría, ansiedad…
  • Mayor riesgo de suicidio, sobre todo en hombres y particularmente si viven solos.
  • Agitación psicomotriz con intensa ansiedad o en contrapartida, inhibición atípica.
  • Mayor irritabilidad.
  • Presencia importante de trastornos del sueño, en particular insomnio e hipersomnia.
  • Frecuentes somatizaciones ansiosas.
  • Menos variaciones diurnas del humor.
  • Disfunción cognitiva: esta característica está muy asociada a la intensidad de los demás síntomas y suele remitir con la mejoría del estado de ánimo. Lo que más se deteriora en ancianos son las funciones ejecutivas y la memoria.

La importancia del apoyo social en la depresión en la vejez

La prevención de la depresión en personas con edad avanzada es fundamental. Al respecto de esta cuestión, los investigadores Lowenthal y Haven realizaron un trabajo donde se demostró la importancia de que los ancianos contaran con un confidente.

El hecho de que los ancianos cuenten con apoyo social no solo mejora la salud psíquica de estos, si no que también lo hace con la física.

Las personas mayores que gozan de apoyo social experimentan menor probabilidad de muerte durante un tiempo prolongado en comparación con los que no reciben este apoyo. Se ha demostrado que existe una relación significativa entre el apoyo social (estar casado, relaciones interpersonales, satisfacción con el entorno, etc.) y la disminución del riesgo de enfermedades coronarias.

Por otro lado, como es lógico, tener apoyo social se relaciona con un mantenimiento de conductas adecuadas de salud, así como de una mejor adherencia a los tratamientos médicos. Tener relaciones sociales satisfactorias en la vejez aumenta la inmonocompetencia y modula el estrés propio de la ancianidad. En este sentido, se ha comenzado a investigar con terapias psicosociales para los ancianos.

Respecto a la salud psicológica, una variable crítica es la soledad. Los ancianos que están o se sienten solos, son mucho más propensos a padecer depresión. El apoyo social es una variable protectora tanto frente al estrés como a la ansiedad.

No solo cuenta como apoyo el hecho de tener personas alrededor, sino que la evidencia también nos demuestra la importancia de contar con un animal de compañía.

Mujer mayor con depresión

Por otro lado, la amplitud de la red de amigos en la vejez con los que compartir aficiones, actividades lúdicas o de ocio, unido a que estas actividades se compartan con el cónyuge, se relacionan con un mejor ajuste a la jubilación.

En conclusión, las personas que disfrutan de un tiempo de ocio en compañía de otras personas o disponen de un animal de compañía o perciben -en definitiva, no están solos- tienen menor riesgo de sufrir depresión en la vejez. Su salud es mejor y, por lo tanto, hacen menor uso de los sistemas de salud.

La prevención, en este sentido, pasa por impedir en la medida de lo posible que el anciano se quede solo y en desarrollar perspectivas de tratamiento capaces de elevar el bienestar y la satisfacción vital.

  • Belloch, A., Sandín, B. y Ramos, F (2008). Manual de psicopatología. Volúmenes I y II. McGraw-Hill.Madrid