Cómo afecta la depresión a la relación madre-hijo

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 28 diciembre, 2017
Pedro González Núñez · 5 septiembre, 2016

Hay un frase de Edwin Chapin hermosa y llena de verdad y de fuerza: “Ningún idioma puede expresar el poder, belleza y heroísmo del amor de una madre”. Pero ¿qué sucede cuando la depresión afecta a la relación madre e hijo?, ¿hay algo que podamos hacer?

Solo una madre y su propio hijo conocen los lazos que les unen. Son poderosos, fuertes, inquebrantables si ambos están realmente decididos y el amor es sincero. Sin embargo, hay muchos factores externos e internos que pueden afectar a esta unión tan potente.

No cabe duda de que la depresión es una de las enfermedades más temibles de nuestro tiempo. La incomprensión y la soledad son dos realidades que desgraciadamente popularizan esta afección. Esto podría explicarse desde la teoría de la depresión de Beck porque cuando estamos deprimidos tenemos una visión de nosotros mismos, de nuestro entorno y del futuro muy negativa, haciendo que nos aislemos incluso de nuestros seres queridos.

Este problema en una madre se extrapola a todo su entorno, especialmente a los hijos, que lo pueden sufrir con más intensidad que si fuera propio.

La influencia del progenitor en la relación madre e hijo

MAdre con depresión abrazando a su hija

La influencia que los padres ejercen sobre sus niños es determinante en su desarrollo. El estado de ánimo de una madre posee una fuerza enorme que será de una importancia capital en los primeros días del niño.

Tras el nacimiento de un niño es normal encontrar madres con miedo. De hecho, puede llegar a transformarse en una regresión psíquica que afecte directamente al bebé. Es el momento de reponerse y sobreponerse a la situación, pero no todas lo logran.

Si la depresión se alarga en el tiempo, el ambiente afectará a la relación madre e hijo y directamente al desarrollo del pequeño. El hijo sufrirá y tratará de complacer las exigencias de su progenitora, por encima de reclamar o preocuparse de que se cumplan las suyas.

Estudios sobre el efecto de la depresión en la relación madre e hijo

Donald Winnicott, un célebre psicoanalista inglés, fue una de las figuras más determinantes en el tratamiento de la depresión de las madres y de su efecto sobre los hijos. De hecho, su interés se duplicó cuando una mujer llegó a su consulta preocupada por la pérdida de peso de su niño.

A Winnicott le llamó la atención el hecho de que aquella madre estuviera deprimida. Además, identificó que la preocupación por su pequeño dotaba a la mujer de alivio, algo que alejaba a su mente de otras preocupaciones habituales.

A través del contacto con el chico descubrió que aquella mujer era maltratada por su esposo. Un marido que “cuidaba” de su autoestima y de su felicidad a costa del dolor y el sufrimiento de su esposa.

Y no fue hasta que niño tomó conciencia de la situación familiar que este volvió a comer. No obstante, pese a la mejoría del pequeño, Winnicott recomendó a su madre que recibiese tratamiento psicológico, pues todo ello repercutiría positivamente a su vez en la mejoría de su hijo.

Madre con su hijo en brazos

Cómo es una madre deprimida

Una madre deprimida desconecta su impulso vital y priva a su niño de la afectividad que este necesita. De ahí que la conducta del chico pueda verse alterada. En este artículo hemos contado el caso de un niño que deja de comer, pero los efectos pueden ser variados.

Si un niño no recibe seguridad y cariño por parte de sus figuras de referencia, el chico se creará un “yo” falso que le llevará a cumplir los deseos de los demás y a satisfacer a otros en lugar de a su verdadero “yo”.

Todo este proceso puede acabar con niños con verdaderas incapacidades para relacionarse con sus iguales y su entorno. Se saben de casos de bebés que incluso dejan de sonreír de forma natural. Simplemente mantienen el gesto por complacer.

Cómo mejorar la relación madre e hijo ante la depresión

Mujer llorando con miedo

La depresión es una enfermedad compleja que tiene difícil solución. Sin embargo, una madre aquejada de esta afección necesita grandes dosis de fuerza de voluntad y ánimo para salir de ella. El cariño por el niño será uno de los elementos que puede ayudarla a salir.

También es importante saber que no somos dioses. Pese a ser padres, no sabemos todo. Además, tampoco nuestros niños, pese a tener las cuestiones materiales resueltas, están exentos de conflictos. Hemos de hacer frente a ellos y ayudar a los pequeños en este mismo sentido.

“La maternidad es lo más grande y lo más difícil”

-Ricki Lake-

Hay que dar a la depresión su verdadera importancia. Minimizarla o intentar aparentar que nada malo ocurre es un error que solo puede agravar la situación. Es importante confiar, escuchar y comprender.

Por supuesto, la ayuda psicoterapéutica es indispensable. Un buen profesional ayuda a despejar la situación. Evitará que se haga resistente y aliviará el sufrimiento tanto del paciente como de sus propios seres queridos, especialmente de los niños.

La depresión puede ser un factor determinante en la relación madre e hijo, condicionando seriamente el desarrollo del pequeño. De ahí que sea necesario tratarla de forma conveniente para darle a los pequeños toda la felicidad que se merecen.