Un día te abrazarán tan fuerte que se unirán tus partes rotas

Raquel Aldana · 9 diciembre, 2015

Algún día alguien te abrazará tan fuerte que todas tus partes rotas se unirán de nuevo, te recompondrás de tus pesares, tus penas se volatilizarán en segundos y volverás a sonreír.

El abrazo es una caricia, un poema escrito en la piel que nos reconforta y fortalece nuestros vínculos afectivos, favoreciendo que nuestros miedos se alejen. De alguna manera, al alejar el sentimiento de caos y a pesar de que no resuelven nada, nos llenan de fuerza.

Hay abrazos que contienen tanta fuerza que lejos de rompernos, nos reajustan. Eso es porque, por decirlo de una manera poética, nos sintonizan emocionalmente. De hecho, aunque no es la única manera ni es indispensable, abrazarnos nos ayuda a trabajar nuestra empatía y, por ende, nuestra inteligencia emocional.

Abrazo en la cocina

Hay personas y PERSONAS (sí, con mayúsculas)

Hay personas y PERSONAS, en eso todos estaremos de acuerdo. Aquellos con quienes mejor nos entendemos son nuestras personas hogar, las más afines y cercanas a nuestras emociones, pensamientos y creencias.

Hay muchos motivos por los que apreciamos a aquellos con los que compartimos opiniones, vivencias y creencias, entre otros que esa afinidad nos produce sentimientos positivos.

De hecho, generalmente cuando le gustamos a alguien, esa persona también nos gusta (no en términos sexuales, claro). Más que nada porque podemos mostrarnos con mayor naturalidad y comportarnos de manera relajada, lo que promueve que sonriamos más y que los intercambios sean mucho más amables y agradables.

Y este círculo se convierte en un bello vicio, cuanto más queridos nos sentimos, más queremos a quien nos quiere. Un factor determinante de este cariño especial tiene como demostrativo predilecto a los abrazos, a las caricias y a los besos.

Mujer abrazando partes rotas de su pareja

Mis PERSONAS son las que me han abrazado en las buenas y en las malas

Estas personas especiales de las que hablamos suelen ser las mismas que han estado a nuestro lado en las buenas y en las malas. Especialmente en nuestras peores épocas, cuando peor nos sentíamos con nosotros mismos, ellos han permanecido a nuestro lado para darnos un abrazo.

O sea que cuando más bajos de ánimo estamos y más dudas acerca de nosotros mismos y del mundo albergamos, más significativos son para nosotros los abrazos y las muestras de interés y cariño hacia quien nos muestra su aprecio e incondicionalidad.

Digamos que de alguna manera se crea una suerte de admiración afectiva que, por su parte, promueve que nosotros cada vez resultemos más atractivos a nuestra PERSONA.

En definitiva, que cuanto más rotos estamos, más conscientes somos de lo que queremos a quien nos quiere y a quien reserva un pedacito de sí mismo para recomponernos y mostrarnos todo el amor del que somos merecedores.

ammor olga

Lo que hace especial a nuestras rosas es el tiempo que pasamos con ellas

“Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo especial”, escribió Saint Exupéry en “El principito”. Y esto constituye una de los pilares más importantes de nuestras relaciones y de cómo esos abrazos que provienen de nuestras rosas recomponen nuestras partes rotas.

Sean muchas o pocas nuestras similitudes, resulta verdaderamente excitante y atractivo suponer que algo especial y único nos une. Nuestras PERSONAS son aquellas que nos hacen pensar y sentir aquello de “me quiere por mí mismo, no por mis opiniones o por sus intereses”.

Esto es lo más gratificante y maravilloso, lo que más nos reconforta en aquellos momentos en los que nuestro interior se ha fragmentado, pues nos hace recordar que a pesar de que tenemos tantas partes rotas que sería imposible contar todos los trozos, somos personas enteras e irremplazables para quien nos abraza.

Una nota al lector

Si te interesa saber algo más sobre el aprecio, el amor y la sensibilidad en nuestras relaciones te recomiendo la lectura del capítulo 8 del libro “El animal social” de Elliot Aronson, un texto sobre psicología social que resultará un verdadero placer para los más curiosos.