Diarrea por ansiedad: ¿por qué ocurre?

Diarrea y ansiedad tienen a veces una relación directa. Es más, condiciones como el síndrome del intestino irritable evidencian cómo las emociones afectan a nuestro organismo de manera molesta y hasta dolorosa.
Diarrea por ansiedad: ¿por qué ocurre?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 02 Mayo, 2021.

Última actualización: 02 Mayo, 2021

No es un tema trivial. La diarrea por ansiedad es molesta y hasta problemática. Son muchas las personas que, en el momento menos oportuno, se ven obligadas a interrumpir lo que están haciendo para acudir al baño. Algo así puede ser invalidante, pero lo ciert, es que esta alteración intestinal suele acompañarse por otras sintomatologías asociadas.

Dolor de estómago, temblores, mareos, palpitaciones… Los trastornos de ansiedad evidencian múltiples signos clínicos tan extensos como complejos, en los que las alteraciones intestinales son una constante. Esta es una condición que aparece en adultos y que es especialmente común en los niños. Bien es cierto, eso sí, que antes de nada es conveniente descartar otras enfermedades asociadas.

Sin embargo, nuestras emociones, el estrés acumulado y la ansiedad que todo lo remueve y que nos sobreactiva tienen en el estómago e intestinos su foco predilecto. Todos hemos oído hablar de ese eje cerebro-intestino y de su vínculo con más de un problema psicológico. Lo analizamos a continuación.

Diarrea por ansiedad: ¿cuál es la causa?

En la industria farmacéutica los tratamientos tanto para la diarrea y el estreñimiento ofrecen cada año cifras millonarias. Las alteraciones intestinales son uno de los problemas de salud más frecuentes. Y como bien sabemos, las causas pueden ser múltiples.

Ahora bien, la diarrea por ansiedad suele tener unas características propias y distintivas que la diferencian del resto de alteraciones intestinales.

Suelen ser más puntuales en el tiempo. Es muy común, por ejemplo, que unos días antes de un examen o cualquier otra situación que uno califique como estresante, se experimente esa descomposición intestinal. Además, la diarrea por estrés o ansiedad no viene sola, sino que se acompaña de otras molestias físicas y también psicológicas (mayor preocupación, nerviosismo, insomnio, etc.).

Conozcamos ahora las causas asociadas.

Cambios fisiológicos orientados a enfrentar una supuesta «amenaza»

La ansiedad responde a un mecanismo instintivo que nos prepara para reaccionar a un evento, estímulo o circunstancia que el cerebro procesa como amenazante. Esa preocupación, esa inquietud en nuestra mente se traduce en una respuesta hormonal: se libera cortisol, adrenalina, dopamina… El objetivo es activar al cuerpo para actuar.

Esto provoca que, de pronto, el cerebro deje de priorizar al sistema digestivo. Importan los músculos que nos permitirán pelear o bien escapar. Y por esto mismo, lo que hace es reducir el flujo sanguíneo hacia el estómago e intestinos para priorizarlo en los brazos, las piernas

Esas alteraciones digestivas se traducen en calambres, dolor estomacal y también en diarrea. Asimismo, la evacuación de heces y orina favorece que el cuerpo esté más ligero y listo para actuar ante esa “supuesta amenaza".

Ansiedad, diarreas y el síndrome del intestino irritable

La diarrea por ansiedad puede experimentarse de manera puntual (la más común), pero también puede alzarse como un problema que va más allá de los dos meses y que se convierte en una constante. De este modo, podríamos encontrarnos con otro tipo de realidad crónica asociada al intestino irritable.

Es muy común que pacientes con un diagnóstico de trastorno de ansiedad o depresión evidencien el síndrome del intestino irritable.

Así, trabajos de investigación como los realizados en la Universidad de Xingtai (China), nos indican algo destacable. Esta condición aparece mayoritariamente en mujeres y, más allá de la asociación con problemas psicológicos antes citados, no hay ningún cambio morfológico en los intestinos ni tampoco anomalías bioquímicas que expliquen este problema.

Otro estudio publicado en The Lancet ofrece datos interesantes. La diarrea por ansiedad asociada al síndrome del intestino irritable podría explicarse por una disfunción entre la comunicación entre cerebro y el intestino. La propia ansiedad puede hacer que el primero entienda que hay un problema en el sistema digestivo y que un modo de actuar ante esa anomalía sea evacuar el intestino (diarrea).

Ahora bien, es importante saber diferenciar la diarrea por ansiedad común y puntual, de aquella asociada al intestino irritable. Lo analizamos.

Síntomas del intestino irritable (condición crónica) diferentes de la diarrea por ansiedad

  • En el síndrome del intestino irritable, la persona padece épocas de diarrea y también de estreñimiento.
  • Dolor y calambres en el abdomen que pueden durar días o semanas.
  • Aparecen gases intestinales.
  • Cansancio.
  • Hinchazón.
  • El dolor y las alteraciones intestinales se intensifican al comer alimentos potencialmente inflamatorios como vino, café, chocolate, lácteos, etc.

¿Cómo tratar este problema?

La diarrea por ansiedad puede llegar a ser muy invalidante. Lo es, sobre todo, cuando la persona padece la alteración antes citada: el síndrome del intestino irritable.

Lo más importante en todos los casos es consultar con el médico y recibir un buen diagnóstico para descartar otras enfermedades asociadas.

Por otro lado, en lo que se refiere a esa sintomatología asociada a la ansiedad, siempre es adecuado tener en cuenta algunos consejos.

¿Qué puedo hacer si suelo tener alteraciones digestivas e intestinales asociadas a la ansiedad?

La ansiedad se maneja haciendo frente al estrés cotidiano. Tener el control de nuestras emociones antes de que ellas nos dominen a nosotros pasa por tener a mano más de una herramienta de afrontamiento.

Aquí van algunos ejemplos:

  • Aprendamos a racionalizar los miedos.
  • Mantengamos un diálogo interno compasivo y no amenazante. No hagamos una montaña de un grano de arena, centrémonos en el presente sin anticipar riesgos que aún no existen.
  • Aprendamos a actuar ante lo que nos preocupa y no solo a reaccionar ante lo que nos pasa.
  • Aceptemos que no podemos tenerlo todo bajo control. La incertidumbre forma parte de la vida.
  • Aprendamos a descansar, a ofrecernos instantes de disfrute.
  • Técnicas como la respiración profunda o la meditación pueden ayudarnos.
  • Evitemos los alimentos inflamatorios como el café, los lácteos, el alcohol…
  • Las infusiones de menta, anís o salvia resultan muy adecuadas para nuestro intestino.

Aunque la diarrea por estrés siempre resulta molesta, no deja de ser un síntoma de una realidad psicológica que podemos y debemos manejar. Tengámoslo en cuenta.

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  • Gao J. (2013). Correlation between anxiety-depression status and cytokines in diarrhea-predominant irritable bowel syndrome. Experimental and therapeutic medicine6(1), 93–96. https://doi.org/10.3892/etm.2013.1101
  • Roohafza, H., Bidaki, E. Z., Hasanzadeh-Keshteli, A., Daghaghzade, H., Afshar, H., & Adibi, P. (2016). Anxiety, depression and distress among irritable bowel syndrome and their subtypes: An epidemiological population based study. Advanced biomedical research5, 183. https://doi.org/10.4103/2277-9175.190938