Las diferencias entre amor y pasión, ¿cuál es más importante?

¿Qué es más importante en una relación de pareja: el amor o la pasión? ¿Qué deberías hacer para que estas dimensiones duren lo máximo posible? En la siguiente lectura te damos todas las respuestas.
Las diferencias entre amor y pasión, ¿cuál es más importante?
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater.

Última actualización: 03 octubre, 2023

A veces, es difícil comprender las diferencias entre amor y pasión. Cuando te enamoras de alguien, estos sentimientos te ciegan y te arrastran; todo es efervescente y las emociones resultan caóticas. Deseo, necesidad, cariño, complicidad, felicidad e infinitas mariposas en el estómago. ¿Cómo descifrar con milimétrico detalle lo que sientes? Es un desafío, sin duda.

En la actualidad, gurús en esta materia, como el doctor John Gottman, disponen de su propio «laboratorio del amor». Algo que nos señalan es que la pasión pierde intensidad con el tiempo. El auténtico cimiento de una relación siempre será el afecto. A continuación, te proponemos profundizar un poco más en el tema.

«El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos».

~ Erich Fromm (El arte de amar, 1956) ~

4 diferencias entre amor y pasión

La antropóloga Helen Fisher señala en su libro Por qué amamos (2004) que la pasión puede durar entre 18 meses y 3 años. ¿Quiere decir esto que la relación deja de tener sentido cuando este componente ya no es tan intenso? En absoluto. Los vínculos sexoafectivos felices y duraderos se nutren del amor maduro, del cariño y el compromiso. Esa es la aleación que todo lo une.

Ahora bien, es verdad que pasión y amor son dos palabras que casi siempre surgen en un mismo contexto. Es frecuente que se diluyan y que cueste separar un territorio del otro. No obstante, existen diferencias muy delimitadas que es conveniente comprender. De ese modo, podrás disfrutar y atender mejor este universo emocional y neuroquímico tan importante. Toma nota.


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1. Naturaleza emocional: qué es cada uno

El amor es un sentimiento profundo y duradero en el que se integra el cariño, el cuidado y el compromiso. Asimismo, lo más destacable de esta dimensión es la forma en que varía con el tiempo. Sueles pasar de un amor apasionado a ese sentimiento más estable, cercano y sosegado.

Ahora bien, un trabajo divulgado en Indian Journal of Endocrinology and Metabolism incide en algo nuclear. Estás ante una experiencia emocional regida por un cóctel de neuropéptidos y neurotransmisores. No puedes separar lo que experimentas de ese tejido biológico donde la oxitocina o la serotonina impulsan y median en tal sentimiento.

Por otro lado, la naturaleza de la pasión es más efímera e involucra deseo y atracción sexual hacia alguien. Se trata de una vivencia más impulsiva y que suele variar en intensidad a lo largo de los meses o años.

2. Los componentes que las integran

Las diferencias entre pasión o amor se basan también en los componentes que los conforman. Para comprender mejor estas esferas y sus delimitaciones, te recomendamos la lectura del Arte de amar (1956) de Erich Fromm. Algo que comprenderás en este trabajo es que, si amas, el principal motor que lo integra es el cuidado. Veamos más detalles.

Áreas que componen el amor

El amor traza un caleidoscopio de emociones, cogniciones y conductas que te invitan a proteger y atender esa relación porque es significativa para ti. Más allá del aspecto sexual, hay un deseo auténtico de crear un proyecto en común. Por ello, están presentes estas áreas:

  • Afecto
  • Amistad
  • Respeto
  • Cuidado
  • Compromiso
  • Responsabilidad
  • Intimidad emocional

Áreas que componen la pasión

La pasión puede aparecer sin que exista el amor, ahí está otra de sus diferencias. Lo que hay en esta esfera es una atracción física modulada por una conjunción neuroquímica que promueve, sobre todo, el deseo sexual. Por lo general, se conforma por las siguientes características:

  • Deseo sexual
  • Romanticismo
  • Atracción física
  • Intimidad física
  • Euforia y excitación
  • Necesidad de estar juntos

3. La durabilidad

La pasión puede durar hasta tres años y el amor se extiende mucho más en el tiempo. Esto es algo que, quizás, ya has comprobado a lo largo de tu experiencia sexoafectiva.

Ese afecto apasionado y el deseo sexual pierde intensidad a medida que el vínculo avanza y se consolida. Ahora bien, ello no significa que desaparezca por completo. Veamos las fases asociadas:

  • Enamoramiento y pasión: las emociones son intensas y abrumadoras. Hay mariposas en el estómago, pensamientos constantes sobre la persona amada y una idealización de la relación. Esta fase puede ser impulsiva y apasionada.
  • Construcción de intimidad: a medida que la relación progresa, se construye ya una auténtica conexión emocional más profunda. Se comparten pensamientos, sentimientos, sueños y se desarrolla la confianza. Un artículo en Frontiers in Psychology señala que la intimidad y la pasión se siguen reforzando de forma mutua en esta etapa.
  • Compromiso: es una fase en la que las parejas toman decisiones conscientes sobre su relación a largo plazo. Esto puede incluir compromisos como la exclusividad, la cohabitación o el matrimonio.
  • Amor duradero: a medida que el tiempo pasa, la pasión se reduce, pero el amor puede madurar en un sentimiento más duradero, tranquilo y profundo, con base en el compromiso, la confianza y la conexión emocional.

4. El enfoque relacional

Cuando amas te preocupas por el bienestar y la felicidad de tu pareja. Es más, a veces, lo haces hasta el punto de priorizar las necesidades del otro por encima de las tuyas. Pocos sentimientos son más arrolladores que el amor. De pronto, esa persona se convierte en un planeta luminoso por el que no puedes dejar de gravitar. Y el que esto sea así, es del todo comprensible.

Las personas somos seres emocionales orientados a la vinculación. Necesitamos de esos lazos estables para sentirnos validados, protegidos y realizados junto a alguien en un proyecto en común. Sin embargo, ¿sucede lo mismo con la pasión? Lo cierto es que no. El sentimiento apasionado se centra, sobre todo, en la satisfacción de los deseos sexuales.

¿Pasión o amor, cuál es más importante?

Al margen de sus diferencias, ¿cuál es más determinante, la pasión o el amor? Cabe señalar que ambos enriquecen y bombean toda relación. Podríamos decir que, mientras el último es la música que a todo le da significado, el primero es esa pareja de baile que aparece con mayor intensidad en las etapas iniciales. Sentir ese deseo físico, casi cegador por el otro, forma parte de la propia evolución de todo lazo afectivo.

Ahora bien, hay un matiz. Aunque la pasión es la que enciende la atracción, es el amor maduro y comprometido el que sostendrá la durabilidad del vínculo. En este sentido, es importante que encuentres un equilibrio saludable entre ambas esferas, así la magia no se pierde y el afecto es inoxidable para afrontar cualquier desafío.

Por otro lado, es conveniente que recuerdes algo. Todo depende también del tipo de relación en la que estés. En caso de mantener una relación abierta y con base solo en el sexo, ten presente que albergar sentimientos más profundos puede constituir un problema.

¿Cómo equilibrar el amor con la pasión?

Una investigación divulgada en Journal of Social and Personal Relationships aporta una información importante. La pareja puede incrementar su pasión a través de experiencias de autoexpansión. ¿Qué significa esto? Cuando descubres cosas nuevas del ser amado, el deseo se aviva de nuevo. Pasión y amor pueden perdurar en el tiempo. Te explicamos cómo.

  • Experiencias nuevas: viajes, aprender juntos una nueva habilidad o involucrarse en actividades estimulantes es una propuesta que vale la pena probar.
  • Sorpresas y gestos románticos: sorprender a la pareja con algo inesperado, como regalos, cenas o escapadas, es otro factor muy enriquecedor.
  • Cuidado y apoyo mutuo: el amor y la pasión se edifican también al cuidar del otro, al ser ese pilar en el que apoyarse en los buenos y los malos momentos.
  • Tiempo para ti: aunque es fundamental pasar tiempo juntos, también es decisivo cuidarte tú, favorecer tu desarrollo personal y atender tu individualidad.
  • Cultivar la amistad: además de la pasión, es importante saber construir una amistad sólida en la relación. Este lazo cómplice proporciona una base sólida para el amor y la pasión duraderos.
  • Tiempo de calidad juntos: hay que evitar caer en la rutina. Para ello, no dudes en planear con tu pareja citas regulares, escapadas románticas o proponer actividades diferentes y estimulantes.
  • Exploración sexual: la intimidad física puede reavivarse de muchas formas. Es clave hablar sobre deseos y fantasías sexuales, estar dispuestos a experimentar y explorar juegos eróticos juntos, por ejemplo.
  • Demostraciones de afecto: como decía Erich Fromm, el amor es un arte que debe cuidarse a diario con gestos de cariño, con el cuidado y la preocupación por el otro. Todo ello mantiene viva la chispa de la pasión.
  • Comunicación abierta y honesta: el diálogo empático y respetuoso es la estructura que da fortaleza a un vínculo afectivo. Hablar sobre deseos, necesidades, expectativas y preocupaciones de manera abierta y sincera fortalece la conexión emocional.


Ser pareja, un arte que requiere esfuerzo

Puedes encontrar a tu pareja por la magia de la casualidad, pero conservarla demanda de un esfuerzo constante. Lo que se ama requiere compromiso y esa labor cotidiana con la cual, saber construir un proyecto en común. Ahora bien, es cierto que, en ese espacio formado entre dos, la pasión fluctúa y que esto suceda es del todo normal.

Nunca será igual que en esas primeras etapas, pero es posible incentivarla de múltiples modos. A pesar de ello, la variable más decisiva es saber atender el amor y verlo como una flor que a la que cuidar para que no se marchite. Sus nutrientes son la buena comunicación, el respeto y el cariño. Es una tarea compartida que jamás puede dejarse de lado.


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