Discriminación: si no estás con nosotros estás contra nosotros

Alex Bayorti · 14 noviembre, 2012

Decía el escritor y filósofo Krishnamurti que “cuando te haces llamar indio o musulmán estás siendo violento (…) porque estás separándote a ti mismo del resto de la humanidad”. Este literato de finales del siglo XIX sentaría las bases, sin saberlo, de uno de los paradigmas modernos de la psicología que relacionan la necesidad de pertenencia, fruto del tribalismo (grupo social creado en base a unos puntos en común establecidos de antemano), con la discriminación y los prejuicios.

La lucha contra los prejuicios humanos Krishnamurti pasaría toda su vida deseando “crear un mundo nuevo”, en el que las barreras que existían por cuestiones de discriminación, se sustituyeran por otros valores centrados en la construcción cooperativa, en la individualidad solidaria y activa así como en la libertad individual y el compromiso social. A pesar de que Krishamurti vivió hace más de 100 años, lo cierto es que sus teorías continúan siendo objeto de estudio hasta el punto de que una parte de la psicología, la denominada psicología social, se encarga de analizar los factores comportamentales ligados a la discriminación así como a su raíz primigenia; el prejuicio.

¿Y por qué prejuicio y discriminación? Según la Doctora Doña Beatriz Montes Berges, directora del Programa de Doctorado “Cognición y emoción”, se describe el prejuicio como una actitud negativa hacia una persona o grupo social (…). Tiene tres componentes: el cognitivo (creencias), afectivo (emociones) y comportamental (conducta). La discriminación es el aspecto comportamental del prejuicio, el que realmente es vivido por la persona discriminada. La paradoja de Abilene: De la identidad diferenciadora a la tribu de la discriminación <<Sara y Marcos son dos niños de ocho años que viven en el mismo edificio.

Mientras que Sara es una chica guapa y pizpireta, con un gran éxito en su colegio, Marcos es reservado, con problemas de obesidad y poco agraciado físicamente, pero sabe muchas cosas ya que le encanta leer. Ambos son buenos amigos y Sara suele ir a casa de Marcos con asiduidad cuando sale de la escuela. A punto de cumplir los nueve años de edad, Marcos empieza las clases en el colegio de Sara porque sus madres así lo han decidido, ya que están tan unidos. Ambos están contentos.

Sin embargo, cuando entra en la clase por primera vez, el grupo de amigas de Sara  comienza a reírse de él y los chicos imitan sus maneras amables y educadas así como su gusto por temas que a ningún otro niño le interesan (astronomía, literatura, cine. Marcos busca apoyo en Sara pero esta, temerosa de que su grupo la excluya, termina por reírse con ellos”.

Con esta noción de que cuando se forma parte de “algo”, ese “algo” es mejor que todo lo demás y debe ser defendido de otros cuyo “algo” es diferente. Así descrito, la discriminación  es fruto de la necesidad de sentirse diferente, de evitar posibles amenazas o de resguardarse de aquello que se desconoce aunque, paradójicamente, el medio que el ser humano utiliza para sentirse diferente al resto sea unirse a un grupo de pertenencia que les proteja y comparta sus inquietudes, perdiendo su identidad  diferenciadora (la que hace que Sara valore los conocimientos de Marcos) y fundiéndose con el total del grupo aunque cada individuo por separado (en este caso, Sara) no quiera tal cosa.