Doctorarse en la depresión: los efectos de la tesis en la salud mental

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 30 abril, 2018
Roberto Muelas Lobato · 30 abril, 2018

Cuando somos estudiantes, sobre todo en niveles más básicos, no solemos preguntarnos de dónde viene el conocimiento. Parece que lo que nos cuenta el profesor es palabra sagrada y tendemos a confiar en ello. Sin embargo, lo que nos enseñan viene de algún lugar, en concreto, de la investigación de algún doctor o estudiante a doctor. El conocimiento, la epistemología, no surge porque sí, se crea mediante el trabajo duro a través de las tesis y muchas horas de estudio. Pero, ¿qué tiene que ver el doctorado con la depresión?

Pero, ¿quiénes son los doctorandos? Al conocer a alguien, una frase muy común que usamos es, ¿estudias o trabajas? La respuesta de un doctorando bien podría ser cualquiera de las dos o, incluso, las dos a la vez. Esta figura, poco conocida fuera del ámbito académico, se dedica a mantener vivo y aumentar el conocimiento. Los doctorandos se especializan en un campo para convertirse en grandes expertos y aumentar el saber de ese campo. Pero, como todo, tiene un precio que en algunos casos puede ser muy alto.

Mujer con ansiedad

Doctorarse en la depresión

Dos estudios, uno realizado en Estados Unidos y otro en Bélgica, han constatado que en muchas ocasiones la depresión se transforma en la sombra de los doctorandos. En concreto, estos son seis veces más propensos a desarrollar ansiedad o depresión en comparación con la población general. Por ejemplo, en Estados Unidos se encontró que un 39% de los doctorandos padecen depresión moderada o severa.

En Bélgica, los investigadores encontraron que una gran cantidad de doctorandos presentan rasgos como sentirse infelices, deprimidos, bajo una presión constante y con pérdida de autoconfianza. También padecen insomnio debido a las preocupaciones y al estrés. Los resultados de este estudio fueron que el 41% de los doctorandos se sentía bajo presión constante, el 30% deprimido o infeliz y un 16% se sentía inútil.

El papel de los directores de tesis

Existen ciertos factores que van a hacer más probables los síntomas de la depresión mientras que otros no van a intervenir. Por ejemplo, la disciplina en la que se realice el doctorado no influye. Los doctorandos desarrollan estos síntomas por igual, ya estén en ciencias, ciencias sociales, humanidades, ciencias aplicadas o ciencias biomédicas. Por el contrario, el género sí influye. Las mujeres doctorandas tienen más posibilidades de sufrir problemas psiquiátricos que los hombres. Por desgracia, como en muchos otros ámbitos, las mujeres lo siguen teniendo más complicado.

Uno de los factores más importantes es el tipo de director, el cual puede influir de forma positiva o negativa. Todo doctorando cuenta con uno o más directores que dirigen sus tesis. Como se vio en estos estudios, cuando el director de tesis era inspirador para sus doctorandos su salud mental era mejor. Por el contrario, cuando los directores se abstenían de guiar o dirigir a sus doctorandos, la salud mental era peor, tenían más probabilidades de desarrollar sufrimiento psicológico.

El director de tesis influye de forma positiva o negativa en la salud mental de los doctorandos.

Un último factor de gran importancia es la familia. La situación familiar puede determinar que se generen síntomas de depresión. Situaciones conflictivas con la familia, como la incomprensión, pueden aumentar el riesgo de que se desarrolle un problema psiquiátrico. Lo mismo sucede con la carga de trabajo y los horarios.

Hábitos que aumentan el estrés

La importancia de los doctorandos

¿Porque son tan importantes estos datos? Los doctorandos constituyen los pilares sobre los que se asienta la producción científica y tecnológica. Dicho de otra forma, el futuro de la tecnología y la investigación va a estar en sus manos. Tanto los nuevos dispositivos electrónicos como los nuevos medicamentos van a surgir de sus ideas y su trabajo. Pero no solo eso, también el arte y las intervenciones sociales van a estar, en cierta medida, en sus manos. Si no cuidamos a nuestros doctorandos, ¿quién va a construir un futuro mejor?

Algunos consejos que acompañan a estos estudios, nos dicen que es importante invertir tiempo en conocer la propia salud y la de las otras personas. La salud mental tiene que ser tan importante como la física. Además, al igual que las empresas se deberían preocupar por el bienestar de sus empleados, lo cual aumenta la productividad, el bienestar de los doctorandos también debería estar asegurado. Así, los doctorandos deberían gozar de los mismos beneficios que cualquier trabajador.