Toda mujer lleva una loba dentro

Edith Sánchez · 26 julio, 2017
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 26 julio, 2017
La figura de la loba salvaje está en toda mujer. Solo hace falta despertarla, darle voz y valor para permitir que emerja su fuerza, su carisma increíble, su creatividad y valentía excepcional.

La publicación del libro Mujeres que corren con lobos, de Clarissa Pinkola, ha inaugurado un nuevo arquetipo para la mujer: el de la loba. El libro ha sido un verdadero éxito, hasta el punto de contar ya con traducciones a 18 idiomas y varias ediciones y reimpresiones.

Lo más interesante del texto es que nos facilita el poder entender de una manera mágica y exultante el propio feminismo. La premisa básica de esta obra es que toda mujer lleva dentro de sí un espíritu salvaje, el espíritu de una loba. Este alberga una energía vital y poderosa, la cual, hace de la espontaneidad su forma natural de ser.

Ese animal femenino es feroz, sabe protegerse de los depredadores y se sobrepone a la falta de experiencia o la ingenuidad. La loba, por tanto, tiene una fuerza notable en su interior y puede sacarla a relucir. Aún cuando ha estado dormida por un tiempo.

Por otro lado, algo que sabemos es que la figura del lobo ha sido siempre la de un animal estigmatizado y a veces menospreciado. Su lado salvaje no es simplemente ferocidad pura. La loba, sabe ser matriarca en su manada, sabe guiar a los suyos. Es capaz de convertirse en líder de los demás, sin temor y sin complejos. Aprende de las experiencias y sabe cuidarse sola.

Para amar el placer se requiere de muy poco. Para amar verdaderamente se requiere de un héroe que pueda manejar su propio miedo”.

-Clarissa Pinkola-

La loba y las mujeres modernas

En un estudio reciente llevado a cabo por la doctora Cathy Cohen, de la Universidad de Chicago, nos señala algo interesante. Los millenials, esa generación criada y educada en el nuevo milenio, cree cada vez más en la necesidad de defender la igualdad entre géneros. Sabe que la mujer necesita y debe empoderarse. Sin embargo, por curioso que resulte, aún son reticentes a usar o definirse como «feministas».

La explicación de ello está, según los expertos, en que los medios de comunicación han mostrado desde siempre la figura del feminismo como algo rígido, como un movimiento extremista. Es una realidad poco entendida como vemos, una entidad que la propia Clarissa Estes Pinkola nos invita a comprender de una manera excepcional a través de su libro.

Las ideas que nos permite entender con Las mujeres que corrían con los lobos, son las siguientes:

  • Aunque la mujer moderna ha alcanzado logros inmensos y se ha posicionado en muchos lugares de poder, dista mucho de su esencia de loba salvaje.
  • Esta última no se doblega ante los mandatos de otros, como lo hace la mujer moderna con la publicidad. Tampoco permite que otros le digan qué camino debe tomar. La loba es creativa, apasionada, instintiva y sabia.
mujer que mira una esfera entre sus manos

  • Ser mujer es un privilegio. Sin embargo, la cultura ha hecho que este hecho quede sepultado y en muchas ocasiones por las propias mujeres. 
  • La civilización misma se originó en torno a la mujer. En principio el único lazo de sangre que estaba plenamente establecido era este.
  • Los colectivos humanos se congregaban en torno a las madres, porque respecto a la paternidad poco se sabía. Las sociedades humanas comenzaron teniendo a la mujer como centro.

En esos albores de la humanidad, «la loba» realmente ocupaba su lugar. Hoy día, en cambio, lo femenino ha sido desvalorizado. Muchas mujeres intentan el camino de su autonomía por el sendero de imitar a los hombres. Una loba salvaje no es un macho: es una hembra salvaje y decidida, que aprecia lo femenino que la constituye.

En particular, una loba no acepta el dominio de otros sobre su cuerpo. Baila sola o acompañada. Abraza y sostiene. Es alegre y está conectada con sus instintos y deseos. No permite que alguien le diga cuánto debe pesar, cuándo debe tener hijos o cómo debe actuar para que otros la aplaudan.

El desafío de la loba

La cultura ha ido imponiendo prototipos como el de la “mujer buena” y la “mala mujer”. La primera es respetable, un auténtico dechado de virtudes al juicio de muchos. La mala mujer, en cambio, pone en riesgo la estabilidad porque propone avances. Por eso en muchas sociedades a ese tipo se mujeres se les llama “perras”, o “zorras” y también lobas. Son ellas las que dan “de qué hablar”. Escandalizan. Curiosamente, la palabra “puta” viene de “buzda”, que significa “sabiduría”.

mujer apoyando su cabeza frente a un lobo

Roma, que fue la capital del mundo, había sido fundada por Rómulo y Remo, dos niños abandonados que sobrevivieron gracias a que una loba los amamantó. En la Roma clásica las prostitutas no eran mujeres que ofrecían sus favores sexuales por 15 minutos al mejor postor.

Por lo general, estaban instruidas en política, astrología, matemáticas y mucho más. No ofrecían simplemente sexo, sino compañía integral. Eran buenas conversadoras. El concepto se asemejaba al de las “geishas”. A eso puede dar la sensación de que se parece una loba, a una prostituta, pero no lo es.

La loba no demanda, sino que ofrece. No pide, sino que se da. Aún así, no está domesticada. Si actúa de esa forma es porque se siente con poder, no porque se supedite. Sabe que puede irse cualquier día, sin haber decidido destino antes de partir. Sabe que se pertenece, por eso también puede entregarse. No tiene miedo de darse a otro porque es libre. No teme sufrir porque sabe que es fuerte.

La loba es una gran amiga, leal y protectora. También es muy espiritual: orienta su vida hacia valores universales y no hacia metas de fin de mes. Ama el arte, porque es la mejor vía para la libre expresión. Se ama a ella misma, sin caer en el narcisismo o en la egolatría. Lo mejor de todo es que esta loba salvaje está en toda mujer. Solo hay que armar el valor para despertarla.

Imágenes cortesía de Lucy Campbell

  • Pinkola. Estes, Clarissa (2009) Mujeres que corren con lobos. Madrid: Zeta Bolsillo