Donde las mentes rígidas ven falsedad, las mentes flexibles ven segundas oportunidades

Fátima Servián Franco · 8 octubre, 2016

¿Nunca os habéis preguntado por qué algunas personas no son capaces de buscar soluciones distintas a sus problemas y otras en cambio se adaptan a diferentes situaciones? La respuesta está en que las personas nos relacionamos entre nosotras de forma diferente dependiendo de nuestras expectativas, aprendizajes previos, creencias y estados emocionales. Debido a esto, las personas flexibles interaccionan mejor con los demás y de manera más saludable.

La rigidez cognitiva es una característica de las personas que no se atreven a cambiar de opinión y no son capaces de aceptar nuevas ideas alternativas. En el lado opuesto están las personas que poseen una razón crítica, abierta y reconocen el cambio. Según Walter Riso, la fuerza del pensamiento flexible radica en que, a pesar de los obstáculos, permite que nos inventemos a nosotros mismos y ser flexibles con los eventos de la vida sin lastimar ni lastimarnos.

Para Riso, una persona con una actitud crítica, justa, e integradora crea un estilo de vida abierto y saludable, genera menos estrés, más felicidad y menos violencia. No solo vivirá mejor, sino que contribuirá al bienestar de su comunidad.

“Mantén la mente abierta, la verdadera ciencia comienza con la observación”

-Brian Weiss-

Las personas rígidas son más propensas a la depresión

Las personas con una mente rígida seleccionan solo aquello que está de acuerdo con sus creencias e ignora la información que les contradice. No tienen en cuenta los matices, por lo que insisten en lo que piensan, sienten o hacen hasta casos extremos, aunque la evidencia demuestre lo contrario. Llegan a mentir, insultar y menospreciar para salirse con la suya y no sucumbir al desconcierto de no llevar la razón.

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Las mentes rígidas y absolutistas viven los cambios como una debilidad y prefieren evitar los hechos si éstos están en desacuerdo con ellos, por lo que corren el riesgo de sufrir trastornos como la depresión. Estas personas sacan conclusiones sin contar con la suficiente información y consideran que están obligadas a actuar, en un sentido determinado, sin profundizar ni escuchar a sus opositores.

Son personas que piensan que los que no están con ellos, están contra ellos. Esta creencia se retroalimenta del miedo a descubrir que están equivocadas y darse cuenta de que parte de su vida está basada en una falsa creencia. Tienen un miedo extremo a perder la señal de seguridad como líder, sabio o el más lúcido, a no ser capaz o a no estar preparado para afrontar las exigencias que conlleva el cambio.

“Ocurre con la gente de mente cerrada lo mismo que con las botellas de cuello estrecho. Cuanto menos contiene, más ruido hacen al vaciarlas”

-Alexander Pope-

 El poder de las mentes flexibles

Las personas de mente flexible se caracterizan por cambiar de mentalidad de manera gradual e identificable. Son ecuánimes, justas, respetuosas con los demás y siempre intentan evitar la exclusiónNo suelen inclinarse ante los pensamientos superficiales e inconscientes que suelen llevar a una espiral de negatividad y sufrimiento sin que haya evidencias contrastadas para ello.

Las personas flexibles buscan liberarse de los mandatos y de los debería, automatismos irracionales que se nutren de exigencias inflexibles sobre nosotros, los demás y el mundo en general. Rechazan toda forma de autoritarismo o totalitarismo individual.

La neurociencia nos dice que podemos cambiar la mentalidad al crear nuevas conexiones neuronales en el cerebro y fortalecerlas con nuestro pensamiento. Por este motivo, el verdadero cambio de mentalidad tiene su base fundamental en el cerebro y en las neuronas que producimos al pensar y al comportarnos de determinada manera.

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Por lo tanto, las mentes flexibles ven la vida desde distintos puntos de vista, aceptando que a veces se pueden equivocar, en cambio las mentes rígidas solo ven su patrón de pensamiento como el correcto.

Todos nos hemos equivocado al juzgar a alguien a primera vista y luego ha terminado siendo uno de nuestros mejores amigos. Si esa persona se quedara con lo que nosotros pensábamos de ella en un principio, estaría utilizando un estilo de pensamiento rígido y absolutista, que además no se corresponde en absoluto con la realidad presente.

Las personas mentalmente rígidas tienen dificultad para perdonar y para aceptar su parte de culpa en sus problemas, por ello solo pueden ver falsedad donde hay segundas oportunidades.