Dormir poco crea falsos recuerdos

Dormir puede hacer que tu mente genere falsos recuerdos. En este contexto, hoy queremos hablar del "efecto Matrix".
Dormir poco crea falsos recuerdos
Valeria Sabater

Escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater el 02 agosto, 2021.

Última actualización: 02 agosto, 2021

¿De verdad no ha pasado eso? ¿Me estás diciendo que lo que te acabo de explicar no ha ocurrido?… En caso de que en las últimas semanas o meses alguien se vea en esta misma situación  —la de dar por sentadas cosas que en realidad, no han pasado nunca— debe saber algo muy concreto: dormir poco crea falsos recuerdos.

Todos hemos dudado alguna vez de nuestros propios recuerdos. En ocasiones, nos vemos incluso discutiendo con alguien sobre ciertos episodios, preguntándonos incluso si nuestra pareja, familia y amigos nos están haciendo “a luz de gas”. En este sentido, lo cierto es que pocas realidades son más incómodas que alguien nos diga aquello de “pero, ¿qué estás diciendo? No, eso nunca ha pasado».

¿Estamos perdiendo facultades? Ante estas experiencias lo más importante es realizar un pequeño sondeo sobre nuestros hábitos de vida. El estrés, por ejemplo, afecta a la memoria como también lo hace la falta de descanso nocturno. Es necesario que tomemos plena conciencia sobre cómo el sueño se alza como uno de los mejores aliados para la salud cerebral.

Conozcamos más datos al respecto.

El cerebro necesita de un descanso sostenido e ininterrumpido a lo largo de la noche para asentar los datos que conforman nuestra memoria. Dormir por el día no es tan beneficioso como creemos.

Chica pensando que Dormir poco crea falsos recuerdos

Cuidado… ¡Dormir poco crea falsos recuerdos!

Cuando recordamos una situación de un evento pasado reciente o lejano, no lo evocamos como quien saca una foto de un álbum de fotos. Un recuerdo no es 100% perfecto; en buena parte de los casos, interpretamos pequeños detalles. No obstante, esas pequeñas interpretaciones no alteran el sentido y la trascendencia de ese recuerdo.

Pongamos un ejemplo, se nos ha estropeado el coche y queremos llevarlo a ese taller al que va nuestro hermano. Sabemos más o menos en qué calle está porque lo acompañamos una vez, pero no recordamos con detalle el nombre de la calle ni el número. Sin embargo, ese recuerdo sigue siendo funcional: nos permite actuar ante una necesidad puntual.

Sin embargo, alguien con problemas de insomnio siempre tendrá dificultades a la hora de recuperar un dato o una información concreta. En este caso, puede pensar que ese taller se lo recomendó un compañero de trabajo y no su hermano. Estamos recurriendo, por tanto, a un falso recuerdo.

¿Por qué sucede esto? ¿A qué se deben estos eventos tan desgastantes mentalmente?

El cerebro y el descanso nocturno

La Universidad de Duke realizó un interesante estudio en el 2016. Tener presente que dormir poco crea falsos recuerdos es algo que todos deberíamos saber desde edades tempranas. Un ejemplo, algo que puso en evidencia este trabajo es que en muchos países los adolescentes duermen menos de las 8-10 horas recomendadas para su edad. Y esto, tiene un impacto en su rendimiento académico.

Sin embargo, ese impacto es mayor a medida que avanzamos en las diferentes cohortes de edad. El cerebro necesita que durmamos de media unas 7 u 8 horas para poder llevar a cabo tareas de almacenaje, gestión y depuración de datos. Si no alcanzamos la fase REM, muchas de esas funciones no se llevan a cabo con efectividad.

Dicho de otro modo, el sueño nocturno nos confiere las condiciones neurobiológicas perfectas para la correcta consolidación de los recuerdos a corto y largo plazo. Dormir poco altera su recuperación.

La consecuencia de ese desajuste es evidente: ante la necesidad de evocar nuestras experiencias pasadas, el cerebro no tiene más remedio que inventarlas. Su impulso siempre será el de “rellenar huecos”. Trabajos de la Universidad de Lübeck, en Alemania, destacan incluso que muchas personas afirman hechos con una gran confianza sin sospechar que eso que evocan nunca sucedió en realidad…

Las siestas y el “efecto Matrix”

Puesto que sabemos que dormir poco crea falsos recuerdos, lo más probable es que más de uno se diga aquello de «puesto que no duermo por la noche, intentaré hacer siestas a media tarde». No es una buena idea —no al menos en cuanto al factor memoria se refiere—. Los investigadores y expertos en higiene del sueño nos indican algo llamativo e interesante a la vez.

Es cierto que dormir durante un corto periodo de tiempo después de las comidas relaja y favorece el estado de alerta. Ahora bien, el problema llega cuando dormimos poco durante la noche y alargamos en exceso las siestas a medio día. Es entonces cuando aparece el conocido como efecto Matrix.

La siesta genera unos patrones del sueño poco idóneos para fijar recuerdos nuevos. El cerebro trabaja durante esos estados a ráfagas y, en lugar de guardar datos en la memoria a largo plazo, los transforma. Crea recuerdos falsos distorsionando las experiencias vividas. 

Si bien es cierto que las siestas pueden contribuir al descanso físico, lo cierto es que no contribuyen a cuidar de nuestra memoria ni a consolidar recuerdos nuevos.

Cerebro iluminado representando que dormir poco crea falsos recuerdos

La importancia de dormir por la noche

La privación del sueño se ha usado durante mucho tiempo como mecanismo de tortura. El efecto que tiene sobre el cerebro es inmenso. No solo se producen fallos de memoria, sino que además, pueden aparecer alucinaciones. Es imprescindible por tanto, cuidar de una correcta higiene del descanso, teniendo claro un sencillo aspecto:

  • El cerebro necesita que durmamos por la noche entre 7 y 8 horas de manera más o menos sostenida. No vale con dormir por el día. Tampoco son saludables los despertares frecuentes.

En caso de que llevemos varias semanas padeciendo insomnio, no dudemos en solicitar ayuda experta. Nuestra salud física y psicológica dependen del correcto descanso nocturno.

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