Relaciones entre hermanos en la edad adulta: ¿qué nos aportan?

El papel de los hermanos no termina en la adolescencia, ya que a medida que crecemos tienden a ocupar un espacio más importante en nuestras vidas.
Relaciones entre hermanos en la edad adulta: ¿qué nos aportan?
Elena Sanz

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz el 12 julio, 2021.

Última actualización: 12 julio, 2021

Los hermanos son figuras importantes durante la infancia y la adolescencia. En muchos casos, son los primeros amigos y compañeros, contribuyendo a la formación de nuestra identidad. Sin embargo, su impacto en nuestra vida no termina cuando dejamos de compartir hogar. Y es que las relaciones entre hermanos en la edad adulta puede constituir una importante fuente de apoyo.

No todas las personas mantienen un vínculo cercano y positivo con sus hermanos al llegar a la adultez. De hecho, se estima que en un tercio de los casos los sentimientos predominantes son de hostilidad o apatía. No obstante, quienes tienen la fortuna de conservar estas relaciones pueden llegar a obtener diversos beneficios.

Hermanos en la edad adulta: una invaluable fuente de apoyo

Hay quienes afirman que los amigos son la familia que se elige y que su apoyo es el realmente incondicional. Sin embargo, muchas otras personas y varias investigaciones han podido comprobar que, en determinadas situaciones adversas, son los hermanos quienes verdaderamente proporcionan acompañamiento y apoyo emocional.

Ya sea para ayudar en el cuidado de los hijos, para ofrecer sostén en momentos de enfermedad o como fuente de consuelo ante una pérdida importante, los hermanos ofrecen su tiempo, su hombro y sus palabras para reconfortarnos. El sentimiento de lealtad que se ha establecido durante toda una vida sale a flote, dejando atrás cualquier rencilla, cuando es necesario.

Hermanos mayores abrazados

Amigos y confidentes

No en todos los casos una relación fraternal es también un vínculo de amistad, pero cuando esto sucede, los hermanos se convierten en figuras irremplazables. Ellos son quienes nos conocen mejor, quienes nos han visto crecer y transformarnos; ellos conocen nuestra historia desde el inicio y han estado presentes en algunos de los momentos más relevantes.

Con nuestros hermanos podemos hablar con total confianza, con la tranquilidad que ofrece la aceptación incondicional, sin la presión de tener que fingir o aparentar lo que no somos. Los miedos, las dudas y los errores pueden compartirse libremente, a sabiendas de que no habrá juicio ni maldad en su respuesta.

Compañeros de camino

A medida que crecemos, maduramos y acumulamos experiencias. Quizás en algún momento podemos sentir la necesidad de rememorar nuestro camino de vida, y especialmente nuestra infancia.

Por lo mismo, contar en nuestra vida con personas que vivieron esos mismos momentos, que comparten recuerdos con nosotros, que se forjaron en el seno de la misma familia puede resultar muy valioso. Los hermanos son el puente entre quienes fuimos y quienes somos, una constante en nuestro camino que nos aporta seguridad.

A medida que se acerca la madurez, la jubilación y todos los cambios asociados, las relaciones fraternales parecen volverse más estrechas y relevantes. Ahora que el ritmo de vida queda atrás, los compañeros de trabajo dejan de serlo y los hijos abandonan el nido, este amor fraternal que siempre nos ha acompañado puede convertirse en un valioso refugio.

Hermanos adultos haciendo senderismo

¿Cómo sanar y recuperar las relaciones entre hermanos en la edad adulta?

El papel de las relaciones entre hermanos en la edad adulta puede ser tan importante o más que durante la niñez. No obstante, para muchas personas estos vínculos no están disponibles.

Generalmente las malas relaciones fraternas comienzan a gestarse en la infancia. Por otra parte, un origen frecuente del conflicto es el trato desigual recibido por parte de los progenitores. Cuando estos favorecen a uno de sus hijos es más probable que generen rivalidades, resentimientos y conflictos entre los hermanos. Un conflicto que puede trascender a la vida adulta.

Si esta es tu situación, trata de tomar conciencia de que ya no es el momento de rivalizar por el amor y la aceptación de tus padres. Por otro lado, esa desigualdad en el trato, que la hubo, no fue culpa de tu hermano. Entonces, ¿por qué no mantener una charla sincera, libre de orgullo, que os permita comenzar de nuevo?

En ocasiones, el acompañamiento profesional es necesario para revisar y sanar esas heridas del pasado, para establecer nuevos modos de relacionarse y poder disfrutar de un vínculo que tiene mucho que aportar a tu vida. No dudes en pedir ayuda si es necesario.

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