Dulces sueños, pequeño

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 20 julio, 2016
Pedro González Núñez · 20 julio, 2016

G. Bernard Shaw afirma que “si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las bases debajo de ellos”. Esta cita no deja de ser una analogía que alude a la importancia de que un niño tenga dulces sueños. Dulces entendido como sueños de calidad, con unos horarios más o menos constantes y sin preocupaciones.

En este caso, las bases que cada niño coloca debajo de sus castillos en el aire serán la organización y asimilación de todo cuanto ha aprendido durante el día. Es decir, que tu hijo utiliza las horas de sueño para aprender y madurar enseñanzas, de ahí que el hecho de que el chico duerma bien sea tan importante.

“¡Qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción!”

-Francois Mauriac-

¿Por qué es importante que tu niño tenga dulces sueños?

Respetar las horas de sueño de un niño es vital por una serie de motivos que enumeramos a continuación:

  • El sueño infantil cumple funciones de reparación y regulación del organismo. Esto es vital a edades tempranas, pues su cuerpo está en desarrollo.
  • El sueño reparador controla la energía y la temperatura.
  • Los procesos corporales dañan el cuerpo del infante durante el día. Sin embargo, por la noche su físico es reabastecido y restaurado, de ahí el torrente de energía y felicidad que irradian los pequeños.
  • Como hemos dicho, todo cuanto ha aprendido, visto o estudiado a lo largo del día es asimilado por el cerebro durante la noche. Esto es vital, en una etapa en la que el niño evoluciona a gran velocidad y su cerebro es una “esponja”.

Niño pequeño dormido

Cada noche que acunes a tu niño y le desees dulces sueños, recuerda la importancia de que duerma bien. Si has creado una atmósfera de amor y cariño en torno a él, un descanso reparador será ideal para que madure conceptos, conductas, aptitudes y actitudes que le conviertan en un joven autónomo, formado, independiente y feliz.

¡Mi hijo se pasa el día durmiendo!

Muchas madres se quejan amargamente de que sus niños se pasan el día durmiendo. Si tu hijo tiene menos de 12 años, esto no es un motivo de alarma. La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda que estos infantes tengan sueños de entre 10 y 12 horas diarias.

Si tu niño es menor de 6 años, las horas de sueño han de ser muchas más. Durante sus primeros meses dormirán casi todo el día. Poco a poco irán reduciendo el tiempo que dedican al descanso hasta llegar a las 12 horas recomendadas cuando han superado el lustro de edad.

Sin embargo, sí que es importante que los niños tengan un sueño de calidad. Para ello hemos de crear un ambiente adecuado. Es vital que mientras el pequeño duerme, tenga total tranquilidad, oscuridad y un entorno relajado, pacífico y lejos del estrés y las preocupaciones.

Si tu niño duerme las horas necesarias según su edad en un ambiente adecuado, la asimilación de aprendizajes, conductas y enseñanzas será mucho más positiva. Además, la recuperación de energía también mejorará, con lo que será más vital, feliz y pleno.

Los dulces sueños y el rendimiento del niño

Muchos han sido los estudios que han demostrado la importancia de un sueño reparador para el rendimiento del niño, y también del adulto obviamente. En este caso, la atención, la toma de decisiones, la creatividad y el acceso a los resortes de la memoria son mucho más eficaces tras dormir adecuadamente.

En relación a este tema, un grupo de científicos demostró en 2010 que el rendimiento de niños de 6 a 17 años era mucho mayor si habían descansado las horas de sueño requeridas según su edad. También mostraron que los que tenían menos tiempo de descanso mostraban un peor desarrollo de sus funciones psicológicas y cognitivas.

Niña durmiendo con un peluche

De hecho, un sueño adecuado y de calidad también redunda positivamente en el rendimiento físico del pequeño. Su peso y altura se verán reflejados en el funcionamiento de su metabolismo, según demostró un estudio publicado por la revista Pediatrics en 2011.

Incluso hay estudios realizados por la OMS que han confirmado que los niños que duermen sus horas correspondientes demuestran resultados más positivos en los test de inteligencia, así como mejoras en diagnósticos de TDAH (Trastorno de déficit de atención con hiperactividad).

“Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar, y lo mejor de todo, despertar”

-Antonio Machado-

Así que ya sabes, cada vez que te acerques a la cama de tu niño y le desees dulces sueños, recuerda que tu pequeño aprende y mejora con cada hora que duerme y descansa en un ambiente cálido, amable, de calidad y de cariño.