Eduardo Galeano, biografía de un libertario

Edith Sánchez · 6 abril, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Gema Sánchez Cuevas el 6 abril, 2019
La obra de Eduardo Galeano tiene una magia especial. Lo suyo es historia, pero también crónica y poesía. Defendía el derecho a pensar y sentir al mismo tiempo, negándose a cualquier pretensión de objetividad.

El nombre de Eduardo Galeano es sinónimo de buena literatura, de compromiso social y de valores éticos a prueba de todo. Su obra Las venas abiertas de América Latina es un verdadero clásico, que junto a Memoria del fuego han sido traducidos a más de 20 idiomas.

Eduardo Galeano fue un escritor difícil de clasificar. Muchas veces en sus textos combinó la realidad con la ficción. El sentimiento con el pensamiento. De hecho, se le atribuye la invención del término “lenguaje sentipensante” para referirse a esa particular combinación de objetividad y subjetividad.

Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios”.

-Eduardo Galeano-

Uno de los aspectos más interesantes de Eduardo Galeano es que fue un intelectual autodidacta. No obtuvo un título profesional formal, aunque sí varios doctorados honoris causa. Quizás, por eso, su obra tiene una fuerza especial: la de quien toma nota de la realidad con los sentidos y la lectura, y no a través de un profesor.

Eduardo Galeano

Un escritor en Montevideo

Eduardo Galeano nació en Montevideo, Uruguay, el 3 de septiembre de 1940. Su verdadero nombre era Eduardo Germán María Hughes Galeano, pero tomó el apellido de su madre para firmar sus creaciones literarias. Su familia tenía buenos recursos económicos y era profundamente católica.

Durante la infancia, Eduardo Galeano soñaba con ser santo o futbolista, lo que ocurriera primero. Sin embargo, a los 14 años elaboró un dibujo solitario y lo llevó al semanario “El sol”, que terminó comprándolo. Se hizo caricaturista en este medio, que pertenecía al Partido Socialista.

A los 19 años tuvo una crisis existencial y un intento de suicidio. Nunca explicó del todo por qué. Lo cierto es que tras salir de un estado de coma, cambió su vida radicalmente. Fue entonces cuando comenzó a llamarse a sí mismo Eduardo Galeano y luego a escribir en el semanario Marcha, su verdadera escuela como escritor.

Eduardo Galeano en el exilio

En 1973 se instaló una de las dictaduras más feroces en Uruguay. La misma lo arrestó y precipitó su exilio hacia Argentina. Allí, y con apenas 32 años, publicó su obra maestra Las venas abiertas de América Latina. Quería que fuera un libro de economía política, pero terminó siendo un apasionante libro de historia, que se convirtió en ícono de la literatura latinoamericana.

Por aquel entonces ya se había casado dos veces y tenía tres hijos. En Argentina, fue cofundador de Revista Crisis. Sin embargo, la dictadura también se impuso en ese país en 1976 y pronto supo que tenía que irse de allí. Antes de eso conoció a Helena Villagra en un asado. Ella sería su compañera durante los siguientes 40 años.

Sus obras fueron prohibidas en Uruguay, Argentina y Chile, por los tres dictadores de turno. Poco después, se exiló en España y allí escribió su famosa trilogía Memoria del fuego. Se inspiró en un poema griego y fue elaborado a pedazos, incluso hay partes que se escribieron en servilletas.

Eduardo Galeano

El retorno y el final

Galeano pudo volver a Uruguay a comienzos de 1985, cuando cayó la dictadura en su país. Fiel a su tradición, fundó un nuevo semanario: Brecha, en compañía de Mario Benedetti y otros intelectuales. También se volvió cliente frecuente del café El Brasilero, uno de tantos cafecitos de poetas que hay en Montevideo. Allí se sentaba cerca de la ventana. Actualmente ese lugar vende el “Café Galeano”, en homenaje al escritor.

Eduardo Galeano se involucró nuevamente con grupos políticos e intelectuales de izquierda. En 2004, participó en el primer triunfo de ese sector en su país, en cabeza de Tabaré Vásquez. Luego celebró el ascenso al poder de Pepe Mujica. También formó parte del comité consultivo del canal Telesur de Venezuela y comenzó a escribir semanalmente para el diario La Jornada, de México.

En el año 2007, los médicos descubrieron que el escritor tenía cáncer de pulmón. Desde entonces, los quebrantos de salud fueron frecuentes y cada vez se le veía menos en público. Desconfiaba de las nuevas tecnologías y por eso hasta el final de su vida escribió a mano. También desconfiaba de la extrema racionalidad y de toda forma de autoritarismo, fuera de derecha o de izquierda. Murió a los 74 años, el 13 de abril de 2015.

  • Chacón Ramírez, C. A., & Botero Herrera, D. A. (2016). Entre el miedo y el derecho al delirio: un decir desde los ninguneados de Eduardo Galeano. Hallazgos, 13(25).