Reforzar la autoestima con lenguaje positivo - La Mente es Maravillosa

Reforzar la autoestima con lenguaje positivo

Valeria Sabater 27, Abril 2014 en Psicología 80 compartidos

“No haces nada bien, no sé qué voy a hacer contigo”. Una frase como esta puede hacer tanto daño como una bofetada. Es posible que mucha gente desconozca el efecto que el lenguaje puede tener sobre las personas, y en especial en los niños. La infancia es ese momento evolutivo en que las primeras experiencias asientan los pilares de nuestra personalidad, de nuestra autoconfianza y autoconcepto. El lenguaje de nuestros progenitores nos modela en un sentido u otro, dándonos seguridad o por el contrario, minando la autoestima o incluso fomentando la ira.

Está claro que nadie viene con un manual de instrucciones a este mundo, una guía que nos enseñe cómo ser mejores personas o, aún más importante: ser padres o madres. Podemos esforzarnos en dar lo mejor a nuestros hijos, en llevarles a un buen colegio, pagarles actividades extraescolares para ofrecerles la mejor formación… pero en ocasiones se nos escapan pequeños detalles. Palabras. Gestos. Expresiones.

El lenguaje positivo es tan necesario como una caricia, o un vaso de leche.

NUNCA ME SALE NADA BIEN

¿Qué podríamos responderle a un niño que continuamente nos dice las mismas palabras cuando intenta hacer algo? Es importante estar alerta con este tipo de expresiones de los más pequeños. Nuestra finalidad como progenitores, profesores u orientadores, es y será siempre la de fomentar la confianza. La capacidad de un mismo para verse seguro. La respuesta sería: “Inténtalo otra vez, seguro que ahora lo consigues”. Algo tan sencillo aporta una sensación de tranquilidad y autoconfianza en el niño, algo con lo que motivarse y volverlo a intentar.

Si no se ve capaz y no recibe apoyo, seguramente deje de esforzarse en casi todas sus tareas, y no solo por las dudas sobre su propia capacidad. También por comodidad. ¿Para qué intentarlo si lo único que voy a conseguir es frustración? Al final, para no sentir esa sensación negativa, simplemente acabe evitando cualquier obligación, cualquier propósito.

EDUCAR EN POSITIVO

“Cada día te sale mejor", "Seguro que puedes hacerlo", "Me gusta mucho lo que has hecho.” Expresiones como esta aportan seguridad al niño. Son frases claras y sencillas de entender. Hemos de recordar que los niños, hasta llegados los 6 años no entienden la ironía, los dobles sentidos o los juegos de palabras. En el lenguaje habitual de un adulto este tipo de juegos del lenguaje son muy comunes, y en ocasiones, podemos expresarlos sin darnos cuenta que los niños más pequeños no van a terminar de entenderlos.

Un ejemplo sería esa frase tan común de “tú sigue haciendo eso y verás…”. Lo más probable es que el niño continúe haciéndolo al no recibir una orden clara como: “Deja de jugar ahora y termina tus deberes o mañana te pondrán un negativo en clase.”

Es decir, la comunicación con nuestros hijos no solo debe ser positiva, también debe ser lo más clara posible, sin ambigüedades o ironías. Es imprescindible llenarnos de positividad, y de frases de esperanza donde aportar seguridad al crecimiento psicológico y personal de los niños, donde fomentar su autoestima.

En nuestra cotidianidad, no solemos dar importancia a la forma de expresarnos. Cuando en realidad siempre acabamos diciendo más de lo que pretendemos.

Incluso nuestra gestualidad dice mucho más que las palabras. A la hora de educar es imprescindible que tengamos en cuenta todo lo que transmitimos a un niño. Podemos quejarnos de su comportamiento, podemos reñirle e incluso castigarle. Pero el castigo y la crítica no servirá de nada si no le damos una oportunidad de mejora. “Te vas a quedar sin tocar el ordenador una semana porque no trabajas lo que deberías, porque no terminas tus deberes y porque no es bueno que estés tantas horas jugando con él. Cuando me demuestres que mejoras en el colegio y que lo utilizas para cosas útiles, volveré a dejártelo. Sé que puedes hacerlo”

El lenguaje positivo es imprescindible en nuestra vida diaria, en nuestras relaciones y a la hora de educar a los más pequeños. Y tú ¿lo practicas habitualmente?

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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