Efectos de la intimidación sobre la salud

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 8 diciembre, 2018
Valeria Sabater · 8 diciembre, 2018
Los efectos de la intimidación sobre la salud pueden durar años. Es prioritario que todas aquellas personas (en especial niños) que hayan sufrido estas experiencias reciban asistencia psicológica

Los efectos de la intimidación sobre la salud son enormes. Esa conducta deliberada, que puede dañar, humillar, anular e invisibilizar al otro, no genera solo ansiedad o estrés. Todas aquellas personas que han sido o que son intimidadas en la actualidad desarrollan desde depresiones, dolor crónico, problemas digestivos, insomnio… El coste de estas experiencias se sufre incluso a largo plazo.

Las formas en que se ejerce la intimidación es tan variada como dañina. No solo da forma al bullying, tan común en nuestras escuelas e institutos. También se da en los entornos laborales, entre parejas, entre padres e hijos e incluso entre hermanos. Tan graves son las consecuencias de este tipo de conductas que muchos expertos opinan que estamos ante un problema de salud pública.

Un ejemplo, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de psicología de Almería, revela que el suicidio debido al acoso y la intimidación es ya la tercera causa de muerte entre los jóvenes de entre 15 y 29 años. Las cifras se elevan cada año. Aún más, otro trabajo realizado en la Universidad de Suffolk (Boston) nos advierte de que la mayoría de programas para prevenir el bullying y el mobbing no están funcionando.

Especialistas en el tema y en la conducta violenta nos señalan que la clave de todo esto estaría en comprender qué hay detrás del matón, del acosador, del que disfruta intimando y ejerciendo el poder sobre otros. Sabemos que muchos intentan compensar su falta de autoestima bajo estas conductas. Otros, son el resultado de una mala crianza. Finalmente, los menos actúan llevados por un sentido intrínseco de maldad.

Ahora bien, más allá de todo este tema (que siempre resulta tan complejo como controvertido) hay otro aspecto esencial. Hablamos de los efectos de la intimidación sobre la salud de las víctimas y la necesidad de actuar cuanto antes a todos los niveles, tanto social como psicológico.

“Hay tres objetivos muy importantes en la vida de toda persona: la primera es ser amable, la segunda ser amable y la tercera ser amable”.

-Henry James-

Niño triste mirando por la ventana que sufre los efectos de la intimidación

Efectos de la intimidación sobre la salud, ¿cuáles son?

Desde los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) nos advierten que los efectos de la intimidación sobre la salud son tan graves que es necesario implementar planes adecuados de prevención y atención. Sabemos, que en los casos más extremos, una persona puede recurrir incluso al suicidio.

Sin embargo, hay otros aspectos que es necesario tener en cuenta. La primera es que haber sufrido este tipo de conducta dañina durante como mínimo 6 meses genera alteraciones físicas y psicológicas muy evidentes. Es más, se estima incluso que el efecto traumático de estas vivencias puede durar años.

Veamos más datos para comprender mejor esta compleja realidad.

Formas de intimidación

Tal y como hemos señalado al inicio, el abanico de este tipo comportamientos agresivos y violentos puede ser muy amplio. Estos serían algunos ejemplos:

  • Intimidación verbal (insultos, comentarios despectivos...).
  • La intimidación social (invisibilizar a una persona, aislarla...).
  • Intimidación física (agresiones).
  • La intimidación psicológica (manipulación, chantaje, vulneración de la autoestima...).
  • Intimidación sexual (tocamientos, humillaciones físicas, violaciones,…).
Hombre triste que sufre los efectos de la intimidación

Efectos psicológicos de la intimidación

Dentro de los efectos de la intimidación sobre la salud, están esos que no dejan una huella externa. Nos referimos a esas marcas interiores que minan la integridad de la persona y que son en muchos casos el desencadenante de la pérdida de la salud física.

  • Progresivo deterioro de la autoestima.
  • Trastornos de estrés y ansiedad
  • Pérdida de confianza en uno mismo.
  • Desconfianza en los demás.
  • Problemas en el desarrollo personal.
  • Pérdida de la motivación.
  • Pérdida de la calidad de las relaciones sociales.
  • Angustia psicológica.
  • Inseguridad.
  • Sentimientos de culpa y de vergüenza por no saber manejar estas situaciones.
  • Autolesiones.
  • Depresión.
  • Ideación suicida.

Efectos físicos de la intimidación

David Hanscom es un especialista del dolor crónico. Sus trabajos y libros publicados sobre este tema nos revelan algo importante. Haber sufrido intimidación durante más de cinco meses genera importantes cambios en la salud de la persona. Lo primero que se evidencia, por ejemplo, es un sistema inmunitario más débil.

  • Asimismo, desde el instituto médico de neurociencia nos señalan que es común sufrir problemas en la columna vertebral. Los dolores de espalda pueden llegar a ser crónicos.
  • También es común sufrir insomnio.
  • Los problemas digestivos son otro problema habitual.
  • Las cefaleas
  • Pérdida de peso.
  • Problemas de piel
  • Pérdida del cabello

Tal y como nos señalan estos expertos, emociones -como la vergüenza, la rabia, el miedo y ese estrés permanente que la persona no sabe cómo gestionar- acaban alterando nuestros procesos fisiológicos.

¿Qué podemos hacer para prevenir la intimidación?

Sabemos ya que los efectos de la intimidación sobre la salud son inmensos. Tenemos claro también que algunas personas, en especial las más jóvenes, optan por respuestas dramáticas ante estas situaciones de las que no saben muy bien cómo salir. Este tipo de conducta es ese fantasma recurrente en las aulas, en los ámbitos laborales y en la intimidad de muchos hogares.

¿Qué podemos hacer por tanto en estos casos? Necesitamos concienciarnos. Lo primero que debemos hacer es ser sensibles a esta realidad y poner medidas de prevención y atención en absolutamente todos los escenarios posibles. En las escuelas, institutos, universidades, centros de atención primaria, en los departamentos de recursos humanos y salud en el trabajo…

Manos con un corazón de piedra para representar cómo tratar los efectos de la intimidación

Toda persona debería entender que cuenta ayuda experta a su alcance cuando lo necesite. A su vez, es vital que dispongamos de esos profesionales especializados en este tipo de situaciones. Psicólogos y otros agentes sociales capaces de dar respuesta a ese niño, a ese joven, a esa mujer o ese hombre que necesita dejar de reaccionar para empezar a actuar.

Seamos más sensibles a este tipo de realidades. La intimidación no se combate con parches, buenas intenciones o remedios caseros. Necesitamos actuaciones firmes, inteligentes y eficaces.

  • Van Dijk, A., Poorthuis, A. M. G., & Malti, T. (2017). Psychological processes in young bullies versus bully-victims. Aggressive Behavior43(5), 430–439. https://doi.org/10.1002/ab.21701
  • Organización Panamericana de la Salud. (2003). La intimidación sexual. In E. G. Krug, L. L. Dahlberg, J. A. Mercy, B. Zwi, Anthony, & R. Lozano (Eds.), Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud (pp. 160–197). Washington, D.C.: Organización Mundial de la Salud. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004