El arte de amargarse la vida - La Mente es Maravilosa

El arte de amargarse la vida

Valeria Sabater 3 mayo, 2014 en Psicología 606 compartidos
Mujer en una diana representando como amargarse la vida

La felicidad es un concepto muy difuso a la vez que complejo. Podríamos hablar de aspiración, de algo que alcanzamos brevemente y que al instante pierde levemente su intensidad. Sin embargo, queda la cotidianidad de las pequeñas cosas, de un sencillo equilibrio en el que sentirnos bien, ahí donde poder apreciar cada cosa que nos rodea, nos acompaña y nos define y de hacerlo sin amargarse.

Puede que el ser consciente de esta felicidad “humilde” sea un don que no todo el mundo dispone. Pongamos un ejemplo: según la revista Forbes, una buena parte de las personas más ricas de nuestro planeta, es infeliz.

Esto nos demuestra dos cosas que quizá ya sabíamos, que la felicidad no se compra con un cheque de infinitos ceros, y que el arte de amargarse la vida está quizá a la orden del día en todas las escalas sociales. Hasta en los millonarios.

La esencia del arte de amargarse la vida

Mujer con pensamientos negativos

En ocasiones nos preocupamos en exceso de aspectos que no tienen importancia. De cosas que no tienen solución o no tienen por qué suceder. Todos conocemos a personas que tienden a anticipar cosas: “Tenemos que hacer esto porque puede suceder aquello”, ideas obsesivas donde está presente una inseguridad continua, que les hace no solo amargarse a ellas mismas, sino también a quienes les rodean.

Miedo al fracaso, miedo a la soledad… Todo ello nos empuja en ocasiones a hacer cosas que complican aún más nuestra realidad, nuestra cotidianidad aparentemente sencilla donde no existen problemas graves.

¿Cómo amargarse la vida?

El arte de amargarse la vida tiene en ocasiones comportamientos que nos son fácilmente reconocibles. Veamos algunos ejemplos:

  • Tu presente está bien, pero empiezas a obsesionarte con el futuro, con lo incierto porque está claro, la tranquilidad no dura mucho tiempo.
  • Si hay algo que no va bien en tu vida, por pequeño que sea, todo se complica. ¿Has discutido con alguien? ¿Un mal día en el trabajo? Suficiente para tener una mala semana y extender esa negatividad a todos los planos de tu vida.
  • Lo importante es no estar solo. Así que debes aguantar lo que sea y con quien sea.
  • Si has alcanzado una meta y eres un especialista en el arte de amargarte la vida, no la disfrutarás. Es posible que te marques otro objetivo aún más difícil cuya complicación te cause frustración.
  • Si alguien te deja caer una crítica, aunque sea constructiva, no la vas a aceptar. Porque nadie hace algo para bien, la mayoría de las personas tienen una doble intención y esta nunca es buena.

Dedos con caras distintas simbolizando el arte de amargarse la vida

La ausencia de sentido vital

Los ejemplos anteriores demuestran a grandes rasgos las dimensiones que definen a esas personas incapaces de apreciar la felicidad, la bondad de las cosas y las personas que les rodean. La envidia, la incapacidad de asumir responsabilidades, un perfeccionismo exagerado, el razonamiento excesivo, el negativismo, la baja autoestima… y en esencia, el vacío de sentido vital, caracterizan a estas personas.

No hace falta seguir una religión o practicar un tipo de filosofía específica para darnos cuenta de que nuestra vida debe tener un sentido. Un sentido para nosotros mismos. Las personas que nos rodean no son una amenaza, nadie está aguardando en una esquina para hacernos daño.

Tampoco hay que obsesionarse en lo que pasará el día de mañana ni caer en el error del razonamiento excesivo. Lo importante es mantener un equilibrio, usar la lógica… saber confiar.

El arte de NO amargarse la vida requiere que aprendamos a confiar, es imposible controlar todos los aspectos de nuestra vida para evitar que ocurran determinadas cosas.
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La felicidad no es una meta, es un estado, una emoción. Al contrario, la felicidad está en el día a día, en el ahora y en nuestra capacidad para saber cultivarla del modo más humilde posible.

Valeria Sabater

Soy psicóloga y escritora. La curiosidad por el conocimiento humano es mi cerradura particular, la psicología mi llave, la escritura, mi pasión.

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