El cambio de paradigma en la educación

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 27 septiembre, 2018
Sonia Budner · 25 noviembre, 2018

Es absurdo pensar que tras los increíbles avances tecnológicos que se han dado en las dos últimas décadas hay algún sector de la sociedad que pueda quedar “contaminado” por su efecto. En muchos casos, lo cierto es que la tecnología avanza más rápido que nuestra capacidad para actualizarnos. Aunque no ocurre así con las nuevas generaciones. Estas han crecido ya con un biberón en la mano y una tablet en la otra.

No se trata de que algunos sectores estén más o menos interesados en el cambio estén haciéndolo posible. Son nuestros niños y jóvenes los que traen ese cambio con ellos. Es su manera de entender y de relacionarse con el mundo lo que ha cambiado ya. Un sistema educativo que no avance al mismo ritmo y esté en consonancia con este entorno artificial, pero real, puede hacerles perder un tiempo valiosísimo que ya no podrán recuperar.

¿En qué consiste el cambio de paradigma en la educación?

Principalmente en que el sistema lineal tradicional de educación ya no tiene cabida en nuestros esquemas. Hemos pasado varios años intuyendo que los cambios se acercaban, pero no se concretaban. Se ha culpabilizado a los profesores, a los padres y a los propios niños. La tasa de abandono escolar es muy elevada. Nuestros niños se aburren en clase (alguien puede pensar que esto siempre ha sido así, lo que no quita para que tenga que seguir siendo así).

No es una cuestión de pequeños ajustes o de añadir sobre lo construido. Hablamos de un cambio profundo en las instituciones educativas. Cambios en los medios utilizados, en la forma de hacer llegar los contenidos y en la forma de adquirirlos.

También un cambio en los valores de los que somos modelo. Un cambio en las formas de adquirir habilidades. Esto no era prioridad en el sistema educativo tradicional. Sin embargo, nuestros jóvenes lo van a necesitar en su vida adulta.

Profesora leyendo a sus alumnos

Educación lineal frente a educación horizontal

Nuestros niños aprenden más hoy en internet y con sus amigos que en las propias aulas. La información ya no la tiene el profesor. La información está en muchas pantallas, en muchos portales. Los chicos saben cómo buscarla, cuando tienen interés ya no tiene que esperar a que alguien les enseñe. Probablemente veremos un cambio importante en la figura del profesor en los próximos años. Los alumnos de hoy requieren de tutores que les guíen, no que faciliten conocimientos que ya tienen a su alcance.

La educación lineal está basada en una transmisión de la información totalmente desconectada de significado emocional. Este tipo de educación presupone que el niño es ignorante y hay que completarlo. Pone énfasis en la diferencia entre profesor y alumno. No hay dialogo, no hay creatividad. Los aprendizajes son volátiles, el alumno es alguien pasivo.

Las nuevas tendencias de educación horizontal proponen que sea el alumno quien busque el conocimiento. Defiende que el alumno es capaz de pensar y que el aprendizaje de la experiencia es vital. El profesor tiene que centrarse más en las competencias que en el contenido y saber resolver situaciones de aprendizaje.

“Las emociones y la motivación dirigen la atención y deciden qué se aprende”.

-Begoña Ibarrola-

Emociones y motivación

Lo que ya intuíamos hace tiempo, se ha demostrado como una realidad. Las emociones de valencia positiva mejoran nuestra comprensión y nuestro recuerdo, a la vez que motivan el aprendizaje. Las emociones fomentan el aprendizaje porque refuerzan las conexiones sinápticas y la actividad de nuestras redes neuronales.

En este sentido, la neuroeducación es una valiosa herramienta que facilitará el trabajo de los profesores a la hora de desarrollar las habilidades personales y aptitudes de sus alumnos y facilitarles así el proceso de aprendizaje. Que sepan del funcionamiento del cerebro y la relación que tiene con el comportamiento y el ritmo de aprendizaje de los chicos.

Además, es muy positivo que los docentes conozcan cómo aprende un cerebro, como controla las emociones o procesa la información. El tiempo de diseñar una clase en base a un libro de texto está pasando a la historia.

Afrontando los retos del siglo XXI

Hay un déficit importante de perfiles profesionales a la altura de las necesidades de las empresas actuales. Nuestro entorno laboral ha cambiado significativamente. Nuestro viejo sistema educativo está basado en la revolución industrial y en las necesidades laborales de la misma. Ya no podemos formar a nuestros jóvenes de esta manera porque el mercado de trabajo necesita de manos con habilidades diferentes. Más que de repetir, se trata de innovar con inteligencia.

La creatividad , el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, el pensamiento crítico, las capacidades de liderazgo y de innovación son habilidades que las empresas buscan en los currículums. Así, es importante lo que has estudiado, pero todavía lo es más cómo te presentes y lo que seas capaz de hacer. Es la única vía que les permitirá afrontar su futura realidad laboral.

  • Krumm G.L, Filippetti V.A, Bustos D. (2014). Inteligencia y creatividad: correlatos entre los constructos a través de dos estudios empíricos. Universitas Psychologica.