El castigo de nacer perverso - La mente es maravillosa

El castigo de nacer perverso

Sonia Viéitez Carrazoni 29 septiembre, 2013 en Psicología 200 compartidos
Hombre perverso gritando

¿Qué es realmente un perverso? La definición de “perversión” presenta incontables dificultades. Al principio se asoció el termino de manera equivocada a supuestas “desviaciones” sexuales”. Sin embargo, este concepto está excluido actualmente.

La psiquiatría adoptó para casos relacionados con situaciones sexuales los términos de “disfunciones” o “parafilias. Puede comprobarse que en los manuales de diagnóstico de los trastornos mentales (DSM-IV y CIE 10) se desvincula la denominación de perversión de las parfilias o disfunciones sexuales.

Cómo piensa un perverso

Una persona perversa se siente acechada por pensamientos obsesivos y destructivos, al considerar que las actitudes humanas no son sinceras.

Evidentemente, esta es una condición anormal de la personalidad, en la que el “perverso/a” desarrolla una destructividad hacia sus semejantes a través de pensamientos y actos de carácter maligno.

Hombre perverso con capucha

Numerosos estudios científicos indican que la conducta perversa puede ser congénita. Sin embargo, también afirman que la falta de afecto en etapas tempranas (en la infancia) puede propiciar la gestación de una mente de características perversas.

El perverso desarrolla una personalidad conflictiva, sus fantasías siempre son conscientes, y siempre trata de dañar, humillar y vejar a otras personas.
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En los casos en que sí está asociada una perversión sexual (mejor llamada parafilia), es imprescindible para el perverso un escenario donde pueda desarrollar su deseo de destrucción y actividad con connotación obscena, o trasladar a ese lugar, las vejaciones recibidas de manera real o ficticia durante sus etapas de infancia y adolescencia.

Cuando la víctima del perverso es sometida y humillada, este experimenta sensaciones de triunfo, dominación y superioridad. En definitiva, necesita sentirse vengador y no víctima.

Conocer a un perverso

Dejando a un margen los casos de parafilias, el psicoanálisis interpreta la perversión como un valor de las estructuras nosograficas: perversión, neurosis y psicosis.

mujer perversa con una máscara

Un perverso desarrolla una conducta en cierta medida psicopática, que se manifiesta desde la infancia hasta la edad madurez y que lo hace en todos los ámbitos de su vida, desde el ámbito familiar al laboral.

Hay rasgos comunes en las personas perversas. Son personas que presentan rasgos marcados de agresividad y de egoísmo. Son, además, personas impulsivas, con rasgos pronunciados de inadaptación y con comportamientos egoístas que pueden llegar a ser agresivos.

Manifiestan una escasa o nula comunicación con su entorno. Persiguen con ansias la perfección en todos sus propósitos, arrastrando a quien sea en el proceso. Son personas sin empatía, que manifiestan una falta de respeto absoluta por los demás.

Según los psiquiatras, el aumento de la malignidad de estos sujetos se suele asociar a un aislamiento emocional, que va creciendo provocado por un  resentimiento social o afectivo, odios, fracasos etc. Es un círculo vicioso que no para de retroalimentarse.

No existe la cura para una mente perversa

En una persona perversa, no hay vuelta atrás: no es contemplada la posibilidad de una cura. Se debe emprender un tratamiento que comienza por hacerle entender al perverso que padece una patología y el consiguiente tratamiento farmacológico, institucional y la reeducación de las emociones, con la correspondiente orientación profesional será el camino a seguir.

Imágenes radio-diagnósticas del cerebro, indican que en los perversos patológicos algunas zonas relacionadas con las emociones se aprecian con cierto grado de deterioro, por lo que se proponen antidepresivos y antipsicóticos como parte del tratamiento.

Sonia Viéitez Carrazoni

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