El centro de nuestra vida: pensamientos y emociones

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 1 agosto, 2015
Álvaro Cabezuelo · 13 julio, 2015

Ni tu peor enemigo puede hacerte tanto daño como tus propios pensamientos.

(Buda)

Es imposible conocer el número exacto de pensamientos pero se habla de que tenemos hasta 70.000 al día y la revista New Scientist de una media de 10 elevado a 80.000.000.000.000 a lo largo de la vida. Una cifra que supera el número de átomos que hay en el universo si nos basamos en la cantidad de neuronas y todas las conexiones entre sí.

Entre tanto número, aprendemos a seleccionar aquellos que son más acordes con la visión del mundo que nos formamos a lo largo de la vida. Aquellos que nos generan una emoción concreta y que nos llevan a actuar de una determinada manera.

Nuestros pensamientos generan emociones

Si pensamos que obtendremos un buen resultado, sentiremos emociones positivas que nos motivarán para emprender acciones encaminadas a conseguirlo.

Si imaginamos un final catastrófico, es posible que nos sintamos tristes e incapaces y nos desmotivará para llevar a cabo no-acciones o tomaremos aquellas alternativas menos adecuadas para afrontarlas.

Nuestra mente tiene la capacidad para imaginar, soñar, crear, inventar, comunicar, descubrir y cambiar realidades. Aunque es esta misma capacidad la que también nos juega malas pasadas.

ansiedad

 

Somos intérpretes de emociones

Es una capacidad del ser humano increíble. Tenemos que escucharlas, acogerlas y gestionarlas para aprender de nosotros mismos y así poder empatizar con los demás. Pero es necesario tener en cuenta que no siempre podemos basarnos en un razonamiento emocional para elaborar juicios fiables.

Las experiencias anteriores influyen

Establecemos asociaciones de cómo nos hizo sentir un acontecimiento del pasado. Lo malo es que si fue negativo corremos el riesgo de proyectarlo hacia el futuro como señal inequívoca de que volverá a ocurrir puesto que nos sentimos igual que lo hicimos aquella vez.

Aprendemos y cometemos errores en el camino

No sólo somos nosotros los que provocamos que salga mal. Hay que tener en cuenta que la vida se compone de más variables que influyen en lo que ocurre. Si nos olvidamos de esto, nos sentiremos culpables o culpabilizaremos a los demás siempre.

Para construir una actitud abierta de aprendizaje, es fundamental aprender de los errores o comunicar a los demás nuestro desagrado, pero no podemos culparnos en exceso por ellos.

A veces, pensarlo NO dice nada de ti. Es sólo un juego mental.

Para entenderlo, aprendamos a distinguir dos conceptos con una historia:

Marta va a reencontrarse con un amigo con el que mantuvo una relación hace unos años. Pueden surgir muchas dudas y puede imaginarse muchas situaciones posibles que pueden ocurrir en el reencuentro. Después de este tiempo, Marta no guarda rencor ni rabia hacia él. Ella volvió a enamorarse y todo se quedó en el pasado. 

Claro que es lógico sentir emociones y activación al imaginar como será volver a hablar con él. Pero es justo esa imaginación la que en ocasiones nos puede hacer que recreemos una trama que nos provoca una emoción que nos predispone a acudir a la cita con una energía negativa o positiva y que además nos hace sentir bien o mal con nosotros mismos.

Egosintónico: comportamientos, valores y sentimientos que están en armonía con nosotros mismos, son aceptables por nuestro ego y son coherentes con nuestros ideales y autoimagen.

“Esto que he pensado me gustaría hacerlo y va en sintonía conmigo”

He imaginado que nos encontrábamos en aquel lugar después de estos años sin vernos y que nos daba tanta alegría que acabábamos hablando durante horas.

Egodistónico: comportamientos, valores y sentimientos que entran en conflicto y son disonantes con las necesidades, objetivos nuestro ego y autoimagen.

Me he imaginado haciéndote daño, diciendote palabras que se te dolerían y no era capaz de dejar de decirlas. Soy una mala persona.

” Esto que he pensado NO me gustaría hacerlo” y NO va en sintonía conmigo”

Tienes un don, tienes una oportunidad

Acabemos…

1. Sabiendo que nuestra mente es capaz de imaginar, crear y soñar lo mejor pero también lo peor.

2. Teniendo en cuenta que las emociones son fundamentales pero no siempre muy buenas para confirmar aquello que pensamos.

3. Distinguiendo entre egosintónico y egodistónico, sabemos que pensarlo NO es sinónimo de que ocurrirá ni de ser una mala persona por el hecho de tener pensamiento negativos, sino que luego podemos pasar el filtro de nuestra autoimagen, moral, reflexión y valores.