Saboteándome…

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gema Sánchez Cuevas el 25 noviembre, 2015
Sheny Herrarte · 8 noviembre, 2013

Quién no ha escuchado alguna vez el refrán “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Este refrán suelen utilizarlo con frecuencia las madres, cuando de pequeños evitamos realizar algunas tareas; pero al crecer, y sin darnos cuenta, a veces resulta que se ha vuelto un habito posponer nuestros compromisos, llamadas, trabajo, pagos, encomiendas, decisiones, oportunidades, incluso nosotros mismos. A este comportamiento se le llama procrastinación, palabra proveniente del latín que significa postergar, posponer;  pero … ¿Sabemos realmente por qué procrastinamos?

Posponer es sinónimo de prorrogar, pero prorrogar ¿para qué?

Los seres humanos posponemos para evitar el estrés, la responsabilidad, el dolor, la soledad, la realidad, el amor, el desamor, etc… tratando según nosotros, que mañana sea más fácil, sin darnos cuenta que como cita George Lorimer “Posponer algo fácil lo convierte en difícil, y postergar algo difícil lo convierte en imposible”.

Excusas como: descanso un minuto y después sigo, sólo tomo un vaso con agua, ya es tarde y estoy cansado (a), no tengo ganas, hoy no me quiero enojar, estoy muy estresado(a), hora de mi programa favorito, mejor voy al médico mañana, etcétera, etcétera… ¿Las has usado alguna vez? Lo más probable es que todas o cualquiera de estas excusas disculpen nuestros fracasos, indecisiones, miedos, ansiedades y muchas veces falta de motivación.

Por ejemplo, cuantas veces te sientes indispuesto y dejas de visitar al médico aludiendo tu falta de tiempo, sin darte cuenta que postergar esa cita puede ser clave para tu salud, o cuando en el trabajo te dan una tarea que no te agrada y la dejas paradespués, pero al final llega el momento de la entrega y se vuelve difícil de resolver o a lo mejor ya no te da tiempo de hacerlo, y al final el fracaso es todo tuyo, pudiendo haberlo evitado. Y cuando te encuentras envuelto en una relación en la que predomina la dinámica de ganar-perder, en donde tu pierdes, pero no te alejas por miedo a quedarte sola(o)…

Al postergar o dejar para mañana, te estás saboteando tu misma/o con pensamientos, sentimientos y actitudes negativas que a la larga bajan tu autoestima, generándote inseguridad, ansiedad, co-dependencia, estrés, miedos y algunos otros trastornos.

¿Cómo podemos romper con el hábito de posponer o procrastinar?

Para hacerlo, es bueno analizar conscientemente por qué lo hacemos.

I. Si es por falta de tiempo, será necesario que te organices llevando una agenda para calendarizar las tareas y no postergar ninguna. Con esto estarás menos sobre cardado(a), evitando sentirte estresado(a), ansioso(a) y además aprovecharás mejor tu tiempo y no tendrás que negociar entre tu programa favorito, un vaso con agua y tus responsabilidades.

II. ¿Miedo? ¿A qué le temes?

• ¿Al fracaso?  Recuerda que el que no arriesga no gana; toma en cuenta que el fracaso es un aprendizaje,
• ¿A la soledad? Los seres humanos son sociables por naturaleza esta en ti y solo en ti sentirte solo (a),
• ¿A la crítica? La crítica te ayudará a encontrar muchas veces tus debilidades y por ende a convertirlas en fortalezas, al analizar los miedos que te hacen procrastinar encontraras el valor suficiente para enfrentarlos y acabar con ellos.

Es importante que te pongas objetivos claros a corto y mediano plazo, realiza un mapa que te indique los pasos a seguir para llegar a la meta, recuerda que si tu cambias tu manera de pensar también cambiarás tu manera de actuar.