El cerebro moral: las bases neuronales de la ética y los valores humanos

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
20 febrero, 2019
Los neurocientíficos han descubierto los circuitos cerebrales que conforman el cerebro moral. Son esos mecanismos que nos permiten llevar a cabo conductas altruistas y prosociales que a menudo, pueden observarse incluso en niños muy pequeños.

La motivación por ayudar a alguien, tener un mínimo sentido sobre lo que está bien y lo que está mal, procurar no causar daño a los demás, tener un sentido básico de justicia…Todo ello conformaría un término que los científicos usan ya con frecuencia: el cerebro moral. Es más, a día de hoy ya se han mapeado los circuitos cerebrales que nos permiten tomar de decisiones morales y éticas.

Es muy posible que este tema llame la atención a más de uno. ¿Significa esto que nuestro cerebro viene «equipado» con una brújula moral más o menos calibrada? Este es un aspecto del que hasta no hace mucho venía ocupándose la filosofía. Para diversos autores, los principios éticos y morales tenían su origen en la religión o más bien, en la educación y la influencia de nuestros contextos sociales.

Ahora bien, otras figuras destacadas, como el filósofo escocés David Hume, avanzaron ya en su momento que los comportamientos morales tienen como base las propias emociones humanas. También Charles Darwin, en su obra The Descent of Man explicó algo tan decisivo como importante. Según él, todo animal dotado de instintos sociales tiene un mínimo sentido de conciencia moral. 

Estas figuras de nuestra historia estaban asentado las bases de la psicología moral. En la última década se están llevando a cabo múltiples investigaciones que dan realidad a un hecho. La sensibilidad moral es el resultado de nuestra evolución. Son esos conjuntos de mecanismos cognitivos, emocionales y motivacionales que nos animan a practicar la cooperación, las conductas prosociales y altruistas

Todo ello, nos ayuda a garantizar nuestra supervivencia como especie. Aunque como bien sabemos, no todos practicamos la moralidad y la ética de igual manera.

«La moral es la ciencia que enseña, no cómo hemos de ser felices, sino cómo hemos de llegar a ser dignos de la felicidad».

-Immanuel Kant-

cerebro moral con brújula

¿Qué es el cerebro moral?

Frans de Waal, psicólogo, primatólogo y etólogo, ya nos explicó en su libro Primates y Filósofos: La evolución de la moral del simio al hombre que los cimientos de la conducta moral (como bien señaló Darwin) aparecen en todo animal con comportamientos sociales. Esto podemos verlo en los simios y, por tanto, también en nuestros propios antepasados.

  • La investigación empírica también nos está arrojando datos en esta misma dirección. Así, estudios tan interesantes, como el liderado por el neurólogo Álvaro Pascual Leone, nos señalan que el cerebro moral se asienta sobre una base neurológica muy compleja, pero identificable a través de resonancias magnéticas funcionales.
  • Todo ello justifica nuevamente que la sensibilidad moral sería por tanto innata en el ser humano; es decir, aparece en nosotros como resultado de nuestra evolución.

Pensemos, por ejemplo, en un hecho tan ilustrativo como llamativo. El psicólogo Paul Bloom llevó a cabo un detallado trabajo de investigación que quedó recogido en el libro Just Babies. The origins of Good and Evil. En esta obra (obligatoria para todo aquel que quiera profundizar en el cerebro moral) descubrimos cómo los bebés muestran ya durante el primer año de vida conductas prosociales y altruistas.

Veamos más datos a continuación.

Amiga consolando a otra simbolizando el efecto del cerebro moral

La moralidad es (casi siempre) una respuesta natural en el ser humano

Hay excepciones, no hay duda. La teoría del cerebro moral nos señala que, efectivamente, hay casos donde el principio de que el sentido de la ética, el respeto y la clara diferenciación del bien y el mal sea innato en toda persona, no se cumple. Sabemos, por ejemplo, que hay un gen para la psicopatía. También que determinadas demencias frontotemporales o lesiones, pueden hacer que alguien se comporte de manera amoral.

Ahora bien, en el estudio neuroanatómico llevado a cabo por el doctor Pascual Leone se nos revela lo siguiente:

  •  El cerebro moral abarca una red neuronal donde quedan integradas diversas estructuras cerebrales como el lóbulo frontal, el lóbulo parietal, la ínsula y las estructuras subcorticales. 
  • Estas áreas facilitan y dan forma a lo que entendemos como la teoría de la mente (gracias a ella podemos atribuir pensamientos e intenciones a otras personas).
  • Asimismo, estas áreas promueven la empatía, las conductas sociales, nos ayudan a comprender las amenazas propias y ajenas, nos permiten analizar la realidad desde un punto social, emocional y moral, etc. Además, también facilitan el que podamos controlar nuestros instintos y pensar en las consecuencias de determinados actos.

La oxitocina como clave del cerebro moral

Patricia Churchland, neurofilosofía, es autora del libro Cerebro Moral. Esta obra es sin duda imprescindible para comprender gran parte de esta teoría que cada vez encuentra mayor respaldo empírico. A través de las páginas de este trabajo vamos entendiendo la relevancia que tiene para gran parte de las especies con conductas sociales, aspectos como la cooperación, la defensa del débil, el cuidado de los hijos, de la familia…

Nuestro cerebro ha evolucionado para entender que la exclusión, al igual que la agresión, no son conductas adecuadas. No nos benefician. La gran mayoría llegamos al mundo sabiendo que la violencia y el aislamiento no es bueno para nosotros ni para los demás. Y lo sabemos porque hay un molécula esencial que no solo nos lo dice, sino que nos anima a practicar conductas sociales positivas.

Oxitocina en el cerebro moral

Hablamos, cómo no, de la oxitocina. Es ella quien impulsa también al cerebro moral. Ella quien edifica la confianza, la atención, el cuidado, el afecto, la importancia de los vínculos… Reflexionemos por tanto en esta realidad; en entender que la cooperación, el respeto y el altruismo no solo nos dignifica como personas.

Son necesidades vitales para el ser humano.

  • Churchland, S. Patricia (2012) El cerebro moral. Paidós
  • Pascual. Leone, Álvaro (2013) How does morality work in the brain? A functional and structural perspective of moral behavior. Frontiers in Integrative Neurosciencie. Doi: 10.3389/fnint.2013.00065