El círculo dorado de Simon Sinek

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sergio De Dios González el 29 junio, 2018
David Sánchez · 1 julio, 2018

El círculo dorado de Simon Sinek es un principio que se puede aplicar a una empresa para conocer en qué objetivos tiene que centrar sus esfuerzos y cómo debe hacerlo. Esta teoría, popularizada por el divulgador inglés Simon Sinek, afirma que, aunque muchas empresas saben qué hacen o a qué se dedican, e incluso conocen qué procesos siguen para conseguir sus objetivos, no tienen claro por qué lo hacen (misión).

En estas ideas se basa el círculo dorado de Simon Sinek, que trata de explicar las tres preguntas que tiene que responder toda empresa para la realización de su labor profesional. Cumpliendo este principio, la inspiración y los beneficios de la empresa aumentarán.

Las preguntas del círculo dorado de Simon Sinek

Las tres preguntas en las que se basa el círculo dorado de Simon Sinek son las siguientes:

  • ¿A qué se dedica o qué hace la empresa? (What?).
  • ¿Cómo realizan su labor o qué procesos siguen? (How?).
  • ¿Cuál es la misión de por qué hacen su labor? (Why?).

La tercera de estas preguntas es la que, según Simon Sinek, muchas empresas no consiguen responder. Cuando uno trabaja con equipos comerciales, ayudándoles a armar sus planes de negocio, utilizar frecuentemente el “¿por qué?” o “¿para qué?” resulta un arma de gran poder para identificar los puntos débiles de un plan de acción. De este modo, una iniciativa no es mala o buena per se, sino que lo es en relación a si aleja o acerca a la empresa a la meta que quiere alcanzar.

Hombre dibujando gráfica

Así, por ejemplo, ante la cuestión de si deberíamos incluir nuestra nueva línea de productos en la tienda online, sería una insensatez responder inmediatamente con un “sí” o con un “no”. El experto en el negocio es la otra persona, y la labor del asesor consiste en ayudarle a identificar si esa acción que propone está alineada con la misión que tiene para su negocio.

De este modo, la pregunta obligada es “¿para qué o por qué quieres incluir esos productos en la tienda online?”. Tras una intensa tanda de preguntas, y basándose en el círculo dorado de Simon Sinek, será él quien sea capaz de responderse a sí mismo.

Las premisas del círculo dorado de Simon Sinek

Para aplicar las ideas del círculo dorado de Simon Sinek, vamos a ponernos en el lugar de las personas a las que se les va a comunicar la implantación del nuevo proyecto. De esta forma, podremos pensar en cómo son, en qué les motiva, en qué les importa y en cuáles son sus valores y creencias.

A partir de ahí, podremos conectar con ellos para explicarles el porqué y el para qué del nuevo proyecto. El porqué de la idea surge de nuestro cerebro más primitivo, donde residen nuestros instintos y conecta con nuestra sensación de seguridad. Este es el mensaje que utilizan muchas marcas, ya que tratan de conquistar nuestra vida y convertirnos en sus seguidores, entendiendo que ante una buena caracterización estaremos dispuestos a identificarnos con ellas y compartir sus valores.

A continuación, pasaremos a cómo vamos a lograr los objetivos del proyecto. Aquí comentaremos las ventajas y beneficios que supondrá la implantación de las nuevas ideas y disiparemos las posibles dudas sobre su viabilidad. Explicaremos los procesos, las acciones y las tomas de decisiones por las que se pasará durante el desarrollo del proyecto.

Hombre emprendedor pensando ideas

La materialización de la idea

Finalmente, pasaremos a mostrar qué se va a obtener a partir de la materialización del proyecto. Así, en este último punto expondremos los detalles de la meta final. Esta última fase del círculo dorado de Simon Sinek conecta con la parte más racional de nuestro cerebro, que da dirección a las acciones.

Además, será la medida del éxito y del logro, y la que nos permitirá saber si hemos cumplido o no con los objetivos, reactivando nuestra motivación por la sensación de satisfacción y de recompensa tras el trabajo realizado.

En definitiva, con estas pautas podemos reordenar la forma en la que organizamos un nuevo proyecto dentro de la empresa, partiendo del sentido que tendrá en sí mismo, en lugar de empezar tratando de materializar una idea que carece de un sentido inicial.