El contacto terapéutico, ¿hasta dónde llegan sus efectos?

Edith Sánchez · 9 junio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Sergio De Dios González el 9 junio, 2019
El contacto terapéutico puede entenderse en muchos sentidos. En este caso, nos quedaremos con uno de los más clásicos y misteriosos. Ese que sería sinónimo a “contacto de manos”. Así, analizaremos sobre lo que los estudios científicos nos dicen sobre él.

El nombre técnico es contacto terapéutico, pero se conoce popularmente como “imposición de manos” o “curación por imposición de manos”. Hasta hace poco se consideraba una creencia mágica, sin mayor sustento que el mito. Sin embargo, la ciencia ha descubierto que no tiene nada de sobrenatural y que sí es eficaz en muchos casos.

El contacto terapéutico es un tema del que se habla desde hace miles de años. En La Biblia, por ejemplo, aparecen varios episodios en los que alguien es sanado solamente con tocarlo. En general, se pensaba que esto se debía a que algunas personas poseían un don especial de sanación.

La doctora Janet Quinn, de la Universidad de Carolina del Norte, ha estudiado el tema a fondo. A su juicio, el contacto terapéutico no hace milagros, pero sí incide efectivamente en la mejoría de algunos enfermos. Esto no tendría que ver con el efecto placebo, ni con cualidades especiales o “dones” de las personas.

“La enfermedad es un desequilibrio en el campo energético de un individuo. En el toque terapéutico, el sanador dirige y modula este campo de energía, utilizando el sentido del tacto como telerreceptor”.

-Dolores Krieger-

Imposición de manos a una mujer

La ciencia y el contacto terapéutico

Uno de los estudios más completos sobre el contacto terapéutico fue el que realizaron la doctora Dolores Krieger, de la Universidad de Nueva York, junto con la curandera Dora Kunz. Fruto de ese intercambio nació el libro The therapeutic touch (El contacto terapéutico), en 1979.

En esta obra aparecen evidencias de que el contacto terapéutico no tanto cura, sino que acelera los procesos de curación y estimula la capacidad de recuperación del propio paciente. Por eso su empleo es eficaz frente a diferentes enfermedades.

Otros científicos publicaron una crítica a este trabajo en el Journal Nursing Research. Sostienen que si bien los hallazgos son interesantes, todavía no existe suficiente evidencia como para afirmar que el contacto terapéutico produce efectos significativos.

La técnica del contacto terapéutico

Dolores Krieger y Dora Kunz crearon un protocolo para llevar a cabo el contacto terapéutico. Esta incluye cuatro pasos: centralización, intervención, evaluación y cierre. Se orientan hacia un concepto que es problemático para la ciencia: “energía de vida”. Es decir, que el contacto se hace para activar esa “energía”, algo que no es muy comprensible para la ciencia formal.

La principal evidencia al respecto son los casos clínicos en los que se ha aplicado la técnica con resultados satisfactorios. Sin embargo, aún no hay pruebas suficientemente contundentes de que haya una “transferencia de energía del curador al paciente”, tal como lo preconizan quienes practican esta técnica.

Pese a todo, el doctor Bernard Grad, bioquímico de la universidad McGill, de Montreal, llevó a cabo algunos estudios que muestran una mejoría en ratones enfermos después de que fueran sometidos a la llamada “imposición de manos”. También señaló que esta incide positivamente en el crecimiento de las plantas.

Usos y evidencia científica

Son muchos los médicos y enfermeras que han hecho uso del contacto terapéutico en sus tratamientos. Con base en toda la información recogida por ellos, la ciencia acepta que hay buena evidencia de su efectividad en algunas enfermedades y evidencia limitada en otras.

Los malestares en los que se ha obtenido buena evidencia o evidencia de tipo B son los siguientes:

  • Demencia por alzhéimer. Básicamente reduce el habla disgregada y la ansiedad. También ejerce efectos positivos sobre la depresión.
  • Ansiedad y estrés. Existe evidencia de que el contacto terapéutico reduce los estados de ansiedad y estrés.
  • Dolor. Se han documentado casos en los que la imposición de manos ayuda a reducir el dolor de artritis, quemaduras y postquirúrgico.
  • Tratamientos para el cáncer. Se han presentado varios casos en los que la imposición de manos reduce los efectos secundarios de la quimioterapia y de los tratamientos de cáncer.

Mujer con ansiedad

Evidencia limitada

Según lo establecido por la ciencia, hay evidencias limitadas de que el contacto terapéutico es eficaz en el tratamiento de otras condiciones médicas y enfermedades. Sin embargo, no hay pruebas de su alcance real.

Según los defensores de la imposición de manos, esta ayudaría -en ningún caso curaría- también a los enfermos de diabetes, fibromialgia, hipertensión, cefaleas recurrentes, VIH positivo y artritis. También a quienes padecen de síndrome de túnel carpiano, problemas psiquiátricos, adicciones y heridas que no cicatrizan.

Por otro lado, se han registrado reportes de efectos adversos en este tipo de tratamientos. Existen pacientes que refieren aumento de su presión arterial, de la somnolencia y de los síntomas depresivos. Tampoco hay evidencia suficiente al respecto. Lo que se plantea entonces es seguir profundizando en los estudios sobre este fascinante campo.

  • Robinson, J., Biley, F. C., & Dolk, H. (2007). Toque terapéutico para los trastornos de ansiedad (Revisión Cochrane traducida). Biblioteca Cochrane Plus, 4.