El curioso caso de Benjamin Button

El curioso caso de Benjamin Button

Juanjo Basante 1 septiembre, 2012 en Psicología 1 compartidos

¿Puede una película cambiarte la vida? Para mí, la respuesta es si. Cuando las técnicas se mezclan con tanta delicadeza como en la película en la que hoy me detengo, el resultado es pura seda. Te arropa, te desnuda, te atrapa. Te eleva, te enreda y te desarma.

David Fincher, su director, es un genio a la hora de despertarte de un letargo del que no entiendes casi nada. Te quita la hora de la siesta y te recomienda dormir dos o tres horas menos. Ya lo hizo con "The Game" y con la espectacular cinta de "El club de la lucha", de las que hablaré más adelante. "El curioso caso de Benjamin Button" es una experiencia tan elevada como su magia. Cada plano está minuciosamente aderezado con una dulzura que no puedes dejar de observar mientras mantienes una sonrisa que dura algo más de 160 minutos.

Benjamin (Brad Pitt) es un niño que nace mayor. Una forma de ver que uno mejora con los años. Cuanto más tiempo pasa, más joven se vuelve. Cada etapa de su vida trae consigo una serie de aprendizajes que Benjamin no quiere perderse. Valora cada paso que da y absorbe lo que le ofrece cada persona que se cruza en su extraño camino. Sobretodo, se queda con Daisy (Cate Blanchett), la persona sobre la que giran gran parte de los acontecimientos.

Son muchas las metáforas que se utilizan y muchas las perlas en forma de diálogos las que se pueden extraer de esta alentadora película. No sería justo estropear la experiencia colocando aquí sus frases más importantes, pero si invito a ver este video en el que se recoge la máxima de las lecciones que nos lanzan. Si no la has visto, no esperes más.


El tratamiento y la dedicación que emplean para que esta historia funcione son bestiales, puro arte. La banda sonora, las interpretaciones de sus actores, la luz de cada plano… Consiguen hacer de una difícil aventura una realidad. Y si ya la has visto, por favor, vuelve a hacerlo. Cambiamos constantemente, y eso hace que veamos las cosas de forma distinta en función del momento en el que nos encontramos. Benjamin Button pondrá aliento cerca de tu garganta y podrás respirar el aire como se merece. ¡Acción!

Juanjo Basante

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