El drama de la pobreza energética

Este artículo fue redactado y avalado por la trabajadora social Elena García
25 abril, 2019
Oímos hablar de la pobreza energética casi a diario. Sin embargo, ¿qué es realmente y cómo afecta?

La pobreza energética es un fenómeno que cada vez afecta a más personas. Según el Informe de Pobreza Energética en España 2018, de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), más de un 40% de las personas residentes en España sufren este tipo de pobreza.

En un país en el que aún nos estamos levantando tras la devastadora crisis que comenzó en 2008, continuamos padeciendo alguna de sus secuelas más endémicas. Entre ellas, el fenómeno del que hoy hablamos.

¿Qué es la pobreza energética?

Según Reddy, citado en González (2014), la pobreza energética podría definirse como la “falta de alternativas suficientes para acceder a unos servicios energéticos adecuados, económicos, fiables, seguros y ambientalmente sostenibles que permitan ayudar el desarrollo económico y humano”.

Aunque esta no es la única definición que existe. Según la Asociación de Ciencias Ambientales, la pobreza energética es la situación en la que un hogar es incapaz de pagar una cantidad de energía suficiente para la satisfacción de sus necesidades domésticas. Así como cuando se ven obligado a destinar una parte excesiva de sus ingresos a pagar la factura energética de su vivienda.

Mujer con velas encendidas

Es importante aclarar que este fenómeno incluye gastos en climatización, iluminación, cocina, consumo del agua caliente sanitaria, etc. Por consiguiente, es un concepto de pobreza más concreto. No abarca tanto como la exclusión social o vulnerabilidad social. Esto es, por ejemplo, que ciertos hogares pueden encontrarse en una situación de pobreza energética sin estar en riesgo de exclusión. Aunque es necesario concretar que puede ser el comienzo de una situación más amplia que se acerque a la exclusión social.

Por lo tanto, aunque existan indicadores y fórmulas que nos puedan guiar a través de los números, el concepto dista mucho de ser medible. Nos encontramos ante algo subjetivo. Un tipo de pobreza que dependerá de los ingresos de las unidades de convivencia, de los recursos requeridos en cada casa para satisfacer las necesidades, de la climatología puntual, etc.

«Cuando los ricos se declaran la guerra, son los pobres los que mueren».

-Jean-Paul Sartre-

Causas y consecuencias

Aunque la pobreza energética afecta a casi todos los colectivos, hay algunos en los que está singularmente presente:

Ahora, una vez contextualizado el concepto, creemos que es necesario hablar de las causas y las consecuencias del mismo. Algunas son (ACA):

  • Bajos ingresos del hogar.
  • Calidad insuficiente de la vivienda.
  • Precios elevados de la energía.
  • Incremento de los precios de otros recursos: ropa, alimentación, etc.

Entre las consecuencias y efectos, nos encontramos según González (2014) y Bruel y Gende (2018):

  • Mayor prevalencia de diferentes enfermedades físicas (sobre todo cardíacas, inmunológicas, reumáticas y respiratorias), así como de enfermedades mentales.
  • Incremento de las tasas de mortalidad, principalmente en invierno.
  • El uso de sistemas de calefacción económicos, pero también deficientes, provoca efectos degradantes en las viviendas. La utilización de métodos de calefacción poco seguros pueden dar lugar a combustiones peligrosas.
  • En relación con el punto anterior, aquellos hogares que gastan una mayor parte de sus ingresos en pagar sistemas seguros de calefacción ven mermada su capacidad económica para alimentarse.
  • En menores y/o personas que estén cursando unos estudios puede suponer un menor rendimiento académico.
  • Impacto en sectores económicos como la agricultura, ganadería, trabajos que se desarrollen con maquinaria, etc.

Hombre triste por pobreza energética

Conclusiones

Aunque la pobreza tenga carácter multidimensional, algo que cada vez afecta a más familias es la pobreza energética. Es importante destacar que este tipo de pobreza, al igual que otros más concretos que puedan darse, la sufren familias con menos recursos y menos solvencia.

Es necesario que comiencen a tomarse medidas urgentes que sirvan para atajar el problema de raíz. No es tanto parchear una situación, sino dotar de recursos a las personas para que puedan vivir dignamente.

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