El duelo colectivo, cuando muchos sufren a la vez

Edith Sánchez·
22 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por Psicólogo Sergio De Dios González al
07 Diciembre, 2020
El duelo colectivo tiene lugar cuando muchas personas son afectadas por una misma catástrofe o pérdida. La cultura sería el espacio natural para adelantar o poner en marcha un proceso de resolución.

El duelo colectivo es un concepto controvertido en el mundo de la psicología. Al respecto existen básicamente dos posturas. Una señala que una pérdida o tragedia que afecta a muchas personas lleva a un dolor grupal y que como tal debe abordarse. Otra postura indica que el duelo es un proceso siempre individual y, por tanto, tiene un significado específico para cada persona.

En torno a este tema también ha surgido una propuesta ecléctica: tanto el duelo colectivo, como el individual son reales y cada uno exige un abordaje distinto. Esta es quizás una posición más razonable, ya que una pérdida o una experiencia traumática que afecta a muchos, en efecto, tiene consecuencias individuales y sociales.

Más allá de los conceptos, lo que en realidad importa son el efecto y el abordaje de este tipo de procesos. ¿El tratamiento individual es suficiente para superar un duelo que afecta a muchas personas a la vez? ¿Se requieren acciones para abordar el duelo colectivo como algo separado del duelo individual? Veamos.

El duelo colectivo tiene la enorme ventaja de hacernos sentir acompañados en nuestro dolor, de encontrarle sentido a la perdida a través del eco que hace nuestro sentir en los demás, viviéndonos comprendidos, escuchando historias y emociones cercanas a las nuestras”.

-Ana Muñoz Migues-

Mujer deprimida llorando

El duelo colectivo

En términos generales, el duelo colectivo tiene lugar cuando hay una catástrofe o una calamidad que implica la muerte o un daño grave y directo sobre muchas personas a la vez. También hay afectación indirecta hacia quienes han sido testigos de esos hechos o reciben de uno u otro modo sus efectos. Así mismo, la muerte de un personaje público puede generar un fuerte impacto en un grupo social amplio.

Por supuesto, cada persona es afectada de manera diferente por este tipo de situaciones. Algunos tienen más herramientas para afrontar la experiencia de un modo saludable, mientras que otros necesitan más apoyo u orientación para resolver la situación.

Sin embargo, lo cierto es que en estos casos hay muchas personas que pasan simultáneamente por una situación de pérdida, con todo lo que esto conlleva. Naturalmente, esto incide de una forma u otra en los vínculos que estas personas tienen entre sí y en el clima psicológico común.

El proceso de duelo

Algunos psicólogos piensan que el duelo colectivo y el duelo individual son dos procesos diferentes, aunque interrelacionados. Afirman que en ambos casos hay una serie de etapas que se deben completar para superar la situación. También en las dos esferas hay consecuencias importantes si no se lleva a cabo todo el proceso de la manera más saludable posible.

Así pues, en el duelo colectivo también hay una negación inicial, seguida por etapas de ira, negociación, depresión y aceptación. Al igual que ocurre en los duelos individuales, las comunidades o un segmento de ellas pueden quedar atrapadas en alguna de esas etapas y dar lugar a un duelo patológico.

El duelo patológico se caracteriza por sentimientos de culpa muy intensos y reiterativos. También por inseguridad obsesiva, sentimientos de incompetencia, deterioro funcional y persistencia de mecanismos de defensa como la negación, el desplazamiento o la proyección.

Así las cosas, también se requeriría de una intervención social para sortear el duelo colectivo. Es decir que la salida no está en atender individualmente a las personas con la idea de que la suma de resoluciones personales da como resultado una resolución social. Son dos procesos interdependientes, pero distintos.

Chica triste por duelo con su amiga consolándola

Los efectos del duelo colectivo patológico

Quienes están de acuerdo con ver el duelo colectivo como una entidad diferenciada piensan que, de no llevarse a cabo las acciones necesarias, todo podría causar un importante malestar social. En particular, incrementaría las expresiones de violencia de tipo colectivo.

Así pues, el clima psicológico sería más propicio para dar lugar a fenómenos como el pandillismo, fanatismos intolerantes, mayor incidencia de la violencia intrafamiliar y de género, bulying, delincuencia, etc. Lo que habría detrás es un sentimiento de ira y de culpa que muchos comparten de forma conjunta.

También esto sería un caldo de cultivo adecuado para los autoritarismos políticos y la consecuente identificación con el agresor. Esta última tiene lugar cuando los sentimientos de inseguridad derivan en una admiración desmedida por figuras de corte psicopático o sociopático que ofrecen la sensación de fortaleza y certidumbre a sus seguidores.

Así que, desde ese punto de vista, lo ideal es que una comunidad, o una sociedad en conjunto sean objeto de una intervención desde la cultura. Esta tendría que ayudarles a compartir el dolor, a entenderlo y a resolverlo de una forma sana. Por supuesto, esto no sustituye, pero sí podría ser un excelente complemento, para la intervención individual.

Yoffe, L. (2014). Rituales funerarios y de duelo colectivos y privados, religiosos o laicos. Avances en Psicología, 22(2), 145-163.