El efecto Bandwagon o cuando hacemos lo mismo que los demás

22 Marzo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Valeria Sabater
El efecto bandwagon o razonamiento grupal define ese enfoque de quien siempre acaba emulando el comportamiento de los demás. Tengámoslo en cuenta, nada es tan importante para nuestra salud y felicidad como ser capaces de pensar por nosotros mismos.

El efecto Bandwagon da forma a un comportamiento psicológico que vemos con frecuencia. Se da cuando las personas imitamos comportamientos ajenos por mero mimetismo.

Algunos lo definen como «gregarismo», otros como «efecto manada». Sea como sea, hay algo que queda en evidencia: el ser humano tiene tendencia a veces a dejar de pensar por sí mismo, diluyéndose en el grupo.

¿Por qué lo hacemos? Hay muchas explicaciones. Lo importante, y más allá incluso de saber por qué llevamos a cabo esta conducta está en tener en cuenta que es un mecanismo de manipulación de gran impacto.

Desde el campo del neuromárketing lo saben bien. De hecho, lo vemos en la moda, en el mundo de la música e incluso en la alimentación. Basta con ver que un grupo de personas consumen un determinado producto para que capte nuestro interés.

Observar en la calle que diez personas llevan botas con tachuelas o que otros siete consumen batidos naturales en vasos de plástico con pajita no solo llama nuestra atención. Se genera «un efecto arrastre».

Queremos adoptar esas mismas tendencias, esos mismos estilos y comportamientos. Algo así tiene aún mayor poder si nos fijamos en personajes de referencia social, como lo pueden ser a día de hoy los instagramers, auténticos escaparates para la imitación.

Es importante concienciarnos de este efecto psicológico para responder ante él. Poner filtros a ese tipo de influencia nos ayudará a tomar mejores decisiones, tener un mayor control sobre nosotros mismos e incluso a ganar en bienestar.

Caras sonrientes de color amarillo simbolizando el efecto Bandwagon o

El efecto Bandwagon o el pensamiento grupal

En psicología social, el efecto Bandwagon se le conoce también como pensamiento grupal o «mentalidad de rebaño». Es muy posible que a todos nos vengan a la cabeza mil ejemplos y conductas que hemos visto en los demás.

Sin embargo, debemos admitirlo, todos nosotros nos hemos dejado llevar en más de una ocasión por este tipo de comportamiento.

Lo hacemos al elegir una marca de teléfono en lugar de otras. También al seguir las normas de la moda o al acudir a ese restaurante, pub o destino vacacional solo porque la mayoría de las personas que conocemos lo hacen.

Luego, claro está, hay comportamientos más extremos, como, por ejemplo, votar por un candidato a unas elecciones solo porque nuestro entorno así lo ha decidido.

Estamos básicamente ante un sesgo cognitivo. Uno donde realizamos una distorsión a la hora de interpretar ciertas cosas, un juicio inexacto donde decirnos aquello de «pues si lo hacen todos, bien hecho estará». Es también una actitud cotidiana donde dejarnos influenciar por el comportamiento grupal sin hacer uso del criterio propio, del sentido crítico.

Cuidado, el efecto bandwagon empieza en casa

El efecto bandwagon tiene su origen el siglo XIX durante las elecciones en Estados Unidos. Una estrategia de la esfera política para captar votantes era sacar una carroza a las calles acompañadas de grupos de músicos.

Al poco, la gente se unía a la fiesta, al jolgorio musical y subían a esas carrozas. El termino Bandwagon procede de este tipo de campañas sobre ruedas.

Este efecto suele ser muy común a nivel familiar. De algún modo, son muchos los que se ven influenciados por las personas que les rodean, por ese contexto más cercano.

Casi sin darnos cuenta, quedamos impregnados por sus valores, sesgados por sus ideas y modelados por sus comportamientos. Ocurre tanto a nivel de familia como de pareja.

Nos adherimos a esas figuras hasta ser parte de un vagón que nos lleva. Lejos de hallar la felicidad, nos sentimos arrastrados, condicionados y atados a menudo por vínculos dañinos.

Rebaño simbolizando el efecto Bandwagon

El miedo a la exclusión y la necesidad de formar parte del grupo

Las personas somos criaturas sociales, lo sabemos. Además, sentimos la necesidad de formar parte del grupo. Ya sea una familia o los amigos, el sentido de comunidad se arraiga en nosotros con bastante fuerza. Sin embargo, como bien decía Virginia Wolf, a veces los ojos de quienes nos rodean son cárceles y sus pensamientos nuestras jaulas.

El efecto bandwagon nos dice que, si nos limitamos a imitar el comportamiento de otros para formar parte de ese grupo, nos diluimos como individuos.

El gregarismo hace también que deseemos seguir o formar parte de quien más destaca. Asimismo, esta teoría psicológica indica que queremos ser iguales a los demás porque el cerebro asume que aquello que es diferente genera miedo y exclusión. Y eso es algo que no deseamos.

¿Cómo hallar el equilibrio entonces? ¿Cómo encontrar ese punto perfecto entre nosotros mismos y el grupo sin diluirnos? El secreto de la auténtica felicidad reside en el atrevido arte de pensar, elegir y actuar por nosotros mismos, sin condicionantes. Es más, no es necesario renunciar a ningún matiz de nuestra identidad para ser familia, para ser pareja, para tener un grupo de amigos.

Por ello, sin en algún momento elegimos «subirnos al carro» de una moda o una tendencia social, hagámoslo porque así lo deseamos. Siempre con sentido crítico, siempre con criterio propio.